María Laura García, la periodista que vendió su camioneta

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Por Katty Salerno

María Laura García (Maracaibo, 1971) pasó necesidades en su infancia. Pero lejos de desalentarse, usó este hecho como combustible para convertirse en la mujer de éxito que es hoy. Apostó al periodismo de salud cuando nadie en Venezuela, y posiblemente en América Latina, lo consideraba noticioso. Aun con su belleza y medidas perfectas – en 1991 fue primera finalista del certamen Chica 2001 – tuvo que tocar muchas puertas antes de hacer realidad su sueño de conducir su propio programa en televisión.

Su camino al éxito no ha estado exento de tramos duros. Parafraseando el título del conocido libro El monje que vendió su Ferrari, María Laura García tuvo que vender su carro para no sucumbir durante el paro petrolero de finales de 2002 y principios de 2003. Pero gracias a su talante, hoy escribe artículos para diferentes medios y conduce su espacio A tu salud tanto en radio como en televisión. Y, además, maneja su propia empresa, MLG Media, C. A., con la que da empleo directos e indirectos a 45 personas.

Graduada con honores en 2003 en la Universidad Católica Cecilio Acosta, de Maracaibo, María Laura García sigue trabajando duro por sus sueños, igual que el primer día. Sus jornadas comienzan entre las 5 y 6 de la mañana, incluyendo los fines de semana, y terminan a las 10 de la noche. Y no ha parado un solo día durante la pandemia.

“Tuve que trabajar para poder tener mi propio espacio y convertirme en productora independiente y poder hacer realidad mis sueños. Porque si yo esperaba que la oportunidad me la diera un medio, nunca la iba a tener.  La oportunidad nunca se me iba a presentar tal cual como yo la idealicé (…) Así que básicamente salí a trabajar mi sueño. Trabajé mi sueño y lo convertí en realidad”, contó la periodista y animadora en esta entrevista con Curadas.com.

Has contado que cuando llegaste a Caracas traías una maleta llena de sueños. ¿Cuáles eran esos sueños?

En ese momento tenía una idea diferente de la vida y de lo que es la televisión; en ese entonces simplemente quería ser famosa y ser una gran conductora de programas de televisión. Con el tiempo, los sueños que traía se modificaron y me incliné por el periodismo de salud. He cumplido muchos sueños en estos casi 31 años que ya llevo en Caracas, adonde llegué el 2 de octubre de 1990.

Como siempre ha ocurrido, en los medios de comunicación hay monopolios, hay estructuras que tienen mucho tiempo. Hay cosas que son difíciles de conseguir. Por poner un ejemplo, ser animador del Miss Venezuela era una suerte que le correspondía a una sola persona. Y de ahí a que eso se transformara y cambiara podían pasar muchos años.

Entonces me di cuenta de que mi aspiración no podía seguir siendo la de ser conductora de televisión. Me propusieron muchas veces ser actriz, pero yo no quería eso. Y sabía que no iba a poder ser modelo toda la vida. Quería realmente ejercer una profesión y escogí la de periodista. Entonces, para poder tener un espacio propio y hacer lo que me gustaba, busqué una fuente en la cual especializarme, que fue la de salud.

Tuve que trabajar para poder tener mi propio espacio y convertirme en productora independiente y poder hacer realidad mis sueños. Porque si yo esperaba que la oportunidad me la diera un medio, nunca la iba a poder tener.  La oportunidad nunca se me iba a presentar tal cual como yo la idealicé o como pensé que era lo que yo quería lograr. Así que básicamente salí a trabajar mi sueño. Trabajé mi sueño y lo convertí en realidad.

¿Por eso te inscribiste en el concurso Chica 2001, para que se te abrieran puertas en la televisión?

No, no, no, no. Yo me inscribí porque me insistieron mucho para que lo hiciera. Una persona me vio en un gimnasio, me tomó una foto y las hizo llegar de Valencia a Caracas. Allí empezó la persecución de la gente del concurso. Y me convencieron. Me dijeron que no me iba a arrepentir y en efecto no me arrepentí. Una vez que ya estuve en el concurso y que me gustó fue cuando decidí que quería ser periodista. 

