El hierro: nutriente esencial para la salud

El hierro: nutriente esencial para la salud

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Un déficit de hierro es una de las causas que dan lugar a la anemia

El hierro es un elemento imprescindible para el organismo: su déficit causa problemas como la anemia, pero un exceso de este mineral también resulta perjudicial para la salud. Así, los especialistas desaconsejan tajantemente tomar suplementos de hierro sin prescripción médica. “El hierro es el metal pesado más importante en el ser humano”, afirma el hematólogo Valentín Cabañas, quien explica que la concentración total de hierro de un adulto normal es de entre 3,5 y 5 gramos y es mayor en los varones que en las mujeres.

La gran mayoría del hierro se encuentra dentro de las células. El doctor Cabañas detalla que entre el 65% y el 70% del hierro total del organismo forma parte del grupo hemo de la hemoglobina, una proteína que está en el interior de los glóbulos rojos y que es esencial en la captación y transporte de oxígeno a todos los tejidos del cuerpo humano.

El hierro
Por otra parte, entre el 4% y el 6% del hierro se dispone en la mioglobina, una proteína implicada en el almacenamiento de oxígeno. Mientras, otra proporción más pequeña se encuentra en enzimas tisulares, apunta. “El 25% del hierro restante está almacenado en forma de ferritina y hemosiderina, constituyendo nuestro depósito de reserva”, señala el hematólogo.

Obtenemos hierro a través de los alimentos. Este puede ser de dos formas: hemo y no hemo. El hierro hemo está presente en carnes rojas, vísceras, carnes blancas y pescado. Por su parte, el hierro no hemo se halla en alimentos de origen vegetal, en los huevos y en la leche. “La principal diferencia entre ambos tipos de hierro que incorporamos a través de la dieta es su biodisponibilidad (la proporción de un nutriente que nuestro organismo absorbe de los alimentos), que es mayor en el hierro hemo”, explica el doctor Cabañas.

El especialista afirma que, por esta razón, se recomienda una dieta rica en carnes rojas como ternera o buey cuando se tiene déficit de hierro. En condiciones normales, hay un balance equilibrado entre pérdidas y absorción. La cantidad diaria de hierro recomendada es de entre 10 y 15 mg al día, ya que el organismo sólo absorbe el 10% del hierro que ingerimos a través de los alimentos.

Mejor absorción

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) exponen que la cantidad de hierro absorbida a través de la dieta depende de diferentes factores. De este modo, señalan que los alimentos que contienen vitamina C mejoran la absorción del hierro no hemo cuando se toman en la misma comida. En cambio, sustancias como los polifenoles, los fitatos o el calcio, que forman parte de alimentos y bebidas como el té, el café, los cereales integrales o la leche, pueden disminuir la cantidad de hierro hemo que el organismo absorbe.

Temible ferropenia

Factores como la toma de antiácidos en dosis superiores a las recomendadas o los medicamentos usados para tratar la úlcera péptica o el reflujo gastroesofágico, pueden reducir la cantidad de ácido en el estómago y el hierro absorbido y causar así un déficit de esta sustancia. «Un nivel deficitario de hierro, que se denomina ferropenia, es una de las múltiples causas que pueden dar lugar a una anemia», aclara el doctor Cabañas.

El hematólogo subraya que la anemia consiste en “un descenso de la concentración de la hemoglobina situada en el interior de los glóbulos rojos por debajo de los límites fisiológicos”. En este sentido, el facultativo expone que cuando una persona presenta anemia, cualquiera que sea su origen, el adecuado transporte de oxígeno a todos los tejidos del organismo se ve comprometido en mayor o menor medida y aparecen una serie de signos y síntomas que se conocen como síndrome anémico.

La falta de oxígeno en el sistema músculo esquelético produce cansancio, debilidad, dolor muscular, calambres, entre otros síntomas. En el sistema nervioso central los síntomas de la falta de oxígeno «comprenden dolor de cabeza, mareos, somnolencia o insomnio, falta de concentración, irritabilidad, acúfenos y alteraciones de la visión, entre otros», añade el especialista.

«En el aparato digestivo la falta de oxígeno causa náuseas, digestiones pesadas y estreñimiento. Al aparato genital da lugar la amenorrea y disminución de la libido y, en el aparato cardiocirculatorio, provoca sensación de falta de aire, palpitaciones, pérdida de conocimiento. En situaciones de anemia severa, incluso angina de pecho», expresa el especialista.

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