Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, 2da. Fase (19va. entrega)

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(Continuación)

La historia nos señala que la República Bolivariana de Venezuela ha sido embestida con una desgarrada patraña en su memoria ante el cercenamiento del Esequibo. Pero también, la conducta colectiva del venezolano, al menos la que se ha vislumbrado durante la investigación realizada, ha señalado intangiblemente cierta insensibilidad e inconsciencia espacial sobre ese espacio geográfico integral que nos fue arrebatado.

Mientras Venezuela ha reflejado un perfil de comportamiento sustentado en eventuales, insuficientes e interrumpidas decisiones a través de la ejecución de políticas fronterizas para la garantía de la salvaguarda de la integridad territorial en el espacio geográfico integral venezolano esequibense, Guyana aun cuando advierte inconstancia e insuficiente presencia estatal, resalta mayor conciencia sobre lo que Gran Bretaña le ha entregado, y a la vez, actúa de manera desatinada ante los hechos que sustentan cómo le fue usurpado dicho territorio a Venezuela atendiendo los intereses imperialistas del siglo XIX, exteriorizando comportamientos insensatos, inflexibles y carentes de sustento jurídico.

La frontera oriental de Venezuela definida desde Punta Playa en el Estado Delta Amacuro hasta el río Esequibo, aparece como zona marginal por cuanto la influencia de los centros de poder ha sido y sigue siendo muy débil. La distancia que separa a Caracas o Georgetown de esta zona fronteriza unida a las condiciones reinantes en el sitio, demuestran esta realidad; sin embargo, el giro que Venezuela viene dando desde inicios de este siglo XXI, señala que está en condiciones prestas para originar procesos escalonados para el desarrollo integral de la Nación, con mayor presencia del Estado y cristalización de un género de vida con pensamientos específicos (valores), que trascienden las fronteras en el escenario geopolítico actual.

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Una política continua como la que había iniciado Venezuela con seriedad y profundidad a partir de este siglo, estableciendo como finalidad la integración latinoamericana, debería extenderse sin titubeos o condicionantes hacia la frontera esequibense; en la que no debe ignorarse la misma a riesgo de un fracaso, por lo que se debería investigar con suficiencia a estos grupos humanos existentes en la región, y que constituyen una sociedad con miras a lograr identificarse y amoldarse a los valores, lengua y tradiciones propias de la Nación venezolana. Hemos desaprovechado grandes oportunidades, pero estamos aun a tiempo.

Alcanzar la consolidación de una interdependencia asimétrica con Guyana, repercutiría en el tiempo como parte justa que le pertenece a la Nación venezolana según la valoración que el Estado le dé a dicho espacio esequibense y sus habitantes, sustentando la ejecución de un trabajo planificado sobre el enlace de los distintos hechos históricos con el presente, desde la firma de la sentencia del Laudo de París de 1899 y, adentrándose en el contexto geopolítico actual, de manera que todo ello coadyuve a fortalecer cada ámbito del interés nacional, particularmente el geográfico, a través del ejercicio de la soberanía y salvaguarda de la integridad territorial.

El dominio y control que requiere el Estado venezolano, aunado a la distancia de los centros de poder, la marginalidad y ausencia de un sistema de comunicaciones efectivo en una zona articulada a un espacio geográfico integral equivalente a más de 159.500 kilómetros cuadrados, se sintetiza en la actualidad a las determinaciones naturales que dominan el ámbito socio histórico; de allí, que lo medular sería la ejecución de un programa gubernamental continuo, acompañado en su medida con acciones que fortalezcan el poder estructural agregado venezolano con la comunidad internacional y situacional ante Guyana, a propósito de la reivindicación integral del territorio en reclamación.

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Las condiciones venezolanas en el escenario nacional e internacional del siglo XX, han señalado cambios realizados como ventajas situacionales que sintetizaron la dinámica de la complejidad espacial, pero las prioridades, actitudes, inconsciencia y manejo de la política exterior no dejaron percibir la naturaleza y condiciones existentes sobre estas observaciones. En la actualidad, entran en juego variables que resaltan las variables a las cuales se enfrenta la Nación venezolana, considerando la ventaja geopolítica que Guyana ha manejado con el entorno, el apoyo internacional obtenido favoreciendo los intereses de varios países, la posición geográfica que ocupa, y el poder estructural agregado y situacional del equilibrio geohistórico, que en principio representaban una amplia y consistente ventaja para Venezuela. No podemos seguir actuando indolentemente frente a esta coyuntura.

Para el Estado venezolano, la Constitución de 1999 aportó un verdadero avance sobre los espacios geográficos venezolanos por cuanto consagra la delimitación y ampliación de la competencia territorial del Estado, al señalar con detalles los distintos espacios o zonas geográficas donde Venezuela ejerce la soberanía exclusiva y plena.

Las actividades tecnológicas para el desarrollo integral de la Nación, sustentadas en la exploración y explotación energética, han marcado un hito en las políticas y presencia del Estado en ese espacio geográfico abandonado, dado el cambio laboral y visionario iniciado sobre los espacios acuáticos del océano Atlántico, la independencia marítima que se origina en forma natural con la libre salida de Venezuela hacia dicho océano y, el hecho de ser la costa venezolana (no consolidada aún en el área oriental) la que mayor población alberga en general en conjunto con la dinámica socioeconómica para el Estado, que en su conjunto constituyen ventajas que escalonadamente comienzan a fluir sobre la conciencia de los venezolanos, influyendo sobre los asentamientos poblacionales fronterizos.

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La variable fundamental del comportamiento geohistórico venezolano desde finales del siglo XIX, tiene sustento en el salto de las civilizaciones laborales que ejercieron en la tierra, trasladándose hacia áreas industriales y urbanas, donde las comunicaciones han sido determinantes por el apoyo necesario en el fortalecimiento de la interdependencia; en este contexto, el espacio geográfico integral venezolano en el Esequibo determina por sus condiciones geográficas y en la búsqueda de fortalecer la conciencia acorde a la realidad frente a Guyana, la necesidad de penetrar ese territorio, así como convivir, influir, intercambiar y apoyar a la población allí residente. Requiere fundamentalmente la voluntad de crear los medios de un flujo comunicacional (conectividad).

La historia demuestra el descaro sin sustento jurídico de quienes han apetecido obtener y explotar integralmente el espacio geográfico venezolano; y es por ello, que la Nación debe modernizar y enriquecer su conciencia de espacio para evitar crear vacíos en la población, dado que esta insuficiencia coadyuvó a cercenar buena parte del territorio. La perspectiva sobre la integridad territorial venezolana fue eminente al expresarla el Libertador Presidente Simón Bolívar, quien profundizó sus reflexiones al expresar que Guayana y Casanare eran las provincias nucleares de su sueño.

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José Chachati Ata

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