Durante más de dos décadas, la CIA financió uno de los experimentos más oscuros en la historia de Estados Unidos
El proyecto MK-Ultra no fue una leyenda urbana ni el argumento de una película de ciencia ficción.
El proyecto MK Ultra
El Proyecto MK Ultra (1953-1973) es, sin duda, el infarto ético más profundo en la historia de la inteligencia estadounidense. Fue un programa de experimentación humana ilegal y altamente clasificado de la CIA, cuyo objetivo era encontrar métodos para controlar la mente, manipular la voluntad y extraer información mediante la tortura psicológica y química.
Representa la alienación de los derechos civiles en nombre de la seguridad nacional durante la Guerra Fría.
Origen: El Miedo al «Lavado de Cerebro»
Tras la Guerra de Corea, el gobierno de EE. UU. quedó alarmado por la capacidad de los soviéticos y chinos para «quebrar» la voluntad de los prisioneros de guerra. Así, la CIA, bajo la dirección de Allen Dulles y el mando técnico de Sidney Gottlieb (apodado el «Hechicero Negro»), lanzó MK Ultra con la premisa de que la mente humana podía ser «borrada» y «reprogramada».
Objetivos Principales:
- Desarrollar sustancias para inducir amnesia o euforia.
- Encontrar métodos de hipnosis para crear «asesinos durmientes».
- Perfeccionar el uso de drogas para desacreditar a líderes políticos extranjeros.

Los Métodos: El Arsenal Químico y Psicológico
El proyecto no fue un solo experimento, sino una red de 149 subproyectos realizados en universidades, hospitales, prisiones y bases militares, a menudo sin el consentimiento de los sujetos.
- Sustancias Psicoactivas: El uso masivo de LSD (C20H25N3O). Así, se administraba a agentes, prostitutas, pacientes mentales y ciudadanos comunes para observar sus reacciones.
- Privación Sensorial: También, el uso de tanques de aislamiento y oscuridad total para desorientar al sujeto hasta el colapso mental.
- Electroshock y Coma Inducido: El Dr. Ewen Cameron, en Canadá, desarrolló el método de «conducción psíquica», donde ponía a pacientes en coma durante semanas mientras reproducía cintas de audio repetitivas para «reconstruir» sus personalidades.
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