(Continuación)
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
La balanza que gravita hoy en día en torno a la reclamación del espacio geográfico integral correspondiente al Estado Guayana Esequiba, se ha venido inclinando cada vez más y con mayor ponderación, hacia múltiples despliegues con predominio internacional sobre los ámbitos geopolíticos, geoeconómicos y geoestratégicos, que en su conjunto forman parte preponderante e imperativa de intereses que sobresalen con ajustes y fusiones en el tablero estratégico mundial, cuyas tendencias no se divorcian incluso de la propia actuación de la Corte Internacional de Justicia, entendiendo con ello, que la delimitación de la línea fronteriza entre Venezuela y Guyana, a ser derivada sin dudas de la nulidad del Laudo Arbitral de París de 1899, la cual será sentenciada en un futuro relativamente cercano, no luce tan compleja como lo han pretendido despuntar diferentes entes internacionales.
Con base a este señalamiento, el Acuerdo de Ginebra de 1966, lejos de intentar descalificarlo como se ha procurado, tendrá cada vez más mayor peso jurídico, y la instancia legal internacional ineludiblemente se ajustará a ello al lidiar con los soportes consignados, por lo que el Gobierno de Guyana habrá entendido en ese entonces el garrafal error cometido, al haber demandado al país, sin poseer el soporte histórico de la Corona británica, que demuestre jurídicamente su titularidad sobre los 159.542 kilómetros cuadrados que le despojó afrentosa y deshonestamente a Venezuela con la sentencia del Tribunal de París en 1899.
Con los sustentos entregados recientemente ante la Corte Internacional de Justicia, quedó claro que la Capitanía General de Venezuela de 1777, delimitó en su vigor el territorio que le corresponde al país, lo cual quedó corroborado con la demarcación efectuada por el Virreinato de Nueva Granada, quien también demarcó de manera muy precisa el límite oriental de Venezuela referido claramente al río Esequibo. Uno de los temas fundamentales a favor de Venezuela, ha sido la falsificación ya demostrada de los mapas, cuyas cuatro líneas fueron modificadas por el geógrafo prusiano Robert Schomburgk, contratado por los ingleses.

Ahora bien, haberse efectuado cuatro (4) modificaciones geográficas, sin sustento alguno, ni explicación de fondo ni de forma, sin la participación conjunta con Venezuela, sino que más bien todo se perpetró unilateral e inconsultamente, deja exacerbada la muy hábil y astuta manipulación de Gran Bretaña en el siglo XIX, quien se aprovechó de las circunstancias geohistóricas, y sabiendo hoy en día que no existía en aquel entonces la tecnología adecuada para determinar con precisión los puntos geográficos demarcadores de la línea fronteriza, el Gobierno británico se aprovechó, desestimando e irrespetando una vez más a los venezolanos, al trazar, modificar y ajustar a sus intereses lo que más le convenía.
La mescolanza de los factores que incidieron sobre este tipo de actuación en el pasado por parte de la Corona inglesa, si se analizan con frontal frialdad, permiten determinar tratando de evitar el suscrito la emisión de un juicio de valor, que estos no han variado con una sustancial diferenciación hoy en día, al haberse encaminado comparativamente la subestimación y el enrevesado complejo de superioridad esgrimido por parte del Gobierno de Gran Bretaña e Irlanda del Norte hacia los países del nuevo mundo, demostrado en las relaciones político-diplomáticas que se han fusionado con el uso de la presencia cañonera, y combinado todo ello con determinadas variables geopolíticas y geoestratégicas, que mantienen a ese país exhibiendo su poder integral ostentado, tendiente aún a la tácita sumisión de terceros en el plano global.
En lo particular, el Estado venezolano a la par de sus procederes, debe llamarle la atención el señalamiento antes señalado, que se concatena ayer y hoy, no en distracciones, sino en diferentes circunstancias y coyunturas, que a final de cuentas, tienen una clara incidencia sobre el Gobierno de Guyana, quien se ha balanceado a merced de las pautas provenientes entre otros, de las disposiciones resultantes del Gobierno que le generó el cambio de statu de colonia a país independiente en 1966, olvidando éste que Venezuela fue copartícipe protagónico de dicho proceso de decisión. En este contexto, se resaltan algunos hechos sobre la actuación británica, que merecen su comparación y evaluación sobre el tema objeto de estudio, siendo éstos:
En el pasado:
- Haber apoyado Inglaterra a Venezuela en la guerra de independencia con el único y obvio fin de derrotar en América y debilitar en Europa al Imperio español. Una vez logrado el fin a costillas de la emancipación independista promovida por el Libertador Presidente Simón Bolívar y sus Próceres, Gran Bretaña cambió su actuación geopolítica hacia Venezuela, iniciando acciones enlazadas al interés sobre el territorio al oeste del río Esequibo.
