WASHINGTON D.C. — En lo que analistas califican como el punto de inflexión más crítico desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se prepara para emitir un mensaje a la nación desde la Casa Blanca.
El anuncio coincide con una intensa actividad diplomática en Pekín, donde el gobierno chino busca consolidar un plan de paz que evite una escalada total en el Golfo Pérsico.
El factor Trump: ¿Retirada o ultimátum?
Tras semanas de la operación militar conjunta con Israel, el mandatario estadounidense ha dado señales mixtas. Por un lado, Trump afirmó recientemente que los objetivos principales —la degradación de las capacidades misilísticas y navales de Irán— han sido «cumplidos con creces».
Según fuentes cercanas al Despacho Oval, el presidente podría anunciar un cronograma de retirada de fuerzas en un plazo de dos a tres semanas.
Sin embargo, la retórica del «garrote y la zanahoria» persiste. Apenas ayer, el mandatario extendió hasta el 6 de abril el plazo para que Teherán garantice la reapertura total del Estrecho de Ormuz, bajo amenaza de atacar infraestructuras energéticas críticas si no se percibe un «gesto de buena voluntad» definitivo.

El eje Pekín-Teherán: Una mediación de alto riesgo
Mientras Washington define su próximo paso, China ha pasado de la condena verbal a la acción mediadora. Como principal consumidor del crudo iraní, el gigante asiático no solo busca proteger sus suministros, sino también desplazar la influencia estadounidense en la región.
Junto a Pakistán, China ha presentado una iniciativa de cinco puntos que incluye:
- Un alto al fuego inmediato supervisado por potencias regionales.
- El fin de los ataques a infraestructuras civiles y eléctricas.
- Garantías de libre tránsito en Ormuz sin la presencia de flotas occidentales.
- Un mecanismo de compensación por daños a la infraestructura petrolera.
- Diálogo directo para un nuevo marco de seguridad regional.
La postura de Irán: Negativa pública y canales privados
Oficialmente, el canciller iraní, Abbas Araghchi, ha negado cualquier negociación directa con la administración Trump, calificando de «propaganda» las afirmaciones de Washington sobre una supuesta «rendición diplomática». No obstante, se sabe que emisarios como Jared Kushner y Steve Witkoff han mantenido contactos en Omán con intermediarios pakistaníes.
Impacto en los mercados
La expectativa ante el anuncio de la Casa Blanca ha mantenido a los mercados energéticos en vilo. El precio del barril de crudo ha experimentado una volatilidad extrema, con inversores temiendo que un paso en falso de cualquiera de las potencias cierre definitivamente la llave del 20% del petróleo mundial.
«Estamos en las horas más decisivas,» señaló un diplomático europeo bajo anonimato. «O asistimos al inicio de una tregua pragmática liderada por China y EE. UU., o a la consolidación de un conflicto de desgaste que redefinirá el orden mundial.»
Claves del conflicto (2026):
- Inicio de hostilidades: 28 de febrero de 2026.
- Mediadores principales: Omán, Pakistán y China.
- Punto de fricción: El Estrecho de Ormuz y las centrales eléctricas iraníes.