Pereza

La pereza: Cómo vencerla con la regla de los 20 segundos

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La pereza obra en detrimento de los logros y es imán para los malos hábitos. Pero existen procedimientos que ayudan al individuo a ser más proactivo y diligente.

La pereza: Seguir la ley del menor esfuerzo es la naturaleza de los seres humanos.

Escogemos la posibilidad de las actividades que exijan la menor cantidad de trabajo.

Estamos motivados a hacer lo que es fácil.

Entonces, no nos cuesta crear hábitos negativos porque hacemos lo que es conveniente.

En cambio, para construir hábitos positivos necesitamos una mayor cantidad de energía y entre más energía necesitamos menor será la posibilidad de ejecutar nuestras acciones.

La pereza: Regla de los 20 segundos

Esta es la razón por la que nos cuesta formar hábitos positivos. La pereza está a la orden del día.

Cuando se nos presentan dos posibilidades, por ejemplo, estudiar o ver televisión, escogeremos la más sencilla.

Además, adquirir un hábito negativo exige un esfuerzo mínimo, con pocos o inexistentes obstáculos.

Pero es más sencillo de lo que parece cambiar esta situación y hacer que los malos hábitos sean más difíciles de iniciar.

Esto se puede lograr a través de la regla de los 20 segundos.

El autor estadounidense Shawn Achor, en su libro «La felicidad como ventaja», relata que no podía construir el hábito de tocar la guitarra.

Esto lo llevó a hacer un pequeño ajuste.

En lugar de guardar la guitarra en el closet donde no la podía ver y demoraba en buscarla, compró un soporte para el instrumento y colocó la guitarra en la sala donde la tenía disponible de inmediato.

Tres semanas después había logrado practicar todos los días sin fallar ni una vez.

El disminuir el tiempo de preparación de 20 segundos a cero lo hizo más disciplinado.

La pereza: Evitando los malos hábitos

Si quieres tener consistencia en un hábito debes lograr que el tiempo de preparación y el número de pasos para realizarlo sea el mínimo posible.

Lo ideal es que el tiempo de preparación sea cero.

Disminuir esos segundos pueden ser la diferencia entre hacer un hábito y no hacerlo y vencer la pereza.

Ahora, sobre los hábitos negativos deberías, por el contrario, colocar tantos obstáculos de tal forma que el tiempo de preparación se eleve al máximo.

Recomendaciones prácticas

Veamos varios ejemplos.

Si usas en exceso el teléfono celular es porque tienes pocos obstáculos para hacerlo: desbloquearlo e ingresar a las redes no toma ni 5 segundos.

Entonces hay que colocar obstáculos que aumenten el tiempo de acceso a las cuentas sea mayor.

Primero, elimina las aplicaciones de redes, así no podrás ingresar de inmediato debiendo buscar la página y colocar tus credenciales.

Este paso puede reducir el uso de tu telèfono.

Una medida más radical es pedirle a alguien de confianza que cambie las contraseñas, asì cuando quieras entrar tendrás que hacerlo desde la computadora y pedirle a la persona que ingrese los datos por ti.

Eso hará que accedas a las redes cuando sea estrictamente necesario.

Además, procura mantener el celular en un sitio diferente a tu oficina.

De esta forma te concentrarás más en el trabajo que ir al celular cada vez que lo quieras usar.

Si tu problema es el televisor retira las pilas del control remoto cada vez que termines de usarlo y guárdalas en un lugar lejano.

Así tomarás 20 segundos por lo menos cada vez que quieras encender el aparato.

Adquiriendo buenos hábitos

Coloca un libro a tu alcance cada vez que quieras usar el televisor.

Es más probable que optes por la lectura si es más expedito tomar el libro que acudir por las pilas.

La idea general es que tener un hábito negativo se vuelva poco práctico y empezar uno positivo sea fácil.

Otras recomendaciones incluyen acostumbrarse a llevar un recipiente de agua: así será más conveniente usar la botella que ir a la tienda a comprar algo menos saludable.

Acuéstate con ropa de gimnasio si quieres hacer ejercicio a la mañana siguiente.

Si quieres adoptar la costumbre de leer en lugar de dejar en la mesa de noche el celular deja un libro.

Si quieres escribir deja un cuaderno en tu escritorio al terminar la jornada de trabajo. Al otro día será más sencillo comenzar con la escritura.

Así que no hay excusas para seguir alimentando la pereza y la negligencia en el diario vivir. Con un poco de esfuerzo se puede adoptar una actitud más positiva que rendirá frutos.

Haz que tu pereza juegue a tu favor y no en tu contra.

Tomado de Caminos de éxito, Wikipedia.

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