Las aves se orientan en vuelo gracias a un proceso cuántico

Las aves pueden orientarse en vuelo gracias a la alteración de un proceso cuántico que ocurre en el interior de las células de la retina provocada por el campo magnético terrestre: esa alteración les permite detectar la dirección de los polos del planeta

El campo magnético terrestre altera el proceso cuántico que se produce naturalmente en las células de la retina cuando perciben la luz: de esta forma delata su presencia y sirve de orientación a las aves.

Lo ha descubierto una investigación de la Universidad de Tokio, que experimentó en laboratorio cómo reaccionaba un grupo de células vivas e inalteradas a sucesivas exposiciones a campos magnéticos artificiales. Los resultados de esta investigación de han publicado en PNAS.

Las primeras observaciones de magnetorrecepción biológica revelaron que, cada vez que las células perciben el campo magnético, se altera el proceso cuántico que ocurre en su interior.

Ese proceso cuántico fue establecido en 2010, cuando científicos austriacos descubrieron que los electrones implicados en el sentido de la orientación animal seguían un comportamiento cuántico conocido como entrelazamiento.

El entrelazamiento cuántico es una cualidad misteriosa de las partículas elementales que les permiten compartir simultáneamente un mismo estado: cualquier modificación en el estado de una de esas partículas, se refleja al mismo tiempo en la otra, aunque estén físicamente distantes entre sí.

Entrelazamiento electrónico

Esta investigación ha observado por primera vez, en vivo y en directo, cómo los campos magnéticos influyen en el sentido de la orientación animal: afectan a un fenómeno exclusivamente cuántico, conocido como estados de espín de los electrones, y a las reacciones químicas que involucran a pares de radicales.

De la misma forma que la Tierra orbita al Sol y rota también alrededor de su eje, el electrón orbita a su átomo y gira a su vez sobre sí mismo, originando una propiedad conocida como espín o momento angular, que genera su propio campo magnético.

Cuando los receptores magnéticos presentes en la retina de los ojos de los animales se activan mediante fotones (que, además de la luz, portan cualquier forma de radiación electromagnética), se generan moléculas nuevas cuyos átomos están dotados de electrones simples o solitarios, conocidos como par de (electrones) radicales: se comportan según el entrelazamiento cuántico y comparten un mismo estado de espín, aunque están separados entre sí.

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