Oligopolio

La cultura como oligopolio: unas pocas marcas se reparten los mercados

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Un pequeño cartel de estrellas tiene cada vez una mayor porción del mercado instaurándose en la contemporaneidad tal tendencia.

La cultura como oligopolio: unas pocas marcas se reparten los mercados, incluso en el show business, el arte y el espectáculo.

Un remake, una secuela, un spin-off.

Así es el cine actual: a cada momento surgen nuevas versiones de una película original.

Algunos argumentan que las empresas de entretenimiento como Netflix y los codiciosos estudios son los responsables de esta situación.

Otros que nos estamos quedando sin ideas.

Lo cierto es que el fenómeno se ha extendido de la pantalla grande a la televisión, música, libros y videojuegos.

Un pequeño cartel de estrellas tiene cada vez una mayor porción del mercado instaurándose un oligopolio cultural.

Veamos.

La cultura como oligopolio: En el cine

Los films originales se han reducido a su mínima expresión.

El escritor Adam Mastroianni analizó las 20 cintas más taquilleras desde el año 1977 y revisó si cada una formaba parte de la referida multiplicidad: secuelas, precuelas, etc.

Encontró que hasta el año 2000, un 25 % de las producciones más taquilleras eran multiplicidades.

Desde 2010, ha sido más del 50 % cada año y últimamente cerca del 100 %.

La cultura como oligopolio

También han absorbido la mayor parte del mercado: el autor extrajo los ingresos de las 20 películas principales y los dividió entre lo que habían arrojado las 200 más destacadas desde 1986.

Determinó que habían captado el 40 % de todos los ingresos hasta 2015 cuando aglutinaron más.

La cultura como oligopolio: En la televisión

El streaming ofrece mucha más producción que lo que hacía la televisión hace medio siglo.

Tendría sentido si algunos programas encabezaran la audiencia en las primeras décadas de la pantalla chica y ahora los nuevos espacios se relevaran constantemente en el top.

Pero lo que sucede – exminando desde 1950 a 2019 – es que cada vez menos franquicias gobiernan una parte cada vez mayor.

Un tercio de los 30 programas más vistos desde 2000 son derivados de otras producciones célebres – por ejemplo, «CSI» Y «CSI Miami» – o streaming múltiples del mismo espacio.

La cultura como oligopolio

La cultura como oligopolio: En la música

La creencia común es que en el pasado pocos artistas ocupaban las listas de éxitos – por ejemplo, The Beatles, Michael Jackson -, mientras que ahora cualquiera puede ascender al estrellato.

El científico de datos Azhad Syed descubrió que realmente la cantidad de músicos en el Billboard Hot 100 se ha ido reduciendo con el paso de los años.

Acontece que desde el 2000 el número de visitas por artista en el Hot 100 ha ido en aumento, por lo que es un grupo pequeño el que se encumbra en la lista.

La cultura como oligopolio

La cultura como oligopolio: En los libros

En los libros también se verifica el oligopolio cultural.

Podemos verlo en el porcentaje de escritores repetidos en el top 10, es decir, la cantidad de libros en el top 10 que fueron escritos por un autor con otro libro en esa selección,

Desde 1990, ha sucedido prácticamente todos los años.

En 1998 la autora Danielle Steel tuvo tres libros entre los más vendidos. En 2011, John Grisham, Kathryn Stockett y Stieg Larsson tenían dos libros cada uno.

También podemos ver el porcentaje de autores en el top 10 que ya eran famosos – un libro top en la última década -.

La tendencia ha aumentado con el tiempo y hoy está cerca de 75 %.

En los videojuegos

Un fenómeno similar se percibe en el ámbito de los videojuegos, rastreando los más exitosos desde 1998 hasta 2021.

El 75% o menos de los videojuegos más vendidos en 1998 eran entregas de franquicias. Desde 2005, ha estado por encima de ese porcentaje.

«Mario», «Zelda» y «Call of Duty» son algunos de los títulos.

¿Por qué ocurre esto?

El software e Internet han facilitado más que nunca la creación y publicación de contenido.

La mayoría de las cosas que hacen los aficionados son «basura», pero una pequeña proporción tiene mucho éxito.

Esto podría hacer que los gigantes de los medios elijan producir lo que los independientes nunca podrían.

Ríe el más fuerte

 A las cosas grandes les gusta derrotar a las cosas más pequeñas. Por eso, con el tiempo, los colosos deben crecer y los enanos sucumbir.

Parece que los principales productores de cultura desalojan del espacio a todos los demás, dejando nada más que superestrellas de taquilla.

Y lo más probable es que de ese oligopolio cultural vayamos en el futuro a un monopolio.

Mientras, los consumidores experimentan lo mismo una y otra vez.

Ante la magnitud de la oferta prefieren elegir algo con pistas como «esta película tiene a Tom Hanks» o «si me gustó ‘Red Dead Redemption¡, probablemente también ‘Red Dead Redemption II’ «

Es decir, más oportunidades significa mayores costes de oportunidad, conduciendo a una menor tolerancia al riesgo.

Tomado de Magnet, Francisco Shibata.

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