El asesino en serio organizado no actúa impulsivamente, sino que planifica sus crímenes con antelación y absoluta frialdad
Empleará y perfeccionará un método eficiente para engañar, someter y asesinar a sus víctimas. Al mismo tiempo, hará grandes por mantenerse fuera del radar de la policía. John Robinson.
John Robinson
El caso de John Robinson, conocido mediáticamente como el «Slavemaster» (Amo de esclavos), es uno de los expedientes criminales más perturbadores en la historia reciente de los Estados Unidos, especialmente por ser uno de los primeros casos de asesinato en serie facilitado a través de Internet.
Quién era John Robinson?
John Edward Robinson fue un hombre de negocios y estafador de Kansas que, aparentemente, llevaba una vida normal como esposo y padre. Sin embargo, detrás de esa fachada, operaba un depredador que utilizó la tecnología emergente de los años 90 para captar a sus víctimas.
El «Modus Operandi» y la Internet
Lo que hizo que este caso fuera noticia mundial fue su uso de la red:
- Captación: Robinson utilizaba salas de chat en línea para buscar mujeres jóvenes. Se presentaba como un hombre poderoso y rico que buscaba «esclavas» dispuestas a someterse a sus deseos a cambio de seguridad financiera y un estilo de vida lujoso.
- La trampa: Tras establecer una relación de confianza y dependencia a través de Internet, atraía a las víctimas a su ciudad (Kansas City) bajo promesas falsas de empleo o nuevas oportunidades, donde posteriormente las asesinaba.

El hallazgo
El caso salió a la luz en el año 2000 cuando las autoridades, siguiendo el rastro de la desaparición de varias mujeres, realizaron un registro en la propiedad y los almacenes de Robinson.
- Los barriles: La policía hizo un descubrimiento macabro: varios barriles metálicos que contenían restos humanos. Fue este hallazgo el que reveló que Robinson no solo había matado a las mujeres que captaba por Internet, sino que tenía un historial de asesinatos que se remontaba a mediados de los años 80.
El Juicio y las Consecuencias
- Sentencia: En 2003, Robinson lo condenaron por múltiples cargos de asesinato en primer grado. Lo sentenciaron a pena de muerte en el estado de Kansas, aunque la ejecución aún no se ha llevado a cabo y permanece en el corredor de la muerte.
- Legado criminal: Su caso cambió la forma en que las autoridades y la sociedad percibían los peligros de la incipiente red global. Se convirtió en un estudio de caso sobre cómo el anonimato y la capacidad de manipulación emocional de Internet podían ser utilizados por depredadores sexuales para cometer crímenes en el mundo real.
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