Pero estudiabas Relaciones Industriales…

Sí, y me cambié a Periodismo cuando le agarré el gusto a lo que vi en ese concurso. Mi sueño inicial cambió después de haber participado en el concurso.

Esos obstáculos que encontraste, lejos de achicopalarte, te dieron fuerza para salir adelante, lo cual dice mucho de tu talante.

Gracias a Dios no me amilané. Bendito sea el Señor. Dios me dio la voluntad. Y también fue por necesidad, creo que fue eso más bien. Cuando tú creces en un hogar que tiene muchas necesidades y no te quieres parecer a lo que te rodea y tienes la voluntad para no parecerte, se convierte en el combustible suficiente para salir adelante.

¿Cómo era ese hogar donde creciste?

Mi papá era ingeniero. Y mi mamá siempre fue una mujer muy independiente que trabajó toda su vida porque también creció en un hogar complicado y le tocó dejar sus estudios y salir a trabajar. Y en mi familia pasó lo mismo. Mi papá y mi mamá se divorcian y en un momento dado los dos se quedaron sin trabajo. Imagínate lo que es estar en tu colegio, finales de quinto o sexto grado, y que te tengan que sacar porque no tienen cómo pagarlo.

Luego mi tío también se queda sin trabajo y entonces es una gran cantidad de gente sin trabajo viviendo en una misma casa y compartiendo una patilla entre cincuenta personas. Son circunstancias duras que te llevan a decir yo no quiero esto para mí.  Yo me tengo que preparar, tengo que tener una profesión, yo tengo que salir adelante; tengo que trabajar, trabajar, trabajar, trabajar. La cosa peor que yo podía concebir en la vida era que alguien no tuviera para llevarse un pan a la boca.

Cuando creces con esas limitaciones, por lo menos ese fue el impacto en mi caso, entonces no quieres que te pase lo mismo, nunca. Y ojo, eso no quiere decir que no puede suceder, porque, así como ahorita tengo trabajo, no tengo hijos. En algún momento seré una anciana ¿y quién va a cuidar de mí cuando llegue ese momento? Son cosas de las que trato de no preocuparme, me ocuparé en su momento, pero son cosas que causan angustia.

¿Fue una decisión propia no tener hijos?

Fue una decisión mía…

¿Y cómo lograste sacar adelante tu sueño?

Yo tuve la suerte de vivir en una Venezuela en la que podías tener dos carros. Tenía uno chiquitico, de segunda mano, en el que me movía por los sitios donde no quería llamar la atención, y una camioneta. El paro petrolero llegó cuando decidí empezar a hacer televisión independiente, cuando empecé a hacer mis primeros micros para televisión. Una cosa es hacer radio, otra es escribir y ser articulista en diferentes medios y que te paguen, y una muy distinta es producir televisión con tus propios recursos.

Justo en el año en que yo me decido a aprender a hacer televisión independiente alquilando equipos, porque no los tenía, ya después los compré, viene lo del paro petrolero. Yo ya tenía mi empresa, que cada vez fue creciendo con más empleados. En ese momento tenía cuatro empleados, una productora de radio y tenía los de televisión, que eran free-lance (independientes), pero los tenía.  

Tenía que salir adelante porque ya me había comprometido y además era mi objetivo, mi sueño. Debía tenerlos listos para que me los transmitieran por Globovisión porque yo ya había dicho que los iba a hacer. Así fue que comencé a hacer mi programa en televisión. ¡Pero viene el paro! Pasaron esos meses y yo sin producir ni un solo bolívar. Así que tuve que vender el carro para mantenerme y poder seguir adelante con mi sueño.

¿Cuál de los dos vendiste?

Vendí la camioneta. Yo no soy de esa gente que primero la pinta y después el negocio. No. Para mí primero es el negocio y después la pinta. Yo nunca tuve carterotas caras ni ropa supercara y no tener un bolívar en la cuenta bancaria, que lo hace mucha gente. No. Yo prefiero tener mis esquemas asegurados. A mí no me importa no tener unos zapatos o una cartera de marca; de hecho, hoy en día tengo muy pocas cosas de marca precisamente por esa razón. Tú no puedes priorizar la superficialidad sobre lo que es la realidad de la vida. Por eso es que hoy tengo una empresa y por eso es que trabajo como trabajo.

¿Cuándo creaste tu empresa MLG Media?

En 1996, y ha ido creciendo poco a poco hasta que cambió a compañía anónima. Como productora independiente estoy desde 1996. Mi oficina la abrí el 6 de enero de 1996. Empecé con unos escritorios en un cubículo. Yo conseguí una oficina y como no podía pagarla por completo alquilé una parte y yo me quedé apenas con un cubículo. Las otras tres cuartas partes se las alquilé a un amigo que tenía una agencia de publicidad. Así arranqué. Después cuando comencé a crecer los saqué y me quedé yo sola con la oficina (risas).

O sea que también tuviste un buen olfato para el negocio…

Bueno, yo lo llamo disciplina. Disciplina, constancia, creer en lo que hago. Es una gran intuición dada por Dios. Yo creo que es también un poco de eso.

¿Qué ha sido lo más duro que te ha tocado enfrentar en el negocio?

Bueno, el asedio a nivel impositivo del gobierno cuando empezaron a presionar políticamente a las personas. Manejar eso fue muy rudo.

Luego el tema del manejo del personal, que no es nada sencillo. Creo que se volvió más sencillo cuando el país se volvió tan rudo y la gente bajó la cabeza y el venezolano tuvo que aprender a ser humilde y entonces ahora entendemos que todos somos necesarios. Si yo tuviera que hacer mi trabajo sin tener que entenderme con personas sería feliz. Me encanta escribir, me encanta crear, me encanta inventar, pero a veces lo que hace difícil el trabajo es poder lograr concentrar y concertar voluntades. Hoy en día tengo un equipo fantástico, que ya tiene mucho tiempo trabajando conmigo.

Como te decía, el país se volvió tan rudo que a todos nos bajó los esquemas y hemos aprendido a ser tolerantes, porque yo soy muy exigente. Yo no me perdono si te digo que te voy a enviar un correo y no lo hago. Eso me llena de angustia y voy y te pido disculpas porque eso no está dentro de mi forma de trabajar. Pero he aprendido a que todo tiene su momento y que no te puedes exigir tanto. Y también porque tengo mucha confianza en la gente que tengo porque sé que van a cumplir o que están haciendo todo lo posible por cumplir.       

¿Y cómo es tu rutina? Porque parece que estás siempre muy ocupada…

¡Hoy empecé en la computadora a las 5:30 de la mañana! Acabo de almorzar – eran las 5 de la tarde cuando empezamos la entrevista -. Te pedí que me dieras cinco minutos y cuando me llamaste estaba terminando de lavar el plato.

¿Tu vida es así todos los días?

¡Todos los días del mundo es así! Hasta los sábados y los domingos. Lo que varía el fin de semana es que quizá no me levanto a las 5 sino que lo hago a las 6. Pero eso es lo más tarde que me paro.

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¿Tanto trajín le hace bien a tu salud, hablando de tu tema favorito?     

No sé si es bueno para mi salud física, pero para mi salud mental sí. Estoy lo suficientemente ocupada y motivada como para no deprimirme porque creo que tengo tendencia depresiva por parte de papá. He llegado a esa conclusión por lo que manejo del tema. Entonces yo hago cualquier cantidad de cosas en el día que son terapéuticas para siempre tener buen ánimo. Vivo haciendo terapia cada minuto para estar de buen ánimo, para no tener pensamientos tóxicos; para ser gentil conmigo y para ser gentil y detallista con los demás, porque las cosas son un camino de ida y vuelta.

Cada día me convenzo más de que la salud mental y la salud emocional es lo más importante en la vida. El no tener tiempo para enterarme de cosas feas o de hablar con gente que quizá me haga un desplante… El estar haciendo cosas productivas te aísla de muchas cosas negativas. Quizá te pierdas de otras, pero el balance finalmente termina siendo positivo para mí.

¿Y cuándo compartes con tu esposo?

Siempre, porque los dos estamos en la casa y yo me pongo en la computadora a su lado a trabajar con él.  Él y yo tenemos muchos gustos afines y eso es muy bueno. Nosotros no somos ni salidores ni bonchones. Depende de en qué tu centres tu disfrute. Y mi disfrute y el de él se centran más o menos en lo mismo. En correr, compartir una buena comida, ver una película juntos o cada quien con su teléfono uno al lado del otro. Realmente nosotros pasamos mucho tiempo juntos. Y algo bueno de la pandemia, para mí, es que él empezó a valorarme más. Te irás a morir de la risa con esto, pero es así.

Él no tenía clara la dimensión del trabajo que yo hago todos los días. Yo no he dejado de trabajar un solo segundo en la pandemia. He hecho exactamente lo mismo que hacía solo que ahora lo hago desde mi casa. Él pensaba que yo era una carita bonita que contrataba a un montón de gente que le hacía todo el trabajo. Y ahora entendió que A tu salud no es A tu salud si yo no muevo absolutamente todo y empujo absolutamente todo. La selección de los temas, corregir los guiones, coordinar con los productores los temas a tratar… Yo soy la productora ejecutiva y la productora general de absolutamente todo.

Él creía que yo hacia la lista del mercado y mandaba a alguien a hacer el mercado y ya. Pero no es así, yo hago la lista y después cuando me llega el mercado reviso cada uno de los productos para ver si los escogieron bien. Él creía que a mí me lo hacían todo y ya entendió que no, porque ahora me escucha pelear desde las 5 y media de la mañana hasta las 10 de la noche todos los días.

¿Cómo se conocieron ustedes?

Él se me presentó un día en el gimnasio. Se atrevió y me invitó a comer. Y yo le dije que sí porque él fue lo suficientemente inteligente para que alguien que teníamos de conocido en común me hablara bien de él. Porque si no, no le habría aceptado su invitación. Esa persona me había hablado de él, me había dicho que yo le caía bien y que él era chévere, que era un buen tipo. Y a él le dijo de mí que yo era una buena muchacha y que mucho cuidado. Él trabajó su terreno antes de tirarse por ese barranco de invitarme a cenar. Preparó todo para asegurarse de que por lo menos le aceptara la invitación a comer.

Él lo que quería era tener una oportunidad.

Correcto. Y se la trabajó para tener esa oportunidad. 

Ojo, y ha sido un trabajo de tolerancia enorme, porque ese niño es especial. Él tiene su carácter y se lo ha trabajado y lo ha mejorado muchísimo, pero es un ser humano con valores y principios muy firmes, inamovibles. Tiene una cantidad de cosas que para mí son valiosas y eso hizo que yo me dedicara a trabajar la relación para que se pudiera mantener. ¡Es que nadie lo soportaba por su mal carácter!

¿Cuánto tiempo llevan juntos?

Once años.

Bueno, ya pasaron la prueba de los siete años…

Sí, yo creo que sí, ya la pasamos…

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1 Comment

  1. La conocí personalmente porque trabajé con ella. Tiene dos caras: una con quien la entrevista y otra con sus empleados. Intrigante, oportunista, mentirosa a más no poder. Utiliza las personas y luego las desecha. No es nada amable con quienes trabajan para ella. Y me.consta que le gustan las cosas de marca. Una vez estuve presente cuando presumió de comprar unos bolsos en el.CC San Ignacio. En esa época se gastó el doble de mi.sueldo mensual en nada sentada. Me retiré porque no soportaba tanta hipocresía. Han pasado años de eso, no creo que haya cambiado. Es demasiado ambiciosa, materialista y superficial.

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