Hipertensión: estos son los alimentos que no debes consumir

Hipertensión: estos son los alimentos que no debes consumir

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En la mayoría de los casos la hipertensión no suele tener síntomas y es diagnosticada cuando la tensión se mide por otros motivos o en un control rutinario de salud

La tensión arterial elevada o hipertensión está detrás de la mitad de los fallecimientos por accidentes cerebrovasculares y cardiopatías, la primera causa de enfermedad y mortalidad en los países desarrollados.

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Esta se mide por la presión arterial sistólica y la diastólica. La primera, consiste en la presión causada cuando el corazón se contrae y empuja la sangre hacia afuera. Y la segunda, cuando el corazón se relaja y se llena de sangre.

Hipertensión

Los rangos para medir la presión arterial son:

  • Una presión arterial normal es menor a 120/80 mm Hg, la mayoría de las veces.
  • Una presión arterial alta (hipertensión) es cuando uno o ambos números de la presión arterial son mayores de 130/80 mm Hg, la mayoría de las veces.
  • Si el valor del número superior de su presión arterial es entre 120 y 130 mm Hg y el valor del número inferior es menor a 80 mm Hg, se denomina presión arterial elevada.

La Organización Mundial de la Salud explica que algunas personas no tienen síntomas. Por eso es importante acudir al médico periódicamente. Sin embargo, “Pueden presentarse síntomas como cefaleas matutinas, hemorragias nasales, ritmo cardiaco irregular, alteraciones visuales y acúfenos. La hipertensión grave puede provocar cansancio, náuseas, vómitos, confusión, ansiedad, dolor torácico y temblores musculares”, indica la Organización.

Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, explica que es importante moderar o evitar el consumo de algunos alimentos en caso de tener hipertensión:

  • Evitar o moderar el consumo de alimentos que tengan un nivel elevado de grasa saturada (más del 20 % de la grasa total). Algunos de estos incluyen yemas de huevo, quesos duros, leche entera, crema de leche, helado, mantequilla y carnes grasosas. Asimismo, se debe prestar atención a la etiqueta al momento de comprar productos enlatados.
  • Limitar el consumo de alimentos procesados y fritos.
  • Moderar el consumo de productos horneados o mecatos (como galletas).
  • Comer alimentos que tengan proteína magra como el pescado, carne magra, productos descremados, etc.
  • Al momento de comprar productos observar si la etiqueta dice “hidrogenado” o “parcialmente hidrogenado”. Estos alimentos no deben consumirse pues tienen grasas saturadas y trans.
  • Comer alimentos cocidos, a la parrilla, a la brasa. Lo recomendable es evitar agregar salsas o aderezos.

Dieta DASH

La dieta DASH significa (Dietary Approaches to Stop Hypertension), la cual traduce Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión. Este tipo de alimentación se caracteriza por incluir muchos vegetales, frutas, productos bajos en grasa, cereales integrales, pescado, carne de ave y frutos secos.

Esta dieta incluye alimentos que son más ricos en potasio, calcio y magnesio y más baja en sal que la alimentación diaria típica. Medline Plus, sitio web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, menciona que las metas de la dieta DASH son:

  • Reducir el sodio a no más de 2,300 mg por día. Lo ideal es consumir solo 1,500 mg.
  • Disminuir la grasa saturada hasta el 6 % y la grasa total al 27 % de las calorías diarias. Es importante incluir productos lácteos bajos en grasa, pues pueden ser una opción saludable para bajar la presión arterial sistólica.
  • Al elegir grasas, que sean saludables como el aceite de oliva y el aceite de canola.
  • Elegir los granos integrales antes que los productos de harina blanca o pasta.
  • Consumir frutas y verduras frescas todos los días.
  • Comer nueces, semillas o legumbres (frijoles o guisantes) todos los días.
  • Elegir cantidades moderadas de proteína.
  • Disminuir los carbohidratos a 55 % de las calorías diarias.
  • Disminuir el colesterol a 150 mg.
  • Obtener al menos 30 gramos de fibra diariamente.

Antes de iniciar este tipo de dieta es importante consultar con un médico para recibir la asesoría profesional adecuada y realizarla correctamente y evitar poner en riesgo la salud.

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