En el corazón del desierto saudí, las arenas ocultaron durante siglos una de las grandes ciudades de la Antigüedad. Conocida por sus impresionantes tumbas excavadas en la roca, Hegra permaneció casi intacta hasta el inicio de las primeras excavaciones modernas.
Hegra
Hoy estaré viajando a una de las regiones más áridas en Arabia Saudita. Al norte del desierto de Jabal Hisma está una antigua ciudad que hasta ahora nunca ha sido realmente excavada, la misteriosa ciudad de Hegra. Para llegar a este sitio arqueológico se deben atravesar muchos kilómetros de desierto.
En esta parte del mundo, al clima lo llaman hiperárido y en pleno verano la temperatura supera 49 gr. Se podría pensar que los humanos nunca se habrían asentado en un lugar tan inhóspito. Sin embargo, es uno de los grandes hitos de la antigüedad clásica, abandonada a las arenas del desierto por siglos. En este macizo rocoso, hombres de la edad antigua dejaron su imponente rastro. Estas altas tumbas.
Esta arquitectura es la firma de gente legendaria, los nabateos. Estos ricos caravaneros contemporáneos de los griegos habitaron la península arábica del siglo I antes de Cristo al siglo I después de Cristo. Hegra cuenta con otras 100 tumbas como esta.

Hoy, arqueólogos franceses y saudíes están reconstruyendo la historia de los nabateos, el pueblo que convirtió este oasis en una ciudad clave de las rutas comerciales de Arabia. Nuevos hallazgos revelan rituales funerarios desconocidos, una riqueza inesperada y una influencia mucho mayor de lo que se pensaba.
Las excavaciones también han sacado a la luz un capítulo olvidado: la llegada de Roma a uno de los rincones más remotos de su imperio. Una investigación que está transformando nuestra visión de Hegra y de todo el mundo nabateo.
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