Los niños de las chimeneas

¡Prepárate para conocer el lado más sucio de la ambición humana!

Dan Aykroyd nos lleva al Londres más oscuro para descubrir trabajos que hoy parecen crímenes. La trágica muerte de George Brewster, el último niño deshollinador, cambió la historia para siempre. Pero el horror no termina ahí: bajamos a las aguas residuales con los recolectores de desechos y entramos al palacio para conocer al «Mozo del Taburete», el empleado más cercano (y desafortunado) del Rey. Los niños de las chimeneas.

Créditos al canal History Latinoamérica en YouTube en YouTube

Los niños de las chimeneas

En el siglo XIX, la alegre y vieja Inglaterra era más bien la sucia y vieja Inglaterra y con la práctica de quemar carbón en todas partes llamaban a su capital Londres el gran humo. Qué trabajo extraño combatía esa sociedad tan terrible. Uno cuyo único requisito era ser un niño. El servicio de limpiar chimenea se ha mitificado con el tiempo.

No era el de Mary Poppins y un hombre de mediana edad que baila y canta. Este trabajo era todo lo contrario. Era peligroso, sombrío, mortal y no era un servicio que Bert, el personaje de Dick Van Dijke, tuviera. Es solo para niños. Pero, ¿cómo terminaron los niños en esta peligrosa profesión?

Los niños de las chimeneas

Surgió después del gran incendio de Londres en 166, que arrasó con la ciudad. Debido a eso se modificaron los códigos de construcción y las chimeneas fueron más estrechas que nunca y se crearon regulaciones que exigían que estuvieran despejadas. Durante los próximos 200 años, solo los niños realizaban el trabajo de limpiar chimeneas.

En 1841 había casi 5000 de ellos en esta profesión. ¿Y dónde encontraban a todos esos niños trabajadores? Los capataces reclutaban a niños de entre 3 y 10 años de los orfanatos y les otorgaban el título de aprendiz de desollinador. El término aprendiz suena como si fuera llevar algo más grande, pero no era así. Eran solo empleados, tratados con dureza y obligados a trabajar todos los días del año, excepto en Navidad.

A los niños se les empujaba dentro de la chimenea y luego se les obligaba a subir por dentro utilizando herramientas de cepillado y raspado para eliminar todo el ollin de la chimenea.

¿Te gustó el artículo? Como sabes, tenemos mucho más para ti. Únete a Curadas haciendo clic en este enlace

¿Qué opinas?

Únete