Título original: Y DALE CON LOS ASCENSOS MILITARES. Por Ángel Alberto Bellorín
Es este el aspecto sobre el que tengo más de treinta años estudiando desde las entrañas del monstruo; asumiendo y sufriendo todas las represalias institucionales que eso implicó, escribiendo, publicando varios ensayos, demandando ante la justicia sin que la mediática venezolana nunca se hubiese interesado en enfrentar con seriedad argumental el verdadero problema de fondo que subyace sobre ese tema. Conozco la materia en sus causas y eso se llama experticia probada, comprobada y si no hay diagnostico preciso nunca habrá remedio al mal.
Aquí comparto una breve cita de un muy reciente escrito , publicado por un periodista en el exterior que se refiere al tema . Es el único comunicador que por propia iniciativa se ha atrevido a tocar el tema bajo el enfoque de mi postura desde que en 1992 inicié ese camino por demostrar los vicios estructurales en materia de ascensos militares. (Cito)
«El enemigo doctrinal: el «factor de corrección»
Si hay un concepto que Bellorín ha perseguido con saña intelectual, es el llamado factor de corrección: una fórmula de un reglamento de 1986 que faculta a las juntas para modificar discrecionalmente las calificaciones de los oficiales, y con ellas el mérito mismo. Sostiene que la Junta de Ascenso suele estar formada por oficiales que a su vez están siendo evaluados por otras juntas, de modo que se quita mérito a quienes estorban y se otorga a los beneficiarios, todo «con el barniz de órgano colegiado». Una máquina de cooptación disfrazada de procedimiento.
De ahí su proyecto más concreto: una Ley de Ascensos Militares de 71 artículos que redactó en 2020 y que fue presentada a la Asamblea Nacional ese año. Plantea eliminar el factor de corrección y frenar la inflación de grados que ha llevado al país a tener, según su denuncia, cerca de dos mil generales, muchos de ellos ociosos. Para Bellorín, exigir la verdadera meritocracia en la Fuerza Armada es el punto de partida para sanear todas las demás instituciones, y lo sigue planteando.» (Fin de la cita)
En estos días he observado muchos nuevos comunicadores criticando nuevamente los ascensos pero solo atacando a algunos ascendidos conocidos por sus circunstancias, en ese ciclo vicioso de ver el problema de forma superficial sin un periodismo de investigación serio que se atreva a profundizar en la esencia del mal.

Por mi parte sigo insistiendo y escribiendo sobre las causas y no las consecuencias que son noticia todos los meses de Julio desde antes de llegar Chávez.
Y DALE CON LOS ASCENSOS MILITARES
Es este el aspecto sobre el que tengo más de treinta años estudiando desde las entrañas del monstruo; asumiendo y sufriendo todas las represalias institucionales que eso implicó, escribiendo, publicando varios ensayos, demandando ante la justicia sin que la mediática venezolana nunca se hubiese interesado en enfrentar con seriedad argumental el verdadero problema de fondo que subyace sobre ese tema. Conozco la materia en sus causas y eso se llama experticia probada, comprobada y si no hay diagnostico preciso nunca habrá remedio al mal.
Aquí comparto una breve cita de un muy reciente escrito, publicado por un periodista en el exterior que se refiere al tema. Es el único comunicador que por propia iniciativa se ha atrevido a tocar el tema bajo el enfoque de mi postura desde que en 1992 inicié ese camino por demostrar los vicios estructurales en materia de ascensos militares. (Cito)
«El enemigo doctrinal: el «factor de corrección»
Si hay un concepto que Bellorín ha perseguido con saña intelectual, es el llamado factor de corrección: una fórmula de un reglamento de 1986 que faculta a las juntas para modificar discrecionalmente las calificaciones de los oficiales, y con ellas el mérito mismo. Sostiene que la Junta de Ascenso suele estar formada por oficiales que a su vez están siendo evaluados por otras juntas, de modo que se quita mérito a quienes estorban y se otorga a los beneficiarios, todo «con el barniz de órgano colegiado». Una máquina de cooptación disfrazada de procedimiento.
De ahí su proyecto más concreto: una Ley de Ascensos Militares de 71 artículos que redactó en 2020 y que fue presentada a la Asamblea Nacional ese año. Plantea eliminar el factor de corrección y frenar la inflación de grados que ha llevado al país a tener, según su denuncia, cerca de dos mil generales, muchos de ellos ociosos. Para Bellorín, exigir la verdadera meritocracia en la Fuerza Armada es el punto de partida para sanear todas las demás instituciones, y lo sigue planteando.» (Fin de la cita)
En estos días he observado muchos nuevos comunicadores criticando nuevamente los ascensos pero solo atacando a algunos ascendidos conocidos por sus circunstancias, en ese ciclo vicioso de ver el problema de forma superficial sin un periodismo de investigación serio que se atreva a profundizar en la esencia del mal.
Por mi parte sigo insistiendo y escribiendo sobre las causas y no las consecuencias que son noticia todos los meses de Julio desde antes de llegar Chávez.
Caracas, 25 de julio de 2026

Dr. Ángel Alberto Bellorín
Abogado Magna Cumlaude
Doctor en Ciencias Jurídicas mención
Derecho Constitucional
Profesor de Doctorado en la UCV
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