Conoce por qué el sonido de algunos animales llega tan lejos

Conoce por qué el sonido de algunos animales llega tan lejos

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Los animales producen sonido al mover el aire de los pulmones a través de la garganta y la boca. El aire, que se mueve lentamente, debe convertirse en un movimiento rápido hacia adelante y hacia atrás para producir sonido

El sonido que pueden llegar a emitir algunos animales es ensordecedor. En el caso de los mamíferos, por ejemplo, la ballena azul puede llegar a emitir sonidos que alcanzan los 188 decibelios. Eso el triple de lo que el oído humano puede soportar sin sufrir daño alguno. Sin embargo en tierra, el animal que emite el sonido más fuerte es el mono aullador; sus llamadas se pueden oír hasta a 5 kms de distancia.

Un estudio publicado este mes de mayo en la revista especializada The Journal of the Acoustical Society of America constata que algunos mamíferos y aves son capaces de transmitir el 100 % de su potencia vocal total, mientras que en los humanos este porcentaje no supera el 1 %.

Esto cobra sentido, sobre todo, si se tiene en cuenta que en animales salvajes la comunicación se da, a menudo, entre individuos que se encuentran a varios kilómetros, con lo que esta capacidad de modular el sonido para que alcance grandes distancias es clave para la supervivencia de muchas especies.

El secreto del éxito comunicativo se debe, según los autores del estudio, investigadores de la Universidad de Utah, a una combinación de factores. Entre ellos figuran la tenencia de una boca especialmente ancha, la capacidad de emitir tonos altos y la de orientar eficientemente su cuerpo, una especie de cámara reflectora acústica capaz de dirigir el sonido hacia un punto concreto del espacio.

Si bien los autores aseguran que gran parte del potencial sonoro de cualquier animal se pierde antes de llegar a la boca –en los pulmones y la garganta-, relatan que, una vez en esta cavidad, es la eficacia de radiación lo que determina la potencia final del sonido, es decir, hasta donde llegará.

En su estudio, los autores exponen que la mayoría de mamíferos usan su cuerpo como un todo a modo de bafle. En este sentido, detallan que para que el sonido alcance grandes distancias, los animales inclinan la cabeza hacia atrás y se sirven de la capacidad de retracción y la flexibilidad de sus cuellos para dirigir el sonido a su antojo.

Por el contrario, los humanos no disponemos de la misma flexibilidad ni tenemos capacidad para emitir tonos tan altos, lo que denota que la comunicación a grandes distancias no es una prioridad para nosotros, ya que podemos servirnos de la electrónica y comunicarnos de otras formas igualmente eficientes que escapan de los mecanismos naturales de emisión del sonido.

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Tomado de LA VANGUARDIA

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