Las medidas de Donald Trump contra dos proveedores clave han reavivado el debate sobre el frágil equilibrio petrolero de China.
China obtiene hasta una quinta parte de su petróleo importado de Irán y, entre un 4 y un 5 por ciento de Venezuela, a menudo a través de canales clandestinos para eludir las sanciones de Estados Unidos, o al menos lo hacía antes de las recientes interrupciones.
La decisión del presidente estadounidense Donald Trump de derrocar al líder de Venezuela, Nicolás Maduro, y redirigir su petróleo a Estados Unidos e imponer aranceles del 25 por ciento al comercio vinculado con Irán, ha planteado serias dudas sobre la seguridad energética en la segunda economía más grande del mundo, China.
¿Puede la producción nacional china cubrir la brecha?
En 2019, el presidente Xi Jinping ordenó intensificar la exploración y el refinamiento de petróleo en el país, lanzando el Plan de Acción de Siete Años y miles de millones en nuevas inversiones por parte de las grandes petroleras chinas, pero los avances han sido modestos. La producción nacional aumentó de 3,8 millones de barriles por día en 2018 a alrededor de 4,32 millones en 2025.
June Goh, analista sénior del mercado petrolero de Sparta Commodities, con sede en Singapur, afirmó que es poco probable que se produzca un crecimiento «exponencial» de la producción, ya que las principales petroleras chinas están teniendo problemas para descubrir nuevas reservas.
Lauri Myllyvirta, analista sénior del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, también considera que «a pesar de la enorme inversión realizada en los últimos 15 años o más», la producción se ha estancado en gran medida.
Reservas de petróleo compensan pérdidas de Irán y Venezuela
Ya que la producción nacional no da sus frutos, Pekín se apoya en las reservas de petróleo. Desde finales de 2023, se aceleraron significativamente la expansión y el almacenamiento de las reservas de emergencia, conocidas como reservas estratégicas de petróleo (SPR). Esta medida se vio impulsada por las crecientes tensiones geopolíticas, la guerra en Ucrania y el aumento global de los precios de la energía.
Moscú se convirtió en el principal proveedor de petróleo de China hasta 2025, pero las sanciones estadounidenses a empresas y petroleros rusos provocaron una notable caída en los flujos.
Desde entonces, Irán ha cubierto gran parte de la brecha, con casi todas sus exportaciones, hasta 2 millones de barriles diarios en 2025, entregados de forma encubierta a China, con flotas fantasma, transferencias de barco a barco y retiquetando para ocultar el origen y evadir el rastreo. Estas reservas se incrementaron aún más en 2025, según informó la agencia de noticias Reuters en octubre, y se espera que 11 nuevos puntos de almacenamiento estén operativos a principios de este año.
Goh cree que China será más independiente energéticamente ante la probable disminución de los suministros de Irán, Venezuela y Rusia.
«China cuenta actualmente con 110 días de cobertura, lo que supera el objetivo de la OCDE de 90 días», explicó, refiriéndose tanto a las reservas de petróleo crudo como a las comerciales. «Han establecido un objetivo de 180 días, por lo que los esfuerzos de acopio se acelerarán ahora, dados los riesgos geopolíticos», añadió.

Energías renovables y electrificación, la apuesta más segura
Si bien las reservas ofrecen un colchón de protección inmediato, China apuesta por una rápida electrificación y desarrollo récord de energías renovables como estrategia de seguridad energética.
Pekín ha realizado, en los últimos cinco años, una transición agresiva hacia la electricidad en sectores que consumen petróleo, como el transporte y la industria pesada. El país está modernizando su red eléctrica y construyendo líneas de ultra alta tensión para transportar energía.
Los vehículos eléctricos (VE) representan ya más de la mitad de las ventas de coches nuevos, y flotas enteras de autobuses eléctricos urbanos circulan por capitales de provincias. Además, hay más de un millón de estaciones de carga para VE en todo el país. Tan solo en 2024 y 2025, China incorporó más capacidad solar que el resto del mundo en conjunto.
Los líderes chinos se preparan para presentar el próximo plan quinquenal en marzo sobre prioridades económicas y energéticas nacionales hasta principios de la década de 2030. Posiblemente, las nuevas inversiones en la producción nacional de combustibles fósiles, la electrificación y las energías renovables ocuparán un lugar destacado.
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