Risa

La risa en la antigüedad: el humor nos acompaña desde siempre +Video

/
3 minutos de lectura

Casi nunca se habla de eso pero el caso es que las primeras carcajadas se pierden en la noche de los tiempos.

La risa en la antigüedad. El humor acompaña al hombre.

Una expresión humana que poco se reseña en los textos de historia es la risa.

Los libros narran las vivencias del pasado dando escaso espacio a las reacciones que concluían en carcajadas, dada la jocosidad de algún momento.

¿Es que son acaso la risa y el sentido del humor características solo del mundo moderno?

¿Nuestros ancestros no tenían tiempo como para estar riéndose?

La risa en la antigüedad: Data remota

Pues resulta que si se escudriña en los anales descubriremos el primer chiste de la humanidad.

Lo sitúan en la Antigua Mesopotamia, unos 3.500 a. de C.

“Algo que no había ocurrido desde tiempos inmemorables. Una mujer joven no se tiró un pedo sobre las rodillas de su marido”, cita el texto.

La risa en la antigüedad: Data remota

Es decir, que el primer chiste es de origen escatológico. Siempre nos ha causado gracia eso de “ahuecar las ventosidades”.

En su libro «La risa y el humor en la antigüedad», el autor Javier Martín Camacho identifica el humor en pasajes de la Biblia, en específico del Antiguo Testamento.

En las Escrituras se diferencia entre el término «sakhag», que significa «risa feliz» o «desenrenada», y el vocablo «iaag» o «risa burlona».

Esto indica que desde hace miles de años sabíamos lo que era reírnos con regocijo y reírnos de los demás burlándonos de ellos.

La risa en la antigüedad: En las Antiguas Grecia y Roma

Ya en la sociedad de la Antigua Grecia la palabra «gelao» conceptuaba el concepto de risa, pero de risa de alegría.

Diferente al «katagelao», palabra usada con referencia a reírse o burlarse de alguien, es decir, en sentido negativo.

Nosotros hemos heredado la palabra risa del latín con el concepto “risus”, que traducìa “reírse para sus adentros” o “risa secreta”.

La historiadora Mary Beard explica en su obra «La risa en la antigua Roma, que las bromas más gustadas eran las soeces.

La mayor parte de las veces los comentarios chistosos eran dedicados a políticos y avariciosos.

La risa en la antigüedad: El «Philogelos»

Lo cierto es que el libro de humor más antiguo que se conoce es el «Philogelos» – el «amante de la risa», una compilación griega de la época romana tardía.

Esta recopilación de incidencias hilarantes, una suerte de manual de humoristas, se transmitió hasta nuestro tiempo a través de la tradición escrita bizantina.

Se trata de refranes, anécdotas y bromas cuya comprensión ha trascendido a la contemporaneidad.

Esas formas sencillas, como dicen filólogos y folkloristas, se conservan en forma de proverbios, chistes y fábulas.

La risa en la antigüedad: Data remota

La risa en la antigüedad: El humor se pasea de aquí para allá

Asimismo ocurre con los refranes, pasando por los autores de le Edad Media, y recordados en libros tan emblemáticos como «El Quijote de la Mancha».

El humor se pasea desde desde la literatura a la política, desde la oratoria al teatro, con sus chistes arquetípicos, como los que hablan del sabihondo o el avaro.

Allende la teoría de Hipócrates de los humores, hay que mirar a los dioses romanos y griegos: en el primer caso Baco y en el segundo Dionisio que representaban a la risa.

Cabe destacar que con su doble cara Dionisio era también el dios del llanto, la deidad de la comedia y la tragedia.

Su culto era a la risa liberadora en el espacio público, y a la vez patrón de los misterios.

La risa tenía a quien rendirle culto

Dionisio fue indisociable a la vida ciudadana en Grecia.

«No había límites para el humor y la risa tenía potencia catártica por lo que, junto a la solemne tragedia, era necesario también contar con la comedia que se reía de todo y todos», dice Beard.

En Roma también hay que aludir a las Saturnales, a Plauto y otros ejemplos de humor transgresor.

Un humor más pensado, sofisticado, es el de Terencio y sus comedias, que tendrá un precedente griego en Menandro.

La risa en la antigüedad: Data remota

«Doctor –dice el paciente– siempre que me levanto, me siento mareado durante media hora y luego me pongo bien. Y el médico le dice, pues levántese media hora más tarde», cita una broma grecorromana.

En la antigua Roma el humor estaba presente en las piezas de Cicerón, conocido por sus chascarrillos crueles y soberbios; y hasta Catón, que por serio no dejó de hacer alarde de un humor chispeante.

Las bromas de épocas tiránicas, como la de Calígula, eran riesgosas para la vida de los cortesanos.

Siempre presente

El humor antiguo no es tan diferente del moderno, del escarnio o control social. No somos romanos pero reímos como romanos 

En sl siglo VI San Benito proclamaba que “la risa es contrapuesta a la humildad».

«Abandona el habito del silencio, y es ubicada como algo contrario a la humildad y caridad cristiana», manifestaba.

En la Edad Media el humor se desarrolló al igual que las sociedades avanzadas.

Cuanto más prosperidad y menor era la preocupación por la supervivencia, mayor era la capacidad de poder reírse.

Eso se compartía con los demás.

Se transformó en un acto social igualando a las distintas clases.

Tomado de La Razón, Hudipro, Mr. Rayden.

También puede interesarte: ¿Morirse de risa? Las cosquillas en exceso te pueden costar la vida.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog