La importancia de tener una respiración correcta en tu día a día

La respiración es nuestra primera fuente de energía: aumenta nuestra vitalidad física, psíquica y espiritual y nos ayuda a restablecer el equilibrio emocional

Podemos pasar varios días sin comer, beber o dormir. Pero no sin respirar. La respiración es mucho más que llevar oxígeno a los pulmones y eliminar dióxido de carbono. La inhalación o inspiración, oxigena cada célula de nuestro cuerpo. La exhalación o expiración, ayuda al drenaje linfático y desintoxica al organismo.

El oxígeno circulante activa el sistema parasimpático, lo que produce una reducción en los latidos del corazón y una relajación de los músculos, es decir, un estado de calma que se comunica a la mente.

El estrés produce una gran activación y desgaste del organismo. Una respiración adecuada nos ayuda a disminuir dicha activación, a recobrar el equilibrio y a manejar nuestras emociones.

Cuando utilizamos la respiración como forma de relajación y sobre todo en casos de ansiedad es importante practicar, así no tendrás tanta dificultad para controlar la respiración en momentos difíciles de estrés, pánico y nerviosismo.

Lo cierto es que la mayoría de la gente utiliza solamente la tercera parte de su capacidad pulmonar para respirar, apenas expandiendo la caja torácica, muchas veces también por una mala postura. Desde la perspectiva yóguica, a través de la respiración ingresa la mayor cantidad de prana o “energía sutil del aliento vital” a nuestro cuerpo, activando la sanación natural del organismo.

De entrada, hay que distinguir tres tipos de respiración, según explica el maestro Sivananda, uno de los grandes referentes de yoga del siglo XX. La primera, donde está la mayoría de la gente, es la respiración clavicular, que es la más superficial, y según los experimentados yoguis, la “peor”, dado que aumenta los niveles de ansiedad, entre otras cosas.

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