- Geográficamente, Punta Barima pasó a constituirse en un área estratégica prioritaria para el fortalecimiento geoeconómico de Gran Bretaña en el continente. La idea de expansión hacia el oeste del río Esequibo fue un objetivo contundente, el cual había que tomarlo por la vía más expedita posible, por lo que Venezuela era quizás el menor de sus problemas, dada la presencia norteamericana a nivel continental que se había comenzado a constituir en una potencia mundial, aunado a la presencia de Francia y Holanda en diferentes áreas geográficas.
- Gran Bretaña contrató los servicios de un geógrafo prusiano para trazar la línea que separaría a la Guayana Inglesa de Venezuela, la cual se trazó originalmente en el río Esequibo, modificándose dicha línea fronteriza tres veces más, sin ningún tipo de justificación ni sustentación jurídica, abarcando incluso en la última línea pretendida, parte del Estado Bolívar, hecho que se trató de imponer por la vía diplomática y bilateral con Venezuela, incluyendo las amenazas de carácter militar.
- Gran Bretaña después de los esfuerzos realizados para llegar a un acuerdo, aceptó a través de los Estados Unidos de América la firma del Tratado de Washington de 1897, imponiendo como condición que NO negociaría directamente con Venezuela, considerando que quienes conformaban parte del país, eran prácticamente un grupo de campesinos e incultos, incluyendo la descalificación en cuanto a que no había nadie en este país, que en materia de Derecho Internacional estuviese a la altura de ellos, siendo ello la razón por la que el Gobierno norteamericano representó a Venezuela en el Tribunal Internacional de París, sin la presencia de los venezolanos.
- Gran Bretaña no se acopló al Derecho Internacional sobre la implementación del Principio del Uti Possidetis Juris, sino que violó a espaldas de Venezuela lo acordado en el Tratado de Washington, imponiendo el principio de la Prescripción facultativa, lo cual no había sido contemplado. Una clara demostración de la subestimación, del resentimiento oculto, del complejo de superioridad e irrespeto hacia la Venezuela de aquel entonces.
- Gran Bretaña fue cómplice de la nefasta sentencia impuesta a Venezuela por un Tribunal que con su actuación, irrespetó y ultrajó el sentido de integridad territorial del gentilicio nacional al igual que los derechos ineludibles de soberanía nacional sobre un territorio que le correspondió desde 1777, y se consolidó con sangre, sudor, destrucciones, sacrificios y lágrimas de muchos venezolanos, y además de ello, NO se determinó siquiera por disimulo ante el país, las razones que justificaban la decisión tomada por dicho Tribunal. Una verdadera grosería.
- Por supuesto que no podía faltar la actuación derivada del Gobierno de Gran Bretaña, al haberse descubierto en el siglo XIX, el petróleo en Venezuela, hecho que además del resentimiento ya existente hacia el país, proliferó de manera continua ante el espacio continental que prometía en ese entonces, el inicio de una era geoeconómica que pudo haber sido en beneficio de los ingleses y no de los venezolanos.
En el presente:
- Gran Bretaña ante las pruebas contundentes que presentó Venezuela en la Organización de las Naciones Unidas, se vio obligada a la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966, lo cual se
enfocó en la búsqueda de una solución aceptable, práctica y satisfactoria para ambas partes. Sin embargo, y a pesar de haberse firmado entre ambos países el compromiso jurídico internacional ya citado, el Gobierno de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, nunca participó ni dio explicación alguna sobre su negativa actuación sobre el proceso de entendimiento con el Estado venezolano, y menos al otorgarle la independencia a la República Cooperativa de Guyana, quien también firmó dicho
Acuerdo de 1966 a partir de ese entonces. - A raíz de las objeciones preliminares presentadas por Venezuela ante la Corte Internacional de Justicia sobre la demanda introducida por el Gobierno de Guyana, en el que fue requerida la presencia de
Gran Bretaña como actor firmante del Acuerdo de Ginebra de 1966, fue desestimada la misma por el Tribunal Internacional de La Haya, y en su declaración posterior, el Gobierno de Gran Bretaña
manifestó prácticamente su desentendimiento del Acuerdo de Ginebra de 1966 y de la reclamación venezolana sobre el Territorio Esequibo, actualmente Estado venezolano Guayana Esequiba. - Gran Bretaña ha formado parte permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que le ha permitido mantenerse inmiscuida en los asuntos conflictivos internacionales, derivando su actuación en manifestaciones continuas de su poder militar y tecnológico, proyectando con ello las fortalezas aún vigentes de sus capacidades, potencialidades y posicionamiento ante el mundo. Nada ha cambiado en el marco geopolítico y geoestratégico británico, puesto que la imposición de la política por otros medios aun prevalece, recordando que ayer y hoy, Gran Bretaña se ha manejado bajo el concepto de “isla”, por lo que ha tenido la necesidad de consolidar el ámbito geoeconómico a través del comercio marítimo, y ello ha sido acompañado estratégicamente mediante el fortalecimiento y participación de su Armada.
- A raíz del descubrimiento petrolero realizado en gran parte en los espacios acuáticos del Esequibo, particularmente en el Bloque Stabroek, el Gobierno de Guyana además de haberle dado la espalda al Acuerdo de Ginebra de 1966, recibió el apoyo del Gobierno de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, utilizando este último el poder disuasivo e incisivo mediante la diplomacia cañonera con la presencia de unidades navales en el área y participación en actividades políticas regionales, lo que ha conllevado a enlazar ineludiblemente la continuidad evasiva del Gobierno guyanés, quien se ha mantenido de manos con el Gobierno británico en una misma línea de acción, por supuesto, direccionando éste último las perversas acciones acontecidas contra Venezuela.
- La reunión efectuada entre el ex primer ministro británico Boris Johnson con el Gobierno de Venezuela, en la que se establecieron pautas sobre el suministro gasífero proveniente del país, de acuerdo
a la información pública que fue suministrada, ha conformado un pilar en el que se espera que el Estado venezolano no asuma posiciones equívocas, tendientes a desfavorecer el interés y bienestar de la mayoría de los venezolanos, anteponiendo otros factores menos importantes. Ojo Venezuela. - El hecho de haberse realizado el encuentro entre las partes antes citadas, obedece claramente a la necesidad británica de recuperar espacios contrarios a los que fueron manejados aberrados y consuetudinariamente contra Venezuela hasta hace poco, además de lograr la obtención del recurso energético requerido, por lo que debió negociarse obligatoriamente también, el marco de entendimiento bilateral que debía prevalecer con Guyana en atención al Acuerdo de Ginebra de 1966, lo cual no garantiza por sí solo satisfacer el interés de Venezuela sobre el Esequibo, sino también, debió haberse inmiscuido la corresponsabilidad británica sobre el proceso mediante el cual, se ha pretendido evadir todo cuanto aconteció desde la firma del Tratado de Washington de 1897 hasta la actualidad. Se requieren resultados concretos sin más protocolos y evasivas, y es aquí donde el Estado venezolano debe ser más enfático y no limitarse a simples declaraciones de prensa.
Y tomando en consideración las evidencias de Venezuela sobre el Esequibo, existen claros fundamentos geohistóricos que demuestran la errónea flexibilidad orientada hacia el manejo de los límites entre países en el siglo XIX, que por lo general tendían al ajuste del territorio enlazados con lo que fuese abarcado por los colonizadores, es decir, los trazados fueron aproximaciones que incluso rayaban en métodos empíricos, por lo que fue muy sabia la decisión del Imperio español en aquel entonces, al haber establecido el límite oriental de la Capitanía General de Venezuela hasta el río Esequibo, de manera que no hubiesen dualidades, ni titubeos ni falsas demarcaciones.
Sin embargo, es importante denotar que el espacio geográfico correspondiente a lo que conformaban las extensiones territoriales vírgenes de la selva Amazónica no fueron reclamadas en aquel entonces, dado que durante más de 300 años no hubo el interés de las potencias europeas en penetrarlas, considerando que la prelación para los asentamientos de los colonizadores se orientaron hacia la zona costera, considerando el enlace a los espacios acuáticos, lo que permitiría ampliar las capacidades de crecimiento económico y geoestratégico en el continente.
Verbo y gracia, no olvidemos los venezolanos que el ex Edecán del Libertador Presidente Simón Bolívar, General Florencio O´Leary, como representante diplomático del Gobierno británico en Venezuela, escribió posteriormente al fallecimiento del Padre de la Patria, la carta dirigida al Gobierno de su país, en la que visualizaba y alertaba sobre la importancia que representaba Punta Barima (espacio geográfico de Venezuela), para fortalecer los intereses británicos, no solo desde el punto de vista geoeconómico y comercial, sino también político y militar, al constituirse esa región en la puerta de acceso estratégico hacia el continente suramericano.
Para el momento en que se generó la Declaración de la Independencia de Venezuela, el 19 de Abril de 1810, se estableció en paralelo por los Próceres independentistas, el mapa oficial del país, el cual se reclamaría como autodeterminación al momento de la culminación de las guerras independentistas, estableciéndose precisamente el límite oriental hasta el río Esequibo, lo cual era contrario a las apetencias imperialistas británicas, quienes a pesar del reconocimiento tácito al no haberse generado reclamo alguno en 1814, decidieron actuar posteriormente contrarios a los basamentos jurídicos, éticos, políticos, diplomáticos, cartográficos y geohistóricos, al haber creado tóxica y unilateralmente, un espacio geográfico en favor de Gran Bretaña, que aupaba un trazado sin basamento alguno o que sustentase sus supuestos derechos jurídicos. Esta evidencia por sí sola, constituye razón suficiente para anular de entrada la perversa sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899, y por ende, la demanda del Gobierno de Guyana con las atrocidades que ha venido cometiendo.

Las buenas relaciones diplomáticas que se habían enlazado entre Venezuela e Inglaterra en la época de las guerras de independencia, propiciadas convenientemente por intereses de la Corona inglesa contra España, se vieron afectadas sensiblemente luego que se comenzaron a expandir las apetencias británicas en el continente suramericano, conllevando a una escalada de tensiones diplomáticas que derivaron en la ruptura de las relaciones entre las partes quince años antes de la conformación del Tribunal internacional de París, excluyendo bajo presión política y diplomática la participación del Estado venezolano, y no satisfecha aún, se le incorporó posteriormente el bloqueo marítimo combinado frente a la costa venezolana por parte de Alemania, Italia y Gran Bretaña.
En este contexto, queda muy claro que Gran Bretaña no ha sido un cordial amigo de Venezuela luego de la guerra de independencia, sustentado ello en los hechos históricos suscitados entre 1880 a 1907, en el que emergió a flor de agua una nueva variable vigente desde ese entonces hasta hoy en día, y muy probablemente con elevado interés geoestratégico mundial en el futuro, …, siendo esta el petróleo.
Touché de Venezuela sobre Gran Bretaña en el ayer, al pretender tomar el Esequibo con el control sobre el Delta del Orinoco; touché de Venezuela sobre Guyana hoy en día ante su descalabrada pretensión de tomar control sobre el territorio y los recursos lo que no le pertenecen, y touché sin dudas en el mañana, ante el panorama que se le avecina a Venezuela como pieza estratégica fundamental en el juego geopolítico que se encauza por los países del primer mundo. Verbo y gracia, el conflicto actual en el Medio Oriente, al igual que el de Rusia contra Ucrania, han marcado sensibles pautas tendientes a la necesidad de alcanzar una mayor estabilidad y confiabilidad geoeconómica, que les permita particularmente a los países OTAN, obtener los recursos energéticos y mineros requeridos para satisfacer las demandas actuales y futuras.

Deduzca Ud. estimado lector, las razones por las que se han venido suscitando hechos que han generado cambios importantes en todos los ámbitos del interés nacional. Bastaría conocer el pasado enlazado a las futuras intenciones políticas y diplomáticas de los Gobiernos actuales, enmarcadas en el contexto geopolítico que se manejan actualmente en Venezuela, lo cual viene apuntando a sensibles cambios que inclinan lenta y positivamente la balanza para afirmar una vez más, que “el sol que nace en Venezuela, nace en nuestro Estado Guayana Esequiba”.
Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata
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