El secreto del arma militar ideada por la bruja Medea
El secreto del arma militar ideada por la bruja Medea

El secreto del arma militar ideada por la bruja Medea

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El poder del arma venía no sólo del hecho de que se encendía en contacto con el agua, sino que incluso ardía estando sumergida.

Por ese motivo, en las batallas navales era un arma de gran eficacia, causando grandes destrozos materiales y personales, además de extender el pánico entre el enemigo.

«La sangre caía desde lo alto de su cabeza confundida con el fuego, y las carnes se desprendían de sus huesos, como lágrimas de pino, bajo los invisibles dientes del veneno. ¡Terrible espectáculo!». Esta espantosa escena de la obra «Medea», de Eurípides, describe un arma incendiaria cuyas voraces y pegajosas llamas no solo no se pueden apagar con agua, sino que se avivan con ella. El fuego consume la ropa y se adhiere a la carne, hasta llegar a los huesos, tal como el napalm devoraba a sus víctimas durante la Guerra de Vietnam.

Un milenio más tarde de que se presentase la escena, en el siglo V a.C., la historia haría realidad el arma ideada por la bruja Medea, y se inventaría un fuego pegajoso e imposible de apagar con agua, un fuego frente al que no protegería la mejor armadura ni la mayor de las destreza en combate. Se trata del fuego griego: un arma naval terrible, capaz de reducir flotas enteras a cenizas y que evitó la caída del Imperio bizantino y frenó la expansión del Islam.

El motivo por el que se desconoce su composición es muy simple: la marina bizantina de la Alta Edad Media era la dueña del Mediterráneo oriental, y en la posesión del fuego griego estaba una de las claves de su superioridad, de manera que el arma se consideraba secreta.

 

 

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