Dinorah Figuera regresa al país tras ocho años de exilio para explicar su papel en el nuevo proceso de diálogo político
Desde su experiencia como presidenta de la Asamblea Nacional 2015, aborda los desafíos institucionales, el rol de Estados Unidos, la reconstrucción del sistema electoral y la urgencia de sanar heridas. ¿A qué vino realmente Dinorah Figuera?
¿A qué vino realmente Dinorah Figuera?
Habla de liderazgo, de su relación con María Corina Machado, de su encuentro con Jorge Rodríguez y de la ruta para una transición democrática en Venezuela.
Primero darte la bienvenida a tu patria. ¿Cómo te sientes? No, en esta adrenalina, en toda esta corrida informativa, tu llegada.

Bueno, me siento muy feliz después de 8 años de exilio y además de el pesar que vimos todas las madres cuando arrancó un hijo de su universidad, como es mi caso, que me tocó sacar mi hija de la Universidad Católica y superar 2 años de tristeza y hoy encontrándome con mi país, por supuesto. Le doy gracias en primer lugar a Dios y otro a la determinación que tiene uno de seguir y continuar luchando por nuestro país.
Y la iniciativa esta vez hoy más personal o más abocada al tema país? No, mi iniciativa surge de la institucionalidad de la Asamblea Nacional y de la invitación que tenemos con total responsabilidad de asumir unas riendas que se derivan de un proceso de diálogo, de encontrarnos posiciones diferentes, una institucionalidad como es la Asamblea Nacional 2015, última institución que ha ganado con electoralmente de manera legítima y la Asamblea Nacional 2026 es una situación difícil y sabes que una interesante para mí y constituye un desafío.
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