Espacio Público denuncia casos de «violencia digital contra las mujeres» en Venezuela

//
13 minutos de lectura

La violencia digital de género contra las mujeres es un tipo de violencia normalizado e incomprendido en Venezuela y la región, por esta razón Espacio Público realizó un informe con el propósito de brindar una mirada introductoria a esta situación y sus impactos en los derechos de las mujeres.

En este informe, la ONG abordó tres casos registrados en el país y, mediante una video conferencia entre Ricardo Rosales, líder de la investigación, abogado y asesor de litigio en Espacio Público, junto a Fernanda Vanegas, especialista en DD.HH de las mujeres e igualdad de género, presentó el documento.

Durante la conferencia, ambos ponentes explicaron los hallazgos más relevantes del informe y los desafíos que hay que enfrentar para garantizar los derechos humanos en Internet.

En este sentido, Rosales, expresó que el genero actúa como un disparador de la violencia contra las mujeres y que el informe revela que las de mayor vulnerabilidad son quienes tienen un perfil público: activistas, periodistas, políticas: “un detonante que pudimos observar en el informe es cuando las mujeres tocan temas que tradicionalmente se consideran masculinos, ya sea economía, política, deporte”. Esta forma de violencia es una forma de redefinir los roles de género en el espacio digital.

Del mismo modo, explicó cómo se debe comenzar a defender a las mujeres en los espacios digitales: «Debemos fortalecer la prácticas de seguridad digital y personal; hacer litigio e incidencia internacional sobre esto«, además agregó: «Hay que localizar los estudios, desagregar las distintas formas de violencia y cómo se manifiestan para generar políticas públicas en este sentido».

Por otra parte, Fernanda Vanegas definió la violencia digital como una forma de violencia contra la mujer y que el informe es de gran importancia porque no existe una definición acordada en la región sobre este tipo de violencia y los aportes que realiza ayudan a documentar y generar precedentes que contribuyan a visibilizar esta situación. 

Además, Vanegas afirmó que estos comportamientos en la red son una continuidad de lo que ocurre en el mundo offline: «Esta forma de violencia tiene que ser comprendida en la desigualdad que existe socialmente entre hombre y mujeres. Los episodios de vulnerabilidad offline se trasladan a la web». 

Este traslado a lo digital se agudizó tras el comienzo de la pandemia y este ritmo acelerado de su uso generó un desfase con los procesos legales para regular el comportamiento en las plataformas de Internet. Y la falta de conceptualización de lo que ocurre, muchas mujeres no se reconocen como víctimas 

Por esta razón, como cierre, Fernanda Vanegas recomendó a los activistas de derechos humanos, presentes en la conferencia, que se dediquen a visibilizar, exigir marcos normativos que incluyan la violencia digital, mayor conceptualización del tema, pedagogía para los funcionarios; todo esto para demostrar que existe un patrón y que no son casos aislados. Así como también generar precedentes y evidencias. 

Rosales culminó diciendo que «los derechos humanos nacen del reclamo de la sociedad civil al Estado y que parte del trabajo que tienen es mantener vivo el tema ante la opinión pública». 

Lea también: Maduro nombró a sus nuevos ministros de Interior y Exteriores

Caso de Diana Liz Duque

El episodio de acoso cibernético que vivió Diana Liz Duque ocurrió en febrero del año 2020, luego de que denunció al entrenador Richard Linares por promover la tenencia de animales silvestres como mascotas. 

“Este tipo de acciones por mal llamados ´influencer´ dando un muy mal ejemplo y mensaje a sus seguidores (…) Las guacamayas sufren cacería ilegal para antojo de personas”, expresó la activista en Twitter. 

Linares acusó a la ambientalista de calumniadora y de presuntamente crear una campaña en su contra para que le quitaran a “sus mascotas”. El influencer contaba con al menos dos millones de seguidores en Instagram para ese momento.

La publicación del entrenador generó una reacción en cadena que derivó en comentarios, insultos, acoso y muestras de odio hacia la activista por mensajes públicos y privados. 

Varios de estos comentarios eran sexistas y la mayoría fueron emitidos por mujeres. Otra persona que la hostigó públicamente fue la comediante Vanessa Senior. 

“Puta”, “perra”, “estúpida”, “ridícula”, “malcojida”, “loca” y “frustrada” fueron algunos de los insultos que recibió en redes sociales.

La activista denunció en los días posteriores que fue víctima de ciberacoso por parte de los influencers y sus fanáticos, motivo por el que además Instagram tomó la decisión de cerrar la cuenta de Duque. 

