César Miguel Rondón: «Yo no tengo mensaje, tengo gratitud»

Una de las voces que marcaron la rutina del país, conversa sobre memoria, exilio e identidad

Desde sus inicios frente a una máquina de escribir hasta la televisión y la radio que acompañaron a generaciones, reflexiona sobre la Venezuela que se lleva dentro y el oficio que lo ha guiado toda la vida. César Miguel Rondón.

Créditos al canal Luis Olavarrieta y César Miguel Rondón en YouTube

César Miguel Rondón

Hay voces que no solo informan, sino que definen la rutina de un país entero. Hoy nos acompaña un hombre que nació en el exilio para luego convertirse en uno de los arquitectos de nuestras mañanas. Desde sus primeros pasos con una máquina de escribir hasta ser cronista de la salsa y el drama que conmovió a un país entero.

César Miguel se sienta frente a nosotros para hablarnos de las heridas, de la memoria y de esa Venezuela que aunque lejos esté siempre late por dentro.

Querido César, gracias por este tiempo. Gracias por darnos la oportunidad de profundizar un poco sobre las emociones que implica el país, tu trayectoria y, por supuesto, darte la bienvenida a esta conversación. Gracias por aceptarla.

No, gracias a ti por invitarme, Luis. Yo quisiera primeramente arrancar con la relación que tienes con Venezuela. ¿Es más biográfica? es más moral o resulta ser más emocional.

Quizás una mezcla de los tres, porque uno siendo uno no deja de ser venezolano porque esté lejos, ¿no? Y más que uno no salió a voluntad, de forma tal de que tú saliste dejando tras de ti una estela de cosas muy venezolanas. Eso supone una relación muy emotiva, muy emocional.

Evidentemente todo lo que yo he hecho en mi vida es en función de Venezuela, de manera tal de que hay una relación sí siempre biográfica, ¿no?

Este, mira, la relación es una relación accidentada, la relación que se puede dar desde la distancia, pero no es algo exclusivo.

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