El cerebro está diseñado para establecer las mejores relaciones sociales posibles, garantizar la adaptabilidad en un nuevo entorno es una de los retos más grandes que se le presentan al ser humano. Hacer mímicas de las acciones que vemos en las personas que están a nuestro alrededor, nos hace parecidos a ellos y abre una posibilidad de encuentro mayor.
El cerebro está diseñado para establecer las mejores relaciones sociales posibles, garantizar la adaptabilidad en un nuevo entorno es una de los retos más grandes que se le presentan al ser humano. Hacer mímicas de las acciones que vemos en las personas que están a nuestro alrededor, nos hace parecidos a ellos y abre una posibilidad de encuentro mayor.

La Contaminación Conductual: Curiosidad del comportamiento humano.

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Al pasar mucho tiempo con otras personas, es inevitable adoptar algunas de sus manías, gestos y hasta palabras. Sin quererlo estás siendo víctima de la Contaminación Conductual.

La contaminación conductual, conocida en inglés como “behavioral contagion” es una particularidad del comportamiento, en la que un emisor se adapta o se transforma lentamente, de forma inconsciente, para parecerse lo más posible al receptor. Este cambio conductual no ocurre de forma intencional.

El cerebro está diseñado para establecer las mejores relaciones sociales posibles. Garantizar la adaptabilidad en un nuevo entorno es uno de los retos más grandes que se le presentan al ser humano. Hacer mímicas de las acciones que vemos en las personas que están a nuestro alrededor, nos hace parecidos a ellos y abre una posibilidad de encuentro mayor.

Se puede decir que buscamos parecernos a los que nos rodean para ser aceptados como parte de un grupo. Esta variación en la personalidad debe tener un límite, puesto que convertirse en marionetas imitadoras de conducta, producirá el efecto contrario: nadie va a querer compartir con alguien que busca actuar exactamente como tú.

Comportamientos inevitablemente contagiosos

A todos nos han contagiado un bostezo, un ataque de risa y hasta un sentimiento, como el miedo, por ejemplo. La ciencia descubrió que existen al menos cinco comportamientos que son extremadamente contagiosos, aquí tienes un par de ellos:

Los bostezos: Uno de los impulsos más difíciles de resistir, es bostezar al estar en presencia de alguien más que lo hace.  Mientras más cercana es la relación que tenemos con la persona que bosteza, más rápido se nos contagiará.

Tomar riesgos: Un estudio del instituto neurocientífico de California, indica que ver a otros cometiendo actos riesgosos de cualquier tipo de forma exitosa, nos impulsa a nosotros a querer hacer lo mismo. Esta es quizás la razón por la que hacer locuras se siente mejor al estar acompañado.

 

 

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