Caso de Gregoria Díaz

Gregoria Díaz publicó el 21 de febrero en su cuenta de Twitter que un ciudadano proveniente de China ingresó en el Hospital Militar de Maracay (Aragua) para un chequeo de posibles síntomas de covid-19. En ese momento aún no se habían confirmado casos del virus en Venezuela. 

Varios portales replicaron la información de Díaz y lo catalogaron como el primer caso confirmado de covid-19 en el país. En las publicaciones había información errónea y manipulada. Por este motivo, la periodista aclaró que aún no se confirmaba la presencia del virus en el país y que solo se trataba de una evaluación médica. 

La aclaratoria no fue suficiente y varias personalidades públicas atacaron a la periodista. Además la etiquetaron de “palangrista” y “mentirosa”. En algunos de los mensajes en redes sociales mencionaron a Diosdado Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unidos de Venezuela (PSUV), y a Tarek William Saab, fiscal general afín al régimen de Nicolás Maduro.

El 4 de octubre de 2020, funcionarios de la Gobernación y las alcaldías de Aragua acosaron a Díaz por replicar la denuncia de una diputada en contra del alcalde de San Sebastián, Félix Romero. Presuntamente el funcionario amedrentó a ciudadanos que manifestaban por falta de electricidad. 

Otro episodio similar ocurrió el 15 de abril de 2021. Gregoria Díaz publicó un reporte sobre  el déficit de camas para atender pacientes con covid-19 en la entidad y en respuesta a eso surgió una nueva oleada de acoso. 

Parte de las agresiones provinieron de la coordinadora del portal oficialista Ciudad Maracay, otros comunicadores y miembros del partido PSUV. Los victimarios acusaron a Díaz, así como a Espacio Público, de ser “palangristas”, “terroristas de la prensa”, “creadores de fake news” y “llorones de oficio a los que les pagan por mentir”. 

Pese a que los insultos que recibió la periodista no eran sexistas ni referentes a su género, Espacio Público lo clasifica violencia digital hacia la mujer por la forma diferenciada en la que ella atravesó esos ataques. La violencia discursiva, pública y privada, aunque no registre comentarios sexualizados ni expresiones discriminatorias por razones de género, sí produce un impacto diferenciado en las mujeres que se expresan en el entorno digital. La Relatoría Especial de la Mujer de la ONU, así como la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (RELE), coinciden en que existen formas diferenciadas de violencia contra las mujeres periodistas, especialmente para quienes ejercen la libertad de expresión de manera activa y mantienen un perfil público”, señala el informe.
Comparte en   

Caso de Lorena Arráiz 

Lorena Arráiz, periodista tachirense, fue acosada y amenazada por el influencer Newman Pérez desde el año 2018. Pérez también hostigó a Mayerlin Villanueva, otra reportera de la entidad. 

El 19 de febrero de 2020, Arráiz reseñó en el Diario La Nación  supuestos casos de estafa por medio de la plataforma bancaria Bank Of America, señalando a Pérez por unos tuits en los que recomendaba a las personas que podían alquilar sus cuentas internacionales.

“Personas interesadas en alquilar sus cuentas Bank of America o Wells Fargo, por favor comunicarse con mi asistente al siguiente número (…) Si no la estás usando, sácale provecho alquilándomela a mí”, indicaba uno de los tuits. 

Peréz amenazó con pagar para cerrar la página web del medio si no borraban la nota. Dijo que incitaría a sus seguidores a atacar a los periodistas por “difundir noticias falsas sobre él». También amenazó con publicar información personal de los reporteros. 

El 23 y el 25 de febrero de 2020 difundió información personal de Omaira Labrador, directora del Diario La Nación, y de Lorena Arráiz respectivamente 

El 4 de noviembre de 2020  Arráiz denunció que estaba siendo acosada nuevamente por Pérez, quien había publicado un video amenazante en Youtube en el que expuso otra vez sus datos personales. Ese mismo día, el influencer hizo una publicación en Instagram donde tildó a la periodista de “corrupta”. 

«Más que afectar mi labor profesional sí han hecho mella en mi salud mental y eso afecta todo lo demás. De alguna manera te sientes vulnerable y expuesta porque, por ejemplo, mis datos personales fueron develados y se generó una campaña con imágenes personales que distorsionaron para manipular a la opinión pública”, explicó la periodista a Espacio Público.

Con información de Espacio Público

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog