Como periodista mi deber para con el público es mantenerlo debidamente informado. Para eso me he preparado e indagado en las mejores fuentes. Pero todo mi esfuerzo ha sido infructífero una vez más, porque no he podido difundir las noticias debido a una causa de fuerza mayor.
Y eso que yo quería divulgar que el fiscal del régimen se muestra irónicamente estupefacto con un nuevo atropello de las tristemente célebres FAES. Pero no pude.
Quería que los lectores supieran que una millonaria suma de dinero que estaba destinada a la expansión del Metro de Caracas, fue a parar a cuentas en los Países Bajos. Pero esto tampoco pude decirlo.
Ni que el chavismo ha anunciado de manera amenazadora que procurarán que ninguno de sus seguidores se quede sin votar, en lo que el sector oficial ha definido como elecciones parlamentarias. Pero me quedé con las ganas.
O que ahora el signo de la navidad caraqueña, la Cruz del Ávila, se acompaña con los ojos del difunto comandante porque ellos son, según sostiene la revolución, íconos del cristianismo. Tampoco pude reseñar eso.
Así como se quedaron en el tintero las notificaciones sobre la escasez de gasolina, lo cual tiene a muchos pernoctando en colas para surtir combustible; o de gas doméstico, obligando a no pocos a desbaratar sus muebles en la búsqueda de leña para cocinar.
No, no pude ejercer mi función de comunicador social, hoy una vez más incomunicado, porque de nuevo las fallas de Internet, en un país donde las autoridades se jactan de tener un buen servicio, una vez más lo impidieron.
Redacción Pedro Beomon / Curadas.
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Igual estamos en colinas de Bello Monte, desde el lunes