Cada vez que respira, el aire viaja por la tráquea, a través de una serie de canales, y luego llega a pequeños grupos de sacos de aire en los pulmones
Estos pequeños sacos facilitan un intercambio crucial: permitir que el oxígeno del aire que respiramos ingrese al torrente sanguíneo y eliminar el dióxido de carbono. La neumonía causa estragos en este sistema de intercambio. Eve Gaus y Vanessa Ruiz detallan cómo la neumonía ataca a los pulmones. ¿Por qué la neumonía es tan peligrosa? Imagen superior de Semevent en Pixabay
¿Por qué la neumonía es tan peligrosa?
Cada vez que respiras, el aire viaja por la tráquea, a través de una serie de canales llamados bronquios y finalmente llega a unos pequeños racimos de sacos de aire llamados alvéolos.
Existen unos 600 millones de alvéolos en los pulmones: una superficie total de unos 75 metros cuadrados, el tamaño de una pista de tenis. Así, estos pequeños sacos de solo una célula de grosor facilitan un intercambio clave: permiten que el oxígeno del aire que respiramos llegue a la sangre y que se elimine el dióxido de carbono. Por eso, la neumonía provoca estragos en este intercambio.

Neumonía
La neumonía es una infección de los alvéolos que hace que estos se llenen de líquido. Existen muchas clases distintas de patógenos que pueden causar neumonía. Así, los más comunes son los virus y las bacterias.
Estos invasores microscópicos entran en el cuerpo mediante gotitas que están en el aire que respiramos, o cuando nos tocamos los ojos, la nariz, o la boca después de tocar una superficie contaminada. Después se enfrentan a la primera línea defensiva de las vías respiratorias: la función mucociliar.
Esta consta de una mucosidad que atrapa a invasores y pelos pequeñitos llamados cilios que llevan el moco hasta la boca, donde este puede ser expulsado.
¿Te gustó el artículo? Como sabes, tenemos mucho más para ti. Únete a Curadas haciendo clic en este enlace