Microteatro: se reinventó tras la pandemia y renace con más emociones que nunca

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Para María Esmeralda Dubuc, Malala, el teatro es su vida y encontró en el microteatro el formato ideal para expresarse. Tras más de un año con estos espacios cerrados en Venezuela, a causa de la pandemia y con las lecciones aprendidas, esta forma de hacer teatro retoma nuevas energías y herramientas para seguir adelante como expresión artística.

Malala es la directora de Microteatral Caracas  y es la gerente general de los espacios Urban Cuplé, donde se presentan estas obras de teatro breve, en un formato de 15 minutos, en 16 salas en simultáneo.

Este movimiento que comenzó en Venezuela desde el 2016 y a lo largo de estos 5 años se ha ido reforzando como alternativa para el entretenimiento, ha encontrado en los espacios de Malala uno de sus más fuertes exponentes.

“Cada sala exhibe obras con distintos géneros teatrales, comedia, tragedia, drama, suspenso. Es una revista teatral, una especie de parque de diversión de la emocionalidad, pues cada obra te deja un sabor diferente”, explicó.

La historia de este formato se remonta a unos 6 o 7 años atrás, en España. Aunque siempre ha existido, lo que se llama el teatro breve, que eran esas pequeñas piezas que se presentaban en el intermedio de obras más largas.

Malala cuenta que en  España comenzaron a hacer “teatro por dinero. Era un local, un espacio como un sótano, donde había antes un prostíbulo y en los cuartos era donde presentaban estas obras».

“En otros países de Europa también replicaron el formato, aunque había gente que lo adversaba. Luego surgieron grupos en México, Colombia y Estados Unidos”, dijo.

“Nosotros fuimos en el 2016 a Colombia a ver el festival Iberoamericano de Teatro. Allí, en la Casa Ensamble, en Bogotá había siete salitas de microteatro con obras de 15 minutos y luego  15 de descanso y luego de 15 de obra y así”, agregó.

Tras esta experiencia, deciden hacer algo parecido, ese mismo año, con motivo del Mundial de Fútbol, en los espacios de Urban Cuplé, en Caracas.

Se arriesgaron a realizar la primera edición de microteatro. «Convocamos a unas 16 obras que tuvieron buena acogida, con directores como Javier Vidal y José Simón Escalona. Fue un formato que vimos que podía ser resistente a todo”, expresó Malala.

Y así fueron evolucionando y llegaron a presentar 24 ediciones de microteatro desde el 2016 al 2020.

En ese trayecto, su salud se vio comprometida tras un diagnóstico de cáncer de garganta que le obligó a retirarse, para tratarlo. Y el movimiento decayó un poco.

La pandemia y la transformación

Pero, ya en febrero del 2020 comenzaron verse los efectos de la pandemia y todo cambió.

“Con la llegada del coronavirus nos cambió el modo de ver la vida y nos hizo tomar conciencia del daño que le hacemos a la humanidad completa. Nos hizo ir al infierno y al cielo que se tenga interiormente”, comentó.

Como era de esperarse, cerraron las funciones al público y comenzó el proceso de transformación.

“Lo que hicimos fue cerrar el ciclo de microteatro y generar un  tiempo de vacío para cicatrizar y entender lo que nos pasó. Después de año y pico, en mayo de este año, decidimos que abriríamos un nuevo ciclo, en septiembre. Fueron cuatro semanas y estamos hasta este domingo 19”, explicó.

Dijo que ofrecen, igualmente, las 16 obras distintas, pero con temas más pensados y nuevos, muy vinculados a los cambios que se registraron este año.

“Se están presentando 16 obras. Tengo la satisfacción poder ofrecer algo en que la gente se sienta agradada, que tenga un paréntesis y que pueda ser feliz  un ratito. Nos dan las gracias por esto que es bueno”, relató.

Indicó que en estas obras hubo “un decantamiento de cosas. Es mucho más sereno, más tranquilo, las obras se escogieron con tranquilidad. Las salas se prepararon para recibir a la gente con las medidas de bioseguridad, 20 personas por sala, es más cómodo e íntimo”, dijo.

Enfatizó en que hay obras que han tomado parte de las vivencias de la pandemia y el nuevo lente con que se ven las cosas.

“Nos estamos reacostumbrando a un nuevo cotidiano, añadiendo un elemento que es el tapabocas. En este tiempo aprendimos a conocer a la familia y convivir con nosotros”, agregó.

Para Malala, el microteatro es “transformación, puesto que la cultura nos transforma como sociedad”.

Cree que con estas cuatro semanas durante las cuales abrieron otra vez las puertas del micro teatro, “se volvió a generar la sensación de lo que es entrar en un espacio para la transformación”.

“Son 16 puertas que cada vez que las abres vas a un mundo distinto y vas a salir con un estado de ánimo transformado”, remarcó.

Janet Yucra

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