El lado oscuro de la IA: explotación del ser humano y la naturaleza

Mágica, autónoma, todopoderosa: la IA nutre nuestros sueños y nuestras pesadillas

Mientras las empresas tecnológicas auguran un futuro mejor, en el presente la inteligencia artificial causa ya graves daños. El lado oscuro de la IA.

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El lado oscuro de la IA

La inteligencia artificial puede ser clave en la lucha contra el cambio climático si la usamos bien. La IA no es trivial, tiene el potencial de destruir nuestra civilización, pero no sería como en Terminator, porque la inteligencia está en los centros de datos. Los robots son solo un medio.

Somos optimistas. La IA puede ayudar a curar, prevenir y controlar todas las enfermedades de este siglo. La IA puede conducir autos, gestionar redes energéticas e incluso inventar nuevas moléculas. Es como si hubiéramos descubierto un continente con 100,000 millones de trabajadores gratis.

El lado oscuro de la IA

Los enormes centros de datos y parques de servidores necesarios para el funcionamiento de la IA cubren el paisaje y consumen ingentes cantidades de agua y electricidad, en su mayoría procedente de fuentes de energía fósiles y, por lo tanto, contaminantes. Y millones de trabajadores mal remunerados en todo el mundo se dedican a alimentar con datos y a entrenar los algoritmos de los programas de IA, a menudo a costa de su salud mental y emocional. Porque, para que la IA entienda lo que hace, aún debe recibir de personas información y conocimientos sobre el mundo. Y, al hacerlo, esos trabajadores, a menudo jóvenes y procedentes del Sur Global, son testigos de todas las crueldades de las que es capaz el ser humano.

¿Compartes la idea extendida entre programadores y empresarios tecnológicos de Silicon Valley que defiende que los objetivos positivos a largo plazo compensan los daños a corto plazo?

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