Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 60ma. entrega

(Continuación)

A finales de la semana pasada (23 de enero del 2021), el Gobierno de Guyana informó que las embarcaciones “Lady Nayera” y “Sea Wolf’ fueron interceptadas y detenidas por la Armada venezolana, dado que estas se encontraban ejerciendo actividades pesqueras en la zona económica exclusiva del Esequibo, espacio marítimo correspondiente al área recién creada como de Defensa Integral de Venezuela en la fachada marítima del Atlántico, y cuyo hecho se agrega a las tensiones existentes entre ambos países mientras que el Gobierno guyanés se sigue beneficiando de las concesiones petroleras otorgadas ilegítimamente a empresas trasnacionales, además de ocultar esta irrespetuosa acción en contra de todos los venezolanos bajo los regazos manipulados de otras naciones y organizaciones mundiales como lo ha sido a través del Secretario de la Organización de las Naciones Unidas y de la Corte Internacional de Justicia, dándole así la espalda al único soporte legal que no podrá eludir Guyana bajo ninguna circunstancia a pesar de los esfuerzos que ha venido realizando, como lo es lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, el cual quiera o no, anula en definitiva la validez del Laudo Arbitral de París, y si no es así, entonces por qué Gran Bretaña firmó con Venezuela dicho Acuerdo, el cual incluye a Guyana con carácter obligante en el mismo a partir de la obtención de su independencia?

Las autoridades de Guyana catalogaron las detenciones realizadas como una flagrante violación de su soberanía y de las normas fundamentales del Derecho Internacional, además de solicitar a la comunidad internacional que actúe conforme a lo previsto en la normativa respectiva. De veras, que el calificativo que merecen es tan bajo, que lo considero indigno de escribirse en estas páginas. Dos días después a las detenciones realizadas a las embarcaciones ya señaladas, tuve la oportunidad de escuchar en un programa a un venezolano quien manifestó que ya se había roto a nivel gubernamental el paradigma de evitar la diseminación de la información relacionada con la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo, dado que ahora la política nacional había cambiado por lo que era muy necesario sensibilizar a todos los venezolanos sobre este evidente tema que ha venido lesionando la integridad territorial de Venezuela desde 1899.

Los eventos suscitados con las embarcaciones pesqueras detenidas ya se había señalado como parte de los cuatro escenarios posibles que se generarían, en el que podrá recordar el lector, que se utilizaron como variables de estudio tanto la actuación de la Corte Internacional de Justicia como la conjunción de las posibles políticas del Estado venezolano, los cuales fueron analizados y presentados hace pocas semanas en artículos anteriores de reciente data a raíz de la espera de la decisión de la Corte Internacional de Justicia, sin olvidar que la base de conformación de dichos escenarios tuvo su constructo desde el deterioro generado en las relaciones entre Venezuela y Guyana para dirimir la controversia limítrofe en el espacio geográfico integral del Esequibo desde el año 2015, cuando la empresa petrolera ExxonMobil descubrió pozos petrolíferos en las zonas disputadas de los espacios acuáticos en el Atlántico, cuya zona marítima abarca aproximadamente unos 160.000 kilómetros cuadrados.

Sumado a lo anteriormente plasmado, es necesario insistir ante todos los venezolanos y la comunidad internacional, que nuestro país sustentado en el Acuerdo de Ginebra de 1966 como único soporte jurídico vigente para atender el litigio existente con Guyana sobre el Esequibo, no le otorgó bajo ningún concepto en su Artículo IV aparte 2 prerrogativa ni independencia de actuación alguna al Secretario General de las Naciones Unidas como éste lo hizo tomándose atribuciones que no le corresponden, y en este contexto se agrega que mucho menos debió haber confundido su rol con la escogencia de la Corte Internacional de Justicia como medio de arreglo. La soberanía e integridad territorial de Venezuela sobre el Estado Esequibo no tiene cabida para la admisión de injerencias arbitrarias de terceros como la ha intentado el Gobierno de Guyana. La independencia de Venezuela se logró a pulso de muchos sacrificios, muertes, sangre, lágrimas, dolor, lamentos y destrucciones, mientras que a Guyana su independencia se la REGALARON los británicos en 1966. O es que no fue así?

Y habiendo obtenido Guyana su independencia sin haber sacrificado nada a cambio de ella, tiene la osadía de actuar a espaldas del Acuerdo de Ginebra de 1966 como lo ha hecho a lo largo de todos estos últimos seis años, al otorgarle al Secretario General de las Naciones Unidas la competencia sin precedentes de decidir con carácter vinculante la posibilidad de someter unilateralmente el contencioso a la Corte Internacional de Justicia, otorgando con ello una jurisdicción no consentida, además de violar dicho Acuerdo al usurpar los espacios acuáticos que forman parte del contencioso existente, y peor aún, otorgando concesiones a terceros para la exploración y explotación de recursos que solo la han beneficiado a ella, cuando en realidad le ha debido corresponder a todos los venezolanos. Las detenciones realizadas recientemente a las embarcaciones pesqueras son apenas un sorbo para lo que realmente debería hacerse, y por ello insisto nuevamente en la necesidad de una contrademanda que debería evaluar y ejercer el Estado venezolano. Y a todas estas circunstancias, donde queda el pronunciamiento que debió generarse de parte de la comunidad internacional ante esta desfachatez generada por el trinomio Guyana-ONU-CIJ?

Más bien en este contexto, nos hemos encontrado con personajes como Anthony Phillips-Spencer, Embajador de Trinidad & Tobago ante la Organización de Estados Americanos, quien leyó hace pocos días el comunicado firmado por los países que integran la Comunidad del Caribe (Caricom): “La Comunidad del Caribe respalda plenamente el proceso judicial que se realiza en la Corte Internacional de Justicia, que busca lograr una solución pacífica para poner fin a esta controversia de larga data entre los dos países (…) Caricom repudia firmemente cualquier acto de agresión por parte de Venezuela contra Guyana”, aunado a ello, no se mencionó en absoluto la actuación absurda contra la legitimidad y obligación de Guyana con lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, ni se mencionó tampoco las acciones ejercidas ilegítimamente por ese país en cuanto a las concesiones petroleras otorgadas en los espacios acuáticos del Estado Esequibo que le pertenecen a Venezuela, y menos el vuelco que le dio al proceso de entendimiento bilateral al acudir unilateralmente a la Corte Internacional de Justicia.

Definitivamente, la actuación e interpretación de Guyana, país a quien como lo mencioné anteriormente, se le regaló su independencia sin tener en sus anales históricos base alguna que permita apuntalar la consolidación de su territorialidad e integridad territorial, y que ha venido justificando sus políticas y acciones sobre soportes ilegales ejercidos arbitrariamente, constituye en su proceder la exacerbación de una modificación unilateral y reelaboración distante, no interpretativa adecuadamente del artículo IV aparte 2 del Acuerdo de Ginebra de 1966; aunado a ello, desde el inicio de la firma y aplicación de dicho Acuerdo, Venezuela a diferencia de Guyana, siempre se ha acrisolado por el uso de medios políticos menos intrusivos para lograr un entendimiento, por lo que no cabe en absoluto la posible intención de darle cabida a una acción judicial unilateral como lo hizo el Gobierno guyanés. Y ellos saben muy bien, que el patrullaje marítimo y el uso de la diplomacia cañonera, son perfectamente viables en su aplicación ante cualquier ilícito que ocurra en las aguas venezolanas, tal como ocurrió en días pasados, y así lo hizo la Armada de Venezuela actuando legítimamente en defensa de la soberanía ante la presencia de pescadores guyaneses ejerciendo actividades ilegales de pesca en los espacios acuáticos del Esequibo en el Océano Atlántico.

No olvidemos nunca que indistintamente de la tolda o color de preferencia de cada uno de nosotros como venezolanos, esto no es un tema de interés solo del Gobierno de turno o de partidos políticos de distintas tendencias que manipulan las acciones ocurridas y las declaraciones dadas en favor de sus intereses, esto va mucho más allá, dado que es un asunto sagrado de Estado que nos concierne a todos los venezolanos, y con esta bandera enarbolada es que defiendo la posición asumida por la Armada de Venezuela al efectuar las detenciones de las embarcaciones pesqueras guyanesas que han estado realizando actividades económicas no permisibles en los espacios acuáticos que nos pertenecen. No olvidemos que estamos lidiando con un país cuya independencia le es indolente puesto que la obtuvieron obsequiada de los ingleses, mientras que los Próceres y un sin número de soldados y familias de esta tierra arriesgaron todo por otorgarnos lo que por derecho nos corresponde hoy en día, y el Esequibo fue, es y será parte de ese legado. No demos la espalda nunca a esta realidad, y ahora es cuando hay aún mucho camino por recorrer
sobre este tema en el que Guyana ha venido aparentemente triunfando ante los ojos del mundo con las acciones ejercidas. Insisto en que fue muy torpe su decisión, muy corta su visión geopolítica al no tomar en cuenta lo que representa Venezuela ante la realidad mundial y el nuevo orden que se avecina aceleradamente, por lo que las consecuencias de ello lisas ineludiblemente no pasarán…Aun está a tiempo de rectificar.

Por: CA (r) Dr. José Chachati Ata

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