Siglo XVIII: El vampirismo como serio problema medico
Siglo XVIII: El vampirismo como serio problema medico

Siglo XVIII: El vampirismo como serio problema médico

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Para matar a los vampiros una de las costumbres era clavarles una estaca y luego quemarlos.

El vampirismo es la conducta de la persona que actúa como un vampiro.

Se podría decir que resucitarían de entre los muertos y saldrían con una capa negra y largos y afilados dientes para chupar la sangre a sus víctimas. pero la realidad de la era moderna es que solo se encuentran en libros, películas o series de televisión, más que en los cementerios.

El vampirismo clínico es un raro trastorno mental, una parafilia caracterizada por la excitación sexual asociada con una necesidad compulsiva de ver, sentir o ingerir la sangre existiendo o no el autoengaño creencial de ser un vampiro.

Es el estado más avanzado del síndrome y el que lo caracteriza, en el que el individuo pasa a ingerir compulsivamente la sangre de otros seres humanos, ya sea bebiendo sangre recolectada obtenida de bancos de sangre o laboratorios, o directamente de un sujeto donador voluntario; es decir, de manera consensuada, o en los casos criminales, mordiendo y desangrando violentamente a las víctimas.

A principios del siglo XVIII en las fronteras de Austria y Hungría aparecieron los vampiros. En casi todas las culturas habían deidades, brujas, fantasmas o alguno de una gama de demonios que chupaban sangre humana.

Pero no fue sino hasta 1725 que la palabra vampiro apareció escrita por primera vez en un informe de un oficial, médico del ejército del Sacro Imperio Romano Germánico.

Después de la victoria contra el Imperio Otomano en Petrovaradin y la captura de Belgrado, que forzaron la firma del Tratado de Passarowitz, Austria se quedó con grandes extensiones de Serbia. Al llegar a las tierras de los pueblos eslavos, los austríacos se encontraron con informes sobre esas extrañas criaturas, que nunca antes habían oído nombrar.

En un pueblo llamado Kisilova, nueve personas habían muerto de enfermedades repentinas luego de asegurar que un hombre llamado Peter Blagojević les había visitado de noche, mordido y chupado la sangre. Lo extraño era que Blagojević ya estaba muerto y  había sido enterrado hacía diez días.

 

Continúe leyendo esta interesante historia en  BBC MUNDO

 

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