Imagen del Nazareno de San Pablo que permanece en la Basílica de Santa Teresa en Caracas

Conoce la tradicional leyenda que gira en torno al Nazareno de San Pablo (+Video)

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De profundo arraigo es el fervor religioso que sienten los caraqueños por la emblemática y mística figura del Nazareno de San Pablo; sin embargo, no está plenamente establecido este fervor que encuentra sustento en la tradición, según la cual la venerada imagen concedió a la ciudad el milagro de haberla liberado de los terribles efectos de una epidemia que diezmaba a sus pobladores.

Empero, hasta los momentos, ello no ha sido motivo ni razón para que la fama del Nazareno de San Pablo, merme en la fe de la devota feligresía del colectivo caraqueño.  Por el contrario, dicha fama se renueva con mayor vigor los miércoles santos de cada año, cuando la imagen del Nazareno de San Pablo es sacada en procesión votiva de la Basílica de Santa Teresa en horas de la noche, seguida de un nutrido número de creyentes, no sólo de Caracas sino también del resto del país, quienes ataviados de túnicas moradas, van en acción de gracias o solicitud de favores. 

Esta tradición ha sido objeto de interés por algunos estudiosos de la historia de Caracas, como lo son el Dr. Juan Ernesto Montenegro, quien fuera quinto Cronista de la ciudad, y el académico y especialista en obras de arte, Carlos Duarte.  Pese a los esfuerzos de los autores mencionados no se ha podido esclarecer, insistimos, el misterio que envuelve a la mítica y legendaria efigie milagrosa del Nazareno de San Pablo

Disfruta de este completo video en el que el gran historiador y humorista venezolano, Óscar Yanes, nos cuenta la historia del Nazareno de San Pablo.

En el caso del Dr. Montenegro, se pudo establecer el momento en que comenzó esta tradicional devoción por El Nazareno.  Para el Cronista, fue el 5 de mayo de 1741 cuando se inició la tradición, que consistió originalmente en la procesión votiva del Santo desde el Convento de San Jacinto hasta el cerro de El Calvario.  Su principal promotor había sido el Fray Eugenio González, religioso de la Orden de Predicadores de dicho convento.

Este culto no estuvo exento de inconvenientes, pues luego de la construcción de la ermita, un año después en El Calvario “para que en él se recoja Jesús de Nazareno”, la cual fue levantada a expensas de los “fieles devotos” Diego de Fuenmayor y Joseph de Ulloa,  éstos resolvieron no entregarles las llaves de la capilla a Fray Eugenio.  Así, el santo que debía salir en procesión todos los viernes de cada mes, debió soportar los rigores del sol y la lluvia por no tener dónde recogerse. 

El Ayuntamiento tendrá que intervenir para solucionar este insólito episodio en la Caracas de mediados del siglo XVIII

El Dr. Montenegro sostiene además, que la imagen del Nazareno de El Calvario, pasó al Templo de San Pablo, ubicado al sur de la ciudad, cuando el viejo barrio del  mismo nombre, fue elevado a parroquia en 1750.  Lo que no pudo establecer es que si esta talla era la misma que se venera actualmente en la Basílica de Santa Teresa, luego de haber sido demolido el Templo de San Pablo en 1875, para construir en su lugar el actual Teatro Municipal Alfredo Sadel. 1

Carlos Duarte es de la opinión que la imagen del Nazareno que se veneraba en San Jacinto, no era la misma que la de San Pablo.  En tal sentido dice:

“Se da el caso de que la Iglesia de San Jacinto poseyó otra imagen del Nazareno, hoy desaparecida, la cual fue objeto de procesiones importantes que llegaban hasta el cerro de El Calvario.  En el siglo XVIII los dominicos del convento quisieron establecer en ese cerro una ermita con el nombre de Jesús de Nazareno, lo cual ocasionó serias polémicas, no autorizándose su construcción”.2

Pensamos que Duarte está en lo correcto en cuanto a que se trata de dos imágenes distintas del Nazareno, pero erró en su comentario al confundir la ermita construida en 1742, promovida por Fuenmayor y Ulloa, con la que quiso también establecer,  como última voluntad, el presbítero Domingo Palacios, bajo la condición, según su testamento que la ermita llevase el nombre de Jesús de Nazareno y se colocara además la imagen de la Virgen de Barbanera que se veneraba en su casa.3

El Rey autorizó su construcción, alegando entre otras razones “…que se celebrase allí misas los días de fiesta para un crecido vecindario que viviendo en arrabales inmediatos (El Calvario) apetece iglesia menos pública…”4 

Esta ermita como se ve, fue levantada luego de muchos inconvenientes, al punto de promover tres Reales Cédulas conminatorias para llevar su construcción a efecto.  El Dr. Montenegro señala, además, que la panorámica que vemos en el cuadro de Nuestra Señora de Caracas (1766), es precisamente desde donde estaba la ermita del Nazareno, que fue demolida por orden del General Guzmán Blanco, para construir en su lugar el acueducto de la ciudad y el Paseo Independencia, hoy conocido como El Calvario.

Volviendo al asunto de la existencia de las imágenes del Nazareno; es decir, la de El Calvario y la de San Pablo, podemos recurrir a la prueba documental que nos ofrecen las Actas del Cabildo de Caracas.  Así en la sesión del 17 de diciembre de 1766, encontramos un auto del provisor Lorenzo Fernández de León, el cual ordenaba la realización de procesiones en acción de gracias, para mitigar en algo los efectos causados por  el terremoto de Santa Úrsula.  Tanto la figura del Nazareno de El Calvario como el de San Pablo fueron sacadas en procesión, en cumplimiento de esta orden.

Nos queda ahora pendiente ese insondable asunto sobre el milagro atribuido por la tradición oral al Nazareno de San Pablo.  A juicio de Carlos Duarte, esta tradición no tiene asidero documental, y por lo tanto, resulta falsa a la luz del trabajo que realizara en 1974:

“Las conclusiones negativas que se derivan de esta investigación son bastante desconcertantes debido a la fama y las leyendas de la talla.  Lamentablemente, hay que decirlo, todas esas leyendas debieron ser a fines del siglo XIX y son el resultado de las obras de escritores poco serios que dieron rienda suelta a su imaginación”5

En honor a la verdad, nada cuadra con los alegatos que se han venido utilizando con relación al origen del milagro del Nazareno de San Pablo.  Estos alegatos se reducen fundamentalmente a dos:  El primero,  nos impone que la tradición tuvo efecto en la vieja esquina de Miracielos; nombre éste que indica su asociación con algún acto milagroso acontecido en ese lugar.  El segundo, se concreta a señalar la causa y la data de la intercesión divina del Nazareno de San Pablo, que extinguió una terrible epidemia de viruela que azotaba a los pobladores de la ciudad de Caracas en 1697.

Las primeras referencias sobre la esquina de Miracielos, nos dice Enrique Bernardo Núñez, son de 1787 y para entonces no tenemos noticias que en la ciudad hubiese algún tipo de epidemia.  Por su parte Luis Alberto Sucre sostiene que hacia 1696, el gobernador Don Francisco de Berroterán, buscó poner remedio a un mal virulento en la ciudad de Caracas, para así ganarse la confianza pública.  Esta aseveración la complementa con las siguientes conclusiones:

“Data de aquella época la tradición de que en una procesión solemnísima del Nazareno de San Pablo, a la que asistieron los dos cabildos, presididos por el gobernador y el obispo, al tratar los cargadores de la mesa de salvar un mal paso de la calle, hicieron tropezar la imagen con las ramas de un limonero que por sobre las tapias de unas ruinas salían a la calle y al rozarse la cruz del Nazareno con un ramaje, una lluvia de frutas en sazón se vino al suelo, las que recogidas por los fieles y aplicadas como remedio para el vómito, curaron a muchísimos enfermos.  Atribúyese el éxito a milagro; y es lo cierto, que a poco, la epidemia había cesado”.6

Al contrastar estas afirmaciones de Luis Alberto Sucre por los documentos emanados, tanto del Ayuntamiento de Caracas como del Obispado, nos encontramos que nada dicen sobre este supuesto mal de vómito negro en 1696 y 1697.  Además, hemos dejado sentado que la veneración por esta imagen, es una tradición que ha sido fechada el 5 de mayo de 1741. 

Las Actas del Cabildo de Caracas, sólo se refieren en la sesión del 28 de enero de 1697, a los preparativos de defensa de la ciudad ante el temor de un ataque de piratas que deambulaban en las costas de la provincia, lo que ponía en peligro a sus “moradores, honras y haciendas”.7  El temible mal de fiebre amarilla como también es conocido “el vómito negro”, acontecerá sólo años después, en 1714, y el santo invocado por la ciudad para conjurar este mal será  Santa Rosalía de Palermo, por ser abogada contra la peste8.

También debe tenerse presente un hecho muy significativo; esto es, el lugar que ocupaba la imagen del Nazareno en el Templo de San Pablo, setenta años después a la fecha que se señala erróneamente como origen de la tradición.  En la visita e inventario del Templo de San Pablo hecho por el Obispo Mariano Martí, nos refiere que el Nazareno ocupaba un sitio en “la nave menos principal”, sin ningún otro comentario9.  Ello quiere decir entonces, que para 1772, año de la visita, no había ocurrido el famoso milagro, pues de lo contrario, el obispo, teniendo noticias de un hecho de tal naturaleza, difícilmente lo hubiese omitido en su informe sobre el templo.

Ahora bien, debemos recordar que una de las tragedias más cercanas a la fecha de la visita del obispo Martí, había sido la terrible epidemia de viruela de 1764.  Entonces, como es lógico suponer, la ciudad buscó los auxilios divinos de todo el santoral que disponía, para librarse de este mal, incluyendo a la Virgen de la Luz, de la cual el Ayuntamiento y el Obispo Diez Madroñero, sentían una veneración especial, que los llevó a cambiar inclusive, el nombre de Caracas por el de “Ciudad Mariana”. 

Para el Dr. Juan Ernesto Montenegro, esta epidemia fue la que causó mayor pánico por el número de víctimas que produjo, las cuales muchas de ellas fueron atendidas casualmente en el Hospital de San Pablo, aledaño al templo de nombre homónimo, donde sabemos estaba la venerada imagen del Nazareno.  La magnitud de esta epidemia nos la describe en los siguiente términos:

“…Fue tan espantosa la mortandad y fue tal el número de personas que se ausentaron de Caracas por temor al contagio que, según testimonio del mismo Ayuntamiento, la población quedó reducida a unas trece mil personas, por lo que sólo quedaron habitándola de dos a tres mil almas (…) La situación no sólo era de pánico, sino de recogimiento y constricción, de arrepentimiento y mea culpa; de oraciones y preparativos para la muerte…”10

Noventa años después, en 1854, Caracas será nuevamente víctima de una epidemia; esta vez se trata del cólera que diezmó parte significativa de su población.  Se podría abrigar la esperanza que fue en esta fecha cuando aconteció el milagro del Nazareno a la ciudad; sin embargo, esta suposición aparte de carecer de la necesaria prueba documental, no coincide con el hecho de que la esquina de Miracielos asociada indisolublemente con el milagro, comenzará a aparecer en los planos de la ciudad a partir de 1843;11 lo que hace alejarse toda posibilidad de comprobación de los hechos que rodean a la legendaria tradición del Nazareno de San Pablo, de haber realizado un milagro.

Pese a los estudios realizados por historiadores y cronistas que coinciden en frustrantes resultados; la tradición del Nazareno de San Pablo ha cobrado mayor vigor en el pueblo, probablemente por aquello de que los milagros no se discute su veracidad.  Así cada miércoles santo, en la Basílica de Santa Teresa, colmada de fieles devotos de la imagen del Nazareno, renuevan la tradición incorporando a ésta, nuevas versiones a sus milagros. 

Feligreses sin distinción de sexo o edad, concurren al templo desde la media noche del martes santo hasta el transcurrir del día miércoles, en solicitud de la misericordia del santo, pero también, no son pocos los devotos que acuden en señal de gratitud por el favor recibido, cargando por las calles grandes cruces, recorriendo descalzos enormes distancias para ir al templo o andando de rodillas dentro o fuera del templo,  en actitud  de imploración, etc.

Justamente este rito es el que vitaliza la tradición del Nazareno, pues a no dudarlo, los milagros del santo parecen concretarse en casos muy particulares de sus devotos.  Cada uno de ellos lleva consigo un fragmento de la verdad acerca de los milagros, y es el conjunto de todas esas versiones las que le da arraigo y credibilidad a la tradición que le atribuye a la imagen del Nazareno los benéficos poderes milagrosos.

«Esta tradición de atribuirle poderes milagrosos al Nazareno, se ha hecho tan incuestionable, que es creencia del pueblo la conseja según la cual, la imagen del Nazareno le habló al tallista que la hizo al preguntarle éste, impresionado por la calidad de su obra:

– ¿Qué te hace falta mi Dios?

– A lo que moviendo sus labios, la imagen le contestó. -¿Dónde me has visto que me han hecho perfecto?…  Acto seguido el tallista falleció».

Esta fábula fue recogida y divulgada por Dr. Teófilo Rodríguez en su obra Tradiciones populares.

También es creencia del colectivo, el aseverar que la imagen del Nazareno de San Pablo, se viene encorvando en razón de la pesada carga de su cruz, que simboliza los pecados que cometen los feligreses.  Desde hace bastante tiempo, la cruz que sostiene la imagen, fue sustituida por una de cartón, para evitar los daños que ocasionaba el peso de la cruz original, a las manos de la talla cuando era sacada en procesión.

Siempre se ha comentado que el único incidente conocido desde que el Nazareno es venerado en la Basílica de Santa Teresa y Santa Ana, fue la tragedia del 9 de abril de 1952, que arrojó el saldo lamentable de cuarenta y nueve víctimas, debido a una falsa alarma de incendio

Sin embargo, cincuenta años antes, en 1902, ocurrió una tragedia similar, cuando alguien alertó sobre el inicio de un supuesto terremoto, lo que provocó de inmediato un tumulto que dio como saldo heridos, contusos y muertos. Según se dice, lo que provocó el incidente fue la caída de un cuadro de la pared, que alguien interpretó como un temblor.  Recordemos que los caraqueños aún tenían muy presente el pánico que produjo el terremoto de San Simón, el 28 de octubre del año 1900.

Seguiremos consultando los viejos papeles del Archivo Histórico de la Ciudad, en los cuales estamos completamente seguros que encontraremos prueba fehaciente del milagro del Nazareno de San Pablo.  En todo caso, la mano milagrosa del Nazareno nos pondrá en la prueba documental necesaria para revelar la veracidad de sus bondades milagrosas por su ciudad devota.

Para concluir, citaremos algunos fragmentos del ya legendario poema de Andrés Eloy Blanco, conocido como El Limonero del Señor:

“En la esquina de Miracielos

agoniza la tradición.

¿Qué mano avara cortaría el limonero del señor?.

Miracielos:  casuchas nuevas,

con descrédito de color;

antaño, hubiera allí una tapia

y una arboleda y un portón…

Por la esquina de Miracielos,

en su Miércoles de Dolor,

el Nazareno de San Pablo

pasaba siempre en procesión…

Y llegó el año de la peste;

moría el pueblo bajo el sol;

con su cortejo de enlutados

pasaba al trote algún Doctor

y en un hartazgo dilataba

su puerta “Los Hijos de Dios”.

La terapéutica era inútil;

andaba el Viático al vapor

y por exceso de trabajo

se abreviaba la absolución…

Un aguacero de plegarias

asordó la Puerta Mayor

y el Nazareno de San Pablo

salió otra vez en procesión…

En la Esquina de Miracielos

hubo una breve oscilación;

los portadores de las andas

se detuvieron; Monseñor

el Arzobispo, alzó los ojos

hacia la Cruz; la cruz de Dios,

al pasar bajo el limonero,

entre sus gajos se enredó.

Sobre la frente del Mesías

hubo un rebote verdor

y entre sus rizos tembló el oro

amarillo de la sazón…

Y veinte manos arrancaban

la cosecha de curación

que en la esquina de Miracielos

de los cielos enviaba Dios.

Y Se curaron los pestosos,

Bebiendo del ácido licor,

con agua clara de Catuche,

entre oración y oración.

Miracielos:  casuchas nuevas;

la tapia desapareció

¿Qué mano avara cortaría

el limonero del Señor?

¿Golpe de sordo mercachifle

o competencia de Doctor

o despecho de boticario

u ornato de la población.

El Nazareno de San Pablo

tuvo una casa y la perdió

y tuvo un patio y una tapia

y un limonero y un portón,

malhaya el golpe que cortara

el limonero del Señor!

Malhaya el sino de esa mano

que desgajó la tradición!

Quizá en su tumba un limonero

Floreció un día de Pasión

y un nevada de azahares

sobre su cruz desmigajó,

como lo hiciera aquella tarde

sobre la Cruz en procesión,

en la esquina de Miracielos,

el limonero del Señor. 12

Tomado del artículo «La leyenda del Nazareno de San Pablo», por Guillermo Durand G., Cronista de la Ciudad de Caracas, en Cronicaracas

Referencias a las Notas al Pie

[1] Juan Ernesto Montenegro “El Nazareno de San Pablo” en Crónicas de Santiago de León.  pp. 185-188.

[2] Carlos Duarte.  El Jesús de Nazareno de la desaparecida Iglesia de San Pablo.  P. 9.

[3] Juan Ernesto Montenegro.  Ob. Cit.  P. 187.

[4] Idem.

[5] Carlos Duarte.  Ob. Cit.  P. 11.

[6] Luis Alberto Sucre.  Gobernadores y capitanes generales de Venezuela.  P. 189.

[7] Actas del Cabildo de Caracas.  1697.  Fs. 52 y ss.

[8] Actas del Cabildo Eclesiástico de Caracas.  T. 1.  P. 235.

[9] “Santiago de León de Caracas por el Obispo Martí” en Crónica de Caracas.  No. 10. Pp. 307-308.

[10] Juan Ernesto Montenegro.  “Una terrible epidemia” en Ob. Cit. P. 417.

[11] Véase:  Irma de Sola Ricardo.  Contribución al estudio de los planos de Caracas.  Enrique Bernardo N., nos dice que en 1787 aparecen referencias de esta esquina, pero no encontramos pruebas de esta afirmación.

[12] Andrés Eloy Blanco.  “El limonero del Señor” leyenda caraqueña.  En Crónica de Caracas, Nros. 2 y 3, pp. 99-102.

Conozca los detalles de ésta y otros interesantes  episodios de la historia de Caracas en CRONICARACAS

1 Comment

  1. Excelente recopilación de la tradición del Nazareno de San Pablo. En mi larga vida, no había disfrutado una crónica cómo está. Adelante.

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