Cuatro descubrimientos científicos que cambiaron radicalmente el mundo en el que vivimos

Este es apenas un ejemplo, pero exploramos la idea de la ciencia colaborativa en este video utilizando cuatro grandes avances científicos galardonados con el Premio Nobel

La ciencia es como una red gigantesca en la que cada descubrimiento se construye sobre el conocimiento pasado y presente. Sin Copérnico, Galileo y Kepler, es difícil imaginar algunas de las teorías más importantes de Albert Einstein. Y su trabajo también proporcionó la base para el descubrimiento de un agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia por parte de la científica Andrea Ghez. Descubrimientos