Lo que comenzó como una aparente historia de heroísmo civil terminó revelando una traición familiar escalofriante
El caso de Stevie Allman es uno de los episodios más perturbadores de la crónica negra de Oakland, California, ocurrido en 1997.
«El caso de Stevie Allman»
El Atentado y el «Heroísmo»
En julio de 1997, la casa de Stevie Allman, una mujer de 52 años conocida en su vecindario por ser una activista contra el tráfico de drogas, fue blanco de un ataque con bombas molotov. Stevie logró escapar de las llamas con quemaduras graves en el 15% de su cuerpo.
Desde su cama de hospital, la «heroína» denunció que los traficantes locales habían intentado matarla en represalia por grabarlos con su cámara de video. La historia conmovió a todo el país:
- El entonces gobernador de California, Pete Wilson, ofreció una recompensa de $50,000 para atrapar a los culpables.
- La comunidad recaudó miles de dólares para sus gastos médicos.

Las Primeras Sospechas
La policía comenzó a notar inconsistencias casi de inmediato:
- Evidencia física: Los cristales de las ventanas estaban fuera de la casa, lo que indicaba que la explosión o el fuego se originaron desde el interior, no desde la calle.
- Identidad: Cuando una de las hermanas de Stevie, Leotta, fue a visitarla al hospital, notó algo extraño. La mujer vendada no actuaba como Stevie y sus respuestas eran evasivas. Leotta alertó a la policía diciendo: «Esa mujer no es mi hermana Stevie, es mi otra hermana, Sarah».
El Macabro Hallazgo
Tras la denuncia de Leotta, la policía registró las ruinas de la casa quemada. Al abrir un congelador que había sobrevivido al incendio, encontraron el cuerpo desmembrado de la verdadera Stevie Allman.
Las pruebas de huellas dactilares confirmaron que la mujer en el hospital era, de hecho, Sarah Mitchell (50 años), quien se estaba haciendo pasar por su hermana muerta.
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