Ventas de rifles de asalto en EE.UU. generaron ganancias de $1.000 millones en 10 años

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Los cinco principales fabricantes de armas de Estados Unidos han ganado más de 1.000 millones de dólares en una década con la venta de rifles de asalto, según afirmó una congresista el miércoles al inicio de una audiencia sobre la tenencia de armas.

Los rifles semiautomáticos del tipo AR-15 «son armas extremadamente letales diseñadas para matar a soldados enemigos en el campo de batalla», aseguró Carolyn Maloney, que preside el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes.

«La industria ha inundado nuestros barrios, nuestras escuelas, incluso nuestras iglesias y sinagogas con estas armas mortales y se ha enriquecido haciéndolo», añadió la demócrata.

Maloney también hizo hincapié en los beneficios obtenidos a través de «peligrosas tácticas de marketing» dirigidas a «las inseguridades de los jóvenes».

Según la congresista, la empresa Ruger, ganó más de 100 millones de dólares por las ventas de este tipo de rifles en 2021, el doble que en 2020, y Daniel Defense triplicó sus ganancias por estas armas entre 2019 y 2021.

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Los directivos de ambas empresas, que declararon por videoconferencia, denunciaron el derramamiento de sangre cometido con sus armas, pero negaron tener responsabilidad en el asunto.

«La respuesta de nuestro país no debe ser al tipo de armas, sino al tipo de personas que pueden cometer estas carnicerías», comentó Marty Daniel, director general de Daniel Defense, cuyo modelo fue utilizado por el tirador que mató a 21 personas en una escuela de Texas el pasado mayo.

«Estoy profundamente consternado por este horrible acto cometido por una persona malvada», dijo. Pero «me temo que el propósito de esta comisión es culpar a los más de 24 millones de rifles deportivos en circulación» y que estuvieron implicados en «solo el 4% de los homicidios con armas de fuego en 2019».

Christopher Killoy, presidente de Ruger, concluyó que las armas «son objetos inanimados». Su empresa es el principal fabricante de rifles de asalto de Estados Unidos y cuenta con 2.000 puestos de trabajo «bien pagados», según Killoy.

La audiencia se produce en un momento en que la Cámara de Representantes se dispone a votar a finales de esta semana la prohibición de los rifles de asalto.

Se prevé que el proyecto, respaldado por el presidente Joe Biden, no se apruebe en el Senado, donde se necesitaría el apoyo de diez republicanos, partidarios del derecho de los estadounidenses a portar armas.

En 1994, el Congreso aprobó una ley con una duración de diez años que prohibía los rifles de asalto, diseñados para matar al mayor número de personas posible, y ciertos cargadores de alta capacidad. La ley expiró en 2004 y desde entonces las ventas se han disparado, especialmente entre los jóvenes.

Con información de AFP

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