Vinculan silencio de la FAN con improvisación y fallas operativas en Apure

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El conflicto en el Alto Apure lleva casi dos meses y uno de sus rasgos más palpables es la opacidad por parte de los mandos de la Fuerza Armada Nacional (FAN).

En medio de lo que pareciera una excesiva cautela militar, la mayoría de las informaciones que se conocen sobre la situación en esa zona fronteriza son difundidas por Organizaciones  No Gubernamentales (ONG) que no han tenido miramientos para increpar al ministro de la Defensa, general en Jefe (Ej) Vladimir Padrino López, y al resto del Alto Mando

En ese sentido, fue el sábado 15 de mayo, cuando el titular castrense y los mandos de la FAN confirmaron el secuestro de ocho efectivos durante los enfrentamientos ocurridos en el sector La Capilla, en el Alto Apure, el 23 de abril.

«En las acciones de combate en el estado Apure fueron capturados ocho profesionales militares, de quienes, el pasado nueve de mayo, recibimos una fe de vida», aseveró el alto oficial.

Padrino López dijo que los métodos asesinos y cobardes de las facciones de “grupos irregulares armados colombianos; organizaciones terroristas dedicadas al narcotráfico, al secuestro y la extorsión, entre otras actividades delictivas”, no solo capturaron a los profesionales militares, también causaron la muerte de efectivos militares y ocasionaron graves heridas a otros, «algunos de ellos con mutilaciones de miembros e incapacitación de carácter permanente”.

El general retirado Gonzalo García Ordóñez, exjefe del Comando Unificado de la Fuerzas Armada Nacional (Cufan), afirma que «la política de información de lo militar es de opacidad. En este caso fue FundaRedes la que alertó sobre el secuestro de los militares y luego la presión de algunos familiares. Lo normal, después de una acción de combate, es informar al país sobre la operación y sus resultados. Padrino López lo ocultó durante semanas. Puede ser por varias razones: recibió la orden; no tenía la información; esperó ganar tiempo para controlar daños personales y a su equipo».

Para el experto militar, con la confirmación tardía del secuestro de los efectivos también se pone de manifiesto que los mandos castrense esperaron a que pasara el nombramiento de los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la fecha de las elecciones regionales, para confirmar lo que FundaRedes había denunciado hace días.

«Luego se dedicaron a lo menos importante. Ese fue el orden de prioridad de la información. Lo más grave es que en el orden de prioridades está la revolución antes que la vida de las personas, en este caso, los efectivos militares. El 15 de mayo, vimos a tres generales en Jefe y cinco mayores Generales derrotados por una banda de narcotraficantes, haciendo una denuncia como y una petición como solución al secuestro y asesinato de los efectivos militares», ataja García Ordóñez.

Subraya que el gobierno de Nicolás Maduro, controla la agenda y los ruidos a través de la asignación de prioridades.

«Bajo un gobierno democrático, este Alto Mando, con seguridad, sería llamado a rendir cuentas, se abriría una investigación pública y transparente. Pero, eso no va a suceder«, puntualiza Garcìa Ordóñez.

Francine Jácome, directora ejecutiva del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos, y Jackeline Benarroche, analista militar, atribuyen el silencio castrense sobre toda la trama del conflicto en Apure a varios elementos. Refieren aspectos  como la improvisación, las debilidades en el profesionalismo de la FAN, que se ha traducido en fallas operativas, y la ausencia del control del territorio, algo en lo que también está de acuerdo la ONG Control Ciudadano.

«Hay que destacar esa opacidad. El secreto militar no significa que no se pueda dar información oficial sobre los nombre de los fallecidos, y la información oportuna sobre los efectivos que están en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) disidente. Creo que esta opacidad tiene que ver también con toda la perspectiva que tiene el gobierno de Nicolás Maduro de ignorar todo lo que está pasando», alega Francine Jácome.

El 10 de mayo, el director de FundaRedes, Javier Tarazona, publicó, en Twitter, la lista de ocho efectivos de la FAN que fueron secuestrados por las FARC.

Sobre esos efectivos, los mandos de la FAN hicieron mutis hasta el 15 de mayo.

«Yo creo que lo que tenemos que preguntarnos es porqué no se dio la información cuando se esperaba. La respuesta a esa pregunta tiene mucho que ver con el hecho de que la Fuerza Armada no ha logrado controlar la situación. En el caso del secuestro de los efectivos es un ejemplo para ilustrar esto. Estamos hablando de que todo esto empezó en marzo y son casi dos meses sin que se contenga la situación», esboza Jácome.

Para la investigadora resulta grave que el Ministro de la Defensa, quien tiene la obligación y el deber de informar sobre la situación de los efectivos en poder de las FARC, no lo haya hecho desde el momento en que ocurrieron los hechos. Añade que el anuncio y la lista de los secuestrados corresponde a quien representa la institucionalidad castrense.

Hasta ahora, los nombres de los efectivos han sido difundidos por organizaciones de la sociedad civil. Con lo cual, acota Jácome, el reciente comunicado de la Fuerza Armada es impreciso.

«Este conflicto ha demostrado claramente la debilidad de la Fuerza Armada porque pensamos mucho que con toda su presencia en los ámbitos económicos y políticos, hay una FAN muy fuerte. Pero creo que lo que está pasando en Apure demuestra que más bien tenemos una Fuerza Armada muy débil, que parece no tener capacidad de cumplir con una de sus misiones que es la defensa de la soberanía”, subraya Fracine Jácome.

Improvisación en Apure

Francine Jácome insiste en que la admisión de la captura de los efectivos militares demuestra aún más la debilidad de la FAN.

“Es una falta de responsabilidad dar esta afirmación varios días después. Ellos no están asumiendo la situación de sus propios efectivos. A no ser que estén otras cosas que no sabemos, eso debe afectar internamente a la institución. ¿Cómo se siente un miembro de la Fuerza Armada ante esta situación?”, plantea.

Destaca que, una vez que se hace el anuncio, lo procedente era dar los nombres de los efectivos. El titular castrense no los aportó ni en el comunicado de la FAN ni en su alocuciòn del 15 de mayo.

“No se sabe si algún tipo de negociación, no tenemos idea real sobre lo que está pasando. Lo único que ha dicho Padrino López que van a denunciar la captura ante instancias internacionales y que la Cancillería está en contacto con la Cruz Roja Internacional. Pero, aparte de eso, no tenemos nada”, expresa.

Jácome, directora ejecutiva del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos, enfatiza que los recientes anuncios elevan los niveles de opacidad. Añade que ya de por si es grave la presencia de las FARC en el territorio nacional, pero la situación se agudiza con el hecho de que efectivos de la FAN estén en poder de estos grupos.

Por su parte, la analista castrense e investigadora Jackeline Benarroche expresa que la posición que mantiene la FAN sobre el conflicto en Apure tiene signos de improvisación.

«Las operaciones militares han estado caracterizadas por la falta de una estrategia y de una doctrina que aumente el accionar militar sobre qué, y a quién y de qué manera van a combatir. Creo que ha habido un desorden, incluso metieron a las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) y a la milicia. Mandaron a muchos efectivos a tratar de controlar, pero no evaluaron bien la naturaleza de la gente que iban a confrontar, tampoco el alcance que ha generado la situación y la migración hacia Colombia», asegura Benarroche.

En ese sentido, enfatiza que tras la agudización del conflicto en marzo de 2021, se ha puesto de manifiesto la falta de profesionalización de la FAN.

Para poner sobre el contexto la opacidad desplegada por la FAN sobre la crisis de Apure, Benarroche expone que la situación del sitio «es bastante oscura», por cuanto está ligada al control para el tráfico de drogas. Además, se vincula con el crimen organizado, los grupos guerrilleros y grupos disidentes.

«La propia actividad sobre el terreno ya, de por si, presenta una situación irregular. No es que la Fuerza Armada está combatiendo la incursión de un grupo que pasó la frontera, llegó al sitio y cometió algunos desmanes, sino que esas zona está abandonada institucionalmente por parte del Estado venezolano en una región donde se mueven varios delitos», destacó.

Benarroche indica que si las fallas de la FAN la zona fronteriza de Apure no son intencionales, ponen en tela de juicio la propia capacidad del Estado para garantizar la soberanía y la integridad territorial, tareas que forman parte de su misión constitucional.

El general retirado Gonzalo García Ordóñez asegura que, en la historia militar venezolana, «no existe un desastre un desastre como el ocurrido en Apure. El Alto Mando ha mostrado incapacidad para las operaciones militares de defensa y protecciòn del territorio y su población en el Alto Apure».

Los adversarios en Apure

Otro aspecto recurrente en medio de la opacidad es el discurso de la Fuerza Armada sobre quién es su adversario en el Alto Apure. Después del agravamiento del conflicto, el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional (Ceofan), almirante en Jefe Remigio Ceballos Ichaso, comenzó a llamar a sus contrincantes en el terreno como Grupos Irregulares Colombianos Narcotraficantes y Terroristas (Griacolt).

Ceballos Ichaso señaló en abril que «no hay mal que nos detenga. Nuestra lucha contra los Griacolt está desprendida de hipocresía; la batalla es de verdad, eficaz y certera. No queremos narcotraficantes, terroristas ni mucho menos guerrilleros en suelo patrio”.

Al respecto, Fracine Jácome expresa que la FAN no asume a quienes enfrenta. A su juicio, eso tiene que ver mucho con todo el conflicto bilateral y, como lo han dicho desde Padrino López para abajo,  la culpa es del gobierno colombiano que no puede controlar a estos grupos terroristas, narcotraficantes.

«Todo esto hay que ponerlo en el marco de  ese conflicto que existe entre el gobierno venezolano y el de Colombia, entonces los micrófonos están prendidos en Bogotá y en  Caracas, pero la población civil de la frontera es la que sufre las consecuencias», esboza Jácome.

Para la investigadora, «el nombre de las FARC no ha salido a relucir por parte del Alto Mando porque siempre han sido aliados. Y el gobierno, si admite un enfrentamiento con un cierto grupo de las FARC, tiene que admitir que las FARC están presentes en Venezuela. Si habla de un grupo de las FARC disidente tiene que admitir que hay otros grupos de las FARC, entonces ellos no van a hacer eso».

La analista Jackeline Benarroche recuerda que el expresidente Hugo Chávez, desde el año 2008, le dio estatus de beligerancia a la guerrilla colombiana.

«Esto amarra al actual  gobierno porque reconocen a la guerrilla como un grupo formal, y muchos de sus integrantes están acá en Venezuela. No se atreven a mencionar a las FARC a los efectos de no comprometerlas en el problema y hablar de los frentes disidentes. Que no los mencionen no significan que no existan», advierte Benarroche.

En 2008, Chávez dijo que no abogaba «por la guerrilla, sino por la paz de Colombia». En ese sentido, el expresidente argumentó que si se reconociera el estatus de beligerancia a las FARC, éstas tendrían que renunciar al secuestro como instrumento de lucha.

De anuncio en anuncio

Por otra parte, Francine Jácome, directora ejecutiva del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos, refiere que en medio de la situación en Apure, si algo ha desplegado la Fuerza Armada son anuncios de planes castrenses.

Entre esos anuncios, además de la incorporación de las FAES y la milicia,  figura la creación de una Zona Operativa de Defensa Integral (ZODI) Especial Temporal y una brigada para fortalecer la frontera venezolana en el Alto Apure.

El  Ministro de la Defensa dijo, el 5 de abril, que los dos batallones especiales que se desplegaron hasta el estado Apure son comandados por los generales. Además la FAN dio cuenta del aumento de su pie de fuerza en esa zona fronteriza.

«Los anuncios son totalmente militares, vamos a mandar a más efectivos, a la milicia, a las FAES. Pero no hay ningún programa para tratar de atender los problemas sociales y económicos de la población que vive allí y que tuvo que salir huyendo por los enfrentamientos militares, he visto dos declaraciones del alcalde pero las autoridades civiles no se manifiestan. No vemos presencia de autoridades civiles que también tienen propuestas respecto a eso. En síntesis, lo que se está viendo es una situación en la que la FAN ha perdido territorio», esgrime Francine Jácome.

ONG increpa a los mandos

El ministro Padrino López confirmó el lunes 26 de abril que había militares fallecidos y heridos tras el combate en La Capilla, pero no hizo referencia a la identidad de los efectivos.

«Otros resultaron heridos y reciben la debida atención médica en la red sanitaria militar y pública. Exaltamos el valor, el honor y el amor patrio de tan insignes soldados, quienes ofrendaron y continúan arriesgando sus vidas en defensa de la soberanía y la integridad territorial de la nación», indicó el titular castrense.

En esa oportunidad, los nombres de ocho de los fallecidos, calificados por Padrino López como mártires, fueron aportados, inicialmente, por FundaRedes.  Y, posteriormente, se conoció de los militares del Ejército caídos en combate, por el homenaje póstumo, difundido en las redes sociales. En el caso de la Armada, se difundieron obituarios mediante Twitter.

Ante de eso, la FAN había informado, el 5 de abril, de 9 efectivos fallecidos en medio de los enfrentamientos.

FundaRedes ha insistido en que la Fuerza Armada puso a sus efectivos como «carne de cañón» para la guerrilla. Tras el secuestro de ocho militares por parte de las FARC, el director de la ONG, Javier Tarazona, ha increpado a los mandos castrenses.

«Ni siquiera el dolor de las familias y el sufrimiento de las víctimas hacen que el alto mando militar se pronuncie sobre la tragedia de los funcionarios que enviaron a combatir en Apure, con la opacidad muestran el desprecio por militares caídos, heridos y desaparecidos», afirmó Tarazona días antes del comunicado del Alto Mando del 15 de mayo. Para el activista, el silencio que mantuvo la Fuerza Armada es indignante.

El director de FundaRedes ha manifestado que «duele escuchar» cada testimonio de familiares de los militares desaparecidos y secuestrados por el frente décimo de las FARC en Apure.

El activista no ha cesado en sus cuestionamientos hacia la institucionalidad militar. «Hoy denunciamos que este comunicado lleno de imprecisiones parece otro panfleto, nada dice de los desaparecidos. ¿Por qué tanto silencio? ¿De quiénes dieron fe de vida los terroristas de las FARC?», preguntó Tarazona, a través de Twitter, luego del mensaje de Padrino López el 15 de mayo.

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