Confieso que nunca he leído la Biblia sino pedacitos de ella. Sabemos que hay muchas formas de interpretar las escrituras y a veces es difícil entenderlas porque son parábolas y las parábolas son armas de doble filo muy útiles para los poetas, pero peligrosas cuando se refieren a hechos históricos o religiosos, ya que, quienes las leen, hacen interpretaciones de libre albedrío. Prueba de ello es que todas las iglesias cristianas, incluyendo la católica, creen que son ellos quienes hacen la lectura correcta.
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