Asteroides crepusculares: conoce por qué amenazan a la Tierra

Asteroides crepusculares: conoce por qué amenazan a la Tierra

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Estos asteroides crepusculares permanecen dentro de la órbita de la Tierra y resulta difícil de rastrear. Para los científicos representa una amenaza para el planeta

La mayoría de los asteroides crepusculares cercanos a la Tierra que se encuentran en órbitas tan estrechas tendrán una vida limitada en el sistema solar interior, están destinados a colisionar con planetas, sucumbir al abrasador sol o ser lanzados al exterior.

Un misterioso grupo de asteroides roza el corazón del sistema solar, ocultándose a la luz del sol y acercándose ocasionalmente a alguno de los planetas rocosos. Quizá el más conocido de estos extraños fenómenos sea una roca cósmica descubierta hace tan solo dos años conocida como ꞌAylóꞌchaxnim, que, según la lengua nativa pauma (California), significa chica de Venus.

Al ser el único asteroide conocido que vive enteramente dentro de la órbita de Venus, ꞌAylóꞌchaxnim representa un grupo de rocas espaciales que, muchas veces, pasa inadvertido. Además, podría amenazar la vida tal y como la conocemos.

Los astrónomos estiman que han encontrado la mayoría de los asteroides potencialmente peligrosos que existen especialmente más allá de la órbita de nuestro mundo. Pero detectar los asteroides interiores es complicado porque, desde la perspectiva de la Tierra, viven escondidos por los rayos solares, ocultos tras una cortina de luz que dificulta la observación de los telescopios terrestres.

Asteroides crepusculares
Asteroides crepusculares: conoce por qué amenazan a la Tierra

Sin embargo, en los últimos años, los científicos han comenzado a investigar sobre estas rocas del resplandor buscando sus señales de brillo tenue cuando el sol descansa, justo debajo del horizonte.

La mayoría de los asteroides cercanos a la Tierra que se encuentran en órbitas tan estrechas tendrán una vida limitada en el sistema solar interior. Están destinados a colisionar con planetas, sucumbir al abrasador sol o ser eyectados al exterior. Y algunos de ellos, poco estudiados, pueden ser peligrosos.

«Pasan gran parte de su tiempo entre el Sol y la Tierra, pero muchos de ellos pueden cruzar (y cruzarán) la órbita terrestre, lo que los hace peligrosos», explica Scott Sheppard, astrónomo del Instituto estadounidense Carnegie para la Ciencia, y quien recientemente escribió un artículo sobre estos asteroides en la revista Science.

«Pero vendrían del lado del Sol, por lo que nunca los veríamos venir».

El Sol brilla a través de una grieta en la cúpula del Telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros, situado en el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, Chile. Un instrumento del telescopio llamado Cámara de Energía Oscura se utiliza para buscar asteroides en el sistema solar interior.
Fotografía de DOE FNAL, DECam, R. Hahn, CTIO, NOIRLab, AURA, NSF

Asteroides crepusculares

Estos raros asteroides se clasifican por el lugar en el que se encuentran en relación con las órbitas planetarias. Los Atiras tienen órbitas interiores a la de la Tierra, mientras que los Vatiras orbitan más cerca del Sol que Venus. Una clase hipotética llamada los Vulcanoides puede incluso existir completamente dentro de la órbita de Mercurio.

Para encontrar y estudiar estos asteroides, los astrónomos deben adoptar un enfoque poco convencional: en lugar de apuntar sus telescopios a las zonas más oscuras del cielo nocturno, como harían con los asteroides exteriores, apuntan al horizonte durante el amanecer y el atardecer, cuando el sol está justo fuera de la vista. Durante 10 o 20 minutos, los telescopios observan fijamente en el crepúsculo, en busca de pequeñas puntas iluminadas en movimiento.

«Estas observaciones son bastante difíciles de realizar porque hay mucho que hacer», advierte Sheppard, y agrega: «Hay que observar justo cuando se pone el Sol, por lo que el cielo sigue siendo muy brillante. Luego, el telescopio tiene que estar apuntando muy bajo en el horizonte, por lo que se atraviesa gran parte de la atmósfera terrestre».

Todo ese aire difumina las imágenes, lo que significa que es más difícil resolver el débil brillo de una roca espacial iluminada por el sol. Además, el mal tiempo puede borrar fácilmente estas breves ventanas de observación.

Aun así, los astrónomos (que utilizan dos telescopios) están a la espera de manera activa. El equipo de Sheppard busca utilizando la Cámara de Energía Oscura en Cerro Tololo, Chile. Otro equipo utiliza el Zwicky Transient Facility (ZTF) de Caltech, situado en el Observatorio Palomar, cerca de San Diego, California (Estados Unidos).

La luna brilla sobre el telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros del Observatorio Interamericano de Cerro Tololo, en Chile.
Fotografía de CTIO NOIRLab, NSF, AURA, P. Marenfeld

El telescopio chileno es más grande y puede detectar objetos más débiles que el ZTF, pero su campo de visión es más estrecho. Por el contrario, el telescopio del ZTF es más pequeño, pero examina todo el cielo visible cada noche, buscando cualquier objeto que fluctúe en brillo.

«Es una gran herramienta para los descubrimientos. El número de alertas en una noche es de decenas de miles, hasta 100 000», precisa George Helou, de Caltech, miembro del equipo del ZTF. «Nuestro campo de visión es tan grande que durante 20 minutos de crepúsculo podemos cubrir una buena parte del cielo, si el tiempo y la atmósfera lo permiten».

Hasta ahora, según Helou, el ZTF ha detectado un puñado de asteroides Atira dentro de la órbita de la Tierra. También ha descubierto varios asteroides en trayectorias que cruzan la Tierra, aproximadamente uno por semana. Algunos se acercan a nosotros más que la Luna, pero ninguno es lo suficientemente grande o cercano como para ser motivo de preocupación.

La mayoría son de tamaño intermedio, describe Helou, entre la roca espacial de aproximadamente 18 metros de ancho que destrozó ventanas y dañó edificios cuando explotó sobre Chelyabinsk, Rusia, en 2013, y la roca más grande que arrasó 2150 kilómetros cuadrados de bosques cuando explotó sobre Tunguska, Rusia, en 1908.

«Esa es la buena noticia», señala el especialista en referencia a los objetos encontrados por el ZTF. «Tunguska es preocupante, pero la mayoría de nuestros hallazgos son más pequeños que eso».

Pero, con mucho, la estrella de la búsqueda crepuscular de ZTF hasta la fecha ha sido ꞌAylóꞌchaxnim: la primera Vatira conocida.

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