El presidente de Bolivia, Evo Morales, propuso este sábado, 9 de noviembre, una mesa de diálogo con la oposición para calmar en busca de la pacificación del país, inmerso en una grave crisis política y social desde las pasadas elecciones con tres fallecidos y cientos de heridos.

Morales compareció ante los medios por primera vez desde que el día anterior comenzaran a amotinarse unidades de la Policía, a la que exigió que cumpla con su papel constitucional.

En una comparecencia en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, convocó al diálogo a los partidos que lograron representación parlamentaria en las elecciones del 20 de octubre.

Las fuerzas políticas que alcanzaron esta representación fueron el gubernamental Movimiento al Socialismo de Morales, proclamado vencedor por el órgano electoral, y los opositores Comunidad Ciudadana, el Partido Demócrata Cristiano y Bolivia Dice No.

El jefe de Estado hizo este llamado “con una agenda abierta a debatir para pacificar Bolivia”, en una “reunión inmediata” durante esta misma jornada, para “instalar una mesa de diálogo”.

El objetivo, añadió el mandatario, “es preservar la vida” y “buscar la unidad”.

Las movilizaciones a favor y en contra del presidente ocurren tras las elecciones en Bolivia, que la oposición y comités cívicos denuncian que fueron fraudulentas y exigen a Morales que renuncie para convocar nuevos comicios.

“Esperamos ser escuchados”, dijo Morales, quien invitó a organismos como Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y a “países de cualquier parte del mundo”, junto a las distintas iglesias presentes en Bolivia, a acompañar este diálogo.

El mandatario se refirió también a la situación de la Policía Boliviana, en la que desde el viernes se suceden motines según portavoces policiales, mientras que el comando general mantiene que ordenó su repliegue a las comisarías.

 

Vía RunRun.es

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