Las confesiones más tremendas de Ibrahimovic: el compañero que casi le mata, la filosofía de Guardiola que tanto odiaba…

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Zlatan Ibrahimovic sigue dando toques a la pelota en Milán, donde están colgadas muchas de sus grandes obras. Quizá no se retire allí, quizá no le quede tan poco como pensamos.

Quizá queden más cuadros e historias que contar. Dentro del campo, donde ha pintado el fútbol que entiende como lo entendía en Rosengard, el barrio de Malmö donde creció, y también fuera del verde y sin el balón. Los pases, regates y remates también han sido continuos y de todas las formas y colores cuando abría la boca. Sus confesiones descubren que Zlatan es Zlatan y sólo hay uno igual. Demasiado genio.

Su ídolo de toda la vida

Pocas personas tienen el ego de Zlatan, pocos se miran al espejo y ven sus goles y lo ven todo tan bonito. Pero hasta él tuvo un ídolo en el que fijarse para copiarle en el terreno de juego.

Quería ser como Ronaldo, todo lo que hacía te impresionaba. Podía hacer una cosa muy difícil y convertirla en magia. No había un jugador como él antes y no tenemos un jugador como él ahora

Así es Zlatan

«Puedes sacar a un chico de Rosengard, pero nunca sacarás Rosengard del chico«. Es la frase que Ibrahimovic lleva tatuada a fuego. Diferente a los demás, difícil de comprender y explicar.

Puedo llegar a ser un dolor en el culo, soy difícil de tratar. Cuando se trata de fútbol, me gusta regatear antes que pasar y eso molesta a mis compañeros, pero es parte del juego. Sin estas cosas el fútbol sería aburrido»

Mido casi le mata

El Ajax le sacó de su casa para que metiese goles marchándose de medio equipo rival. Allí fue muy feliz, pero dejó su otro sello. En su autobiografía confesó que Mido casi le mata un día en el vestuario tras un partido contra el PSV. El egipcio fue sustituido y el sueco le negó el saludo en el momento del cambio. El gesto fue considerado una ofensa para Mido…

Entró al vestuario y nos llamó miserables cabrones y yo le dije que el único cabrón que había era él»
Ahí no quedó la cosa, claro. La respuesta de Ibrahimovic desató a Mido, que lanzó unas tijeras que el sueco esquivó todavía no sabe cómo. Confesó incluso haber temido por su vida.
Se volvió completamente loco. Las tijeras pasaron rozando mi cabeza y se estrellaron contra la pared provocando una grieta»

Van der Vaart y su salida del Ajax

En 2005 Ibrahimovic salió de Ámsterdam rumbo a Turín por casi 20 millones de euros. Su marcha era imparable por tantos rivales rotos, pero también por su relación con Van der Vaart, el nuevo niño bonito del Ajax, el capitán que no quería tener Zlatan. «Me dijo que me iba a romper las piernas«, confesó el jugador holandés.

En un amistoso entre Suecia y Holanda, Ibrahimovic se tomó la justicia por su mano y pegó una durísima patada que lesionó a Rafa y que marcó un antes, un después y el final de la carrera de Ibra en el Ajax. El sueco entendió que el holandés había hablado de él a sus espaldas.

 

Vía MARCA

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