El presidente Donald Trump recibe este jueves a la líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz María Corina Machado, que quiere mantener línea directa con Washington en momentos en que el diálogo de Estados Unidos con Caracas se afianza.
Trump había dicho la semana pasada que sería «un honor» recibir a Machado, y aún más la idea de «compartir» de alguna manera el premio Nobel, que él ansiaba y que se llevó la líder venezolana.
Ella le dedicó el Nobel a Trump, y luego lanzó la idea de entregarle el premio, algo que la Academia noruega aclaró que no era posible.
Pero el miércoles, el republicano declaró ante la prensa que mantuvo una «larga» conversación telefónica con la actual líder del país, Delcy Rodríguez, a la que calificó de «formidable».
Rodríguez, por su parte, explicó que la conversación fue «productiva y cortés», en «un marco de respeto mutuo».
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Apoyo a pesar de todo –
Machado salió de Venezuela tras largos meses de clandestinidad gracias al apoyo logístico estadounidense.
Tras recibir el galardón en Oslo, ha mantenido una agenda discreta, de contactos puntuales, como un encuentro con el papa León XIV en Roma.
El exitoso ataque militar estadounidense a Venezuela que derrocó y sacó del país a Nicolás Maduro y a su esposa reactivó todos los rumores en torno a las posibilidades de un cambio de liderazgo histórico en Venezuela.
Pero ese espejismo duró poco: la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió rápidamente la sucesión y, más importante aún, Trump dio su beneplácito.
Machado es «una persona amable», pero «no goza de apoyo ni de respeto en su país», aseguró Trump, lo que desorientó a la oposición interna.
Machado mantiene a pesar de todo su apoyo resuelto a Trump y a su audaz decisión de sacar por la fuerza a Maduro del poder.
«Está más cerca la derrota del mal» en Venezuela, aseguró en Roma.
Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, mantienen el timón de los complejos asuntos venezolanos, que pasan ante todo por poner orden en su producción petrolera, bajo estricto control de Washington.
Para ello espera contar con la colaboración de las petroleras, que sin embargo piden que se aclare el marco legal y político.
El mandatario republicano, que ha demostrado reiteradamente que en política exterior tiene ante todo más intereses que aliados, relegó así sin tapujos la aspiración de numerosos venezolanos, entre ellos los que se exiliaron en Estados Unidos, de devolver rápidamente la democracia al país caribeño.
Tanto el presidente como Rubio insisten que ante todo hay que mantener la estabilidad del gobierno chavista, al que han acusado en el pasado repetidamente de ser un «régimen narcoterrorista».
Machado puede contar en todo caso con el apoyo sólido de congresistas republicanos, en particular los de Florida, que han expresado su deseo de saludarla a su paso por Washington.
Con información de AFP