Los hábitos saludables deben ser una norma en nuestra vida a cualquier edad y sea cual sea nuestra condición física. Pero si te han diagnosticado espondilitis o espondiloartritis axial, dormir bien, comer sano, dejar hábitos como el tabaco y hacer ejercicio suave mejoran de manera notable la percepción que tenemos de la enfermedad
La espondilitis anquilosante o anquilopoyética (EA) es una enfermedad reumática que causa inflamación de las articulaciones de la columna vertebral y de las sacroilíacas.
Se suele manifestar con fases de dolor lumbar que pueden afectar a toda la columna y a las articulaciones periféricas, ocasionando dolor en ambas, rigidez vertebral, pérdida de movilidad y deformidad articular progresiva.

Esta patología puede acompañarse de manifestaciones extraarticulares, como inflamación en los ojos o en las válvulas del corazón.
Causas
Se desconoce cuál es la causa exacta de esta afección, pero algunos especialistas la han relacionado, en casos específicos, con la herencia genética.
Suele manifestarse en la adolescencia o en la juventud y su incidencia es mayor en los hombres.
Por el contrario, las mujeres pueden presentar la enfermedad de forma más leve con lo que su diagnóstico es más difícil. Su incidencia también varía en los distintos grupos raciales.
Síntomas
Los síntomas que se presentan son los siguientes:
-Dolor nocturno y pérdida de movilidad en la región lumbar son manifestaciones precoces. Aunque, en la mayoría de los casos los síntomas comienzan en las zonas de las lumbares y las sacroilíacas, suele afectar también a los segmentos cervical y dorsal de la columna.
-Inflamación ocular.
-Daño en las válvulas cardiacas. En otras ocasiones, la espondilitis anquilosante precede al desarrollo de una enfermedad inflamatoria intestinal y algunos pacientes presentan fiebre elevada, fatiga, pérdida de peso y anemia.
La espondilitis anquilosante suele producir brotes sucesivos de dolor lumbar, con o sin síntomas de artritis (en hombros, caderas, rodillas o tobillos) o de inflamación en los puntos de unión de tendones y ligamentos al hueso.
Sólo aquellos pacientes cuyas articulaciones se vean afectadas, o desarrollen anquilosis entre las vértebras, pueden sufrir pérdidas más o menos graves de la función articular.

Prevención
La principal recomendación que se le hace al paciente que padece dicha afección es que debe aceptar sus limitaciones para evitar una mala evolución de la enfermedad y mejorar su calidad de vida. Existen unas pautas o normas que debe seguir:
-Evitar malas posturas.
-Es recomendable no usar fajas o corsés que inmovilicen la columna.
-No estar demasiado tiempo en la cama o sentado.
-Se suele aconsejar a los pacientes que no levanten demasiado peso para que la afección no se agrave.
-No fumar para no perjudicar la función respiratoria.
-Se recomienda realizar ejercicio físico moderado a diario.
Tipos
Actualmente, no existe una clasificación de esta enfermedad.
Diagnóstico
El diagnóstico de la espondilitis anquilosante suele realizarse mediante una revisión del historial médico y una exploración física.
Si el reumatólogo sospecha que el paciente padece una espondilitis anquilosante se le realizará una radiografía de la columna vertebral y de la pelvis.
Los análisis de sangre y orina pueden ayudar a apoyar el diagnóstico manifestando, por ejemplo, la presencia en sangre del antígeno HLA-B27, o pueden determinar la intensidad mayor o menor del proceso inflamatorio que sufre el paciente.
Otras enfermedades viscerales u óseas, pueden confundirse con una EA. Sin embargo, pueden distinguirse mediante la evaluación analítica para demostrar inflamación, anemia o positividad del HLA-B27 (marcador genético).
Asimismo, las radiografías y gammagrafías óseas pueden mostrar cambios característicos.
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