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Curadas sin fronteras: Cuarentena de un venezolano en Panamá

Son pocos los servicios públicos (agua, luz, aseo) que funcionan bien en esta cuarentena en Panamá, pero al menos la policía nacional con su servicio a la comunidad ha pasado a dejar su mensaje de apoyo cristiano, con música y canciones y con pasajes de la Biblia. Los uniformados bajan de una camioneta con bocinas y micrófonos inalámbricos y en minutos comienzan su show.

Nos piden colocar, en las ventanas o balcones, banderas o camisetas de los países que representamos y al final ellos corren de una punta de la calle a la otra ondeando la bandera de Panamá. Cuando en el canto nombran a los países y la gente se identifica, los aplausos y los gritos se escuchan a millón. Tenemos la emoción contenida a flor de piel y cosas que antes no nos afectaban, hoy nos ponen a lagrimear.

Salimos al balcón comunitario del piso compartido a ver el evento policial con los aditamentos de rigor: máscara, guantes y la botella de gel alcoholizado. De pronto vemos al vecino, con el que prácticamente tenemos más 50 días que no nos cruzamos. Él se ubica a dos metros aproximadamente en el lado opuesto con su esposa y su bebe de seis meses, ocupando un espacio imaginario de protección, saludando, temeroso de que sus palabras contaminen, cuidando no ser un portador potencial o simplemente por la falta de práctica debido a esta reclusión obligatoria.

Ahora, ¿a que nos lleva esta situación? ¿A integrarnos como familia? ¿A cuidarnos psicóticamente de cualquier contagio? ¿A sospechar de un simple estornudo, de un acceso sorpresivo de tos? ¿A mantener distancia y a apreciar cualquier evento que nos excuse salir 10 metros del apartamento y tener contacto con el exterior?

Lo cierto es que estamos atentos a un solo programa de TV. Todas las tardes a las 6, nos conectamos a la rueda de prensa Panamá Informa, donde vemos las cifras de contaminados, recuperados y decesos. (1)

Una junta liderada por la ministra de Salud con información precisa nos muestra en láminas el acontecer diario. El ministro de Seguridad también aporta sus números porque todavía hoy, unos nos quedamos en casa y otros salen a “pasear”, haciendo caso omiso a los horarios y las restricciones. Lamentable pero cierto.

Estos horarios han cambiado desde el comienzo de la cuarentena. Primero salíamos de acuerdo al último número de cédula y los extranjeros, al último número del pasaporte. Desde el 30 de abril le agregamos el tipo de género:

Lunes, miércoles y viernes: mujeres

Martes, jueves y sábado: caballeros

Fin de semana: cuarentena total, no sale nadie, solo servicios de deliveri y personas con salvoconducto

Sin embargo, hay penalizaciones, multas y los que no las pueden pagar con dinero deben realizar trabajos sociales, limpieza de plazas y calles. Si reinciden, deberán ir a la cárcel con penalidades de 1 a 6 meses.

En lo que me toca, desde hace 40 días estoy fuera del sistema como profesor de Español y Filosofía. Como educador tanto en la secundaria como en la universidad no es fácil asumir quedar suspendido y sin derecho a cobro de sueldo. El decreto presidencial 81 permite a las empresas privadas no cancelar salarios ni a los empleados ir a trabajar.

Tenemos que luchar día a día por una vuelta a la normalidad que vemos muy lejos. Es más, no vamos a volver a la normalidad, vamos a volver a una nueva normalidad, un nuevo orden social y global, un nuevo escenario donde pareceremos actores novatos en una audición por quedar en el elenco principal. Estamos aprendiendo nuevas herramientas y pareciera que esto va a ser un
requisito importante, definitorio en los próximos meses.

Una canción de Luis Alberto Spinetta, protagonista fundamental del rock argentino, dice:
“…la lluvia borra toda la maldad y lava todas las heridas del alma “
“…y esto será siempre así. Quedándote o yéndote.” (2)

Hoy regresamos a las cuevas, un poco más sofisticadas pero encerrados como nuestros antepasados ante la realidad de una enfermedad en la calle que no perdona. Atentos a las noticias y a una nueva cura y, como ellos, esperando un nuevo amanecer.

1- Reporte al 12/05/2020
8616 casos confirmados
3651 casos recuperados
249 fallecidos

2- “Quedándote o yéndote”, letra y música, Luis Alberto Spinetta, álbum Kamikaze, Del cielito récords, Argentina, 1982

Hector Riccio Moncada
hricccio@msn.com

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3 respuestas a «Curadas sin fronteras: Cuarentena de un venezolano en Panamá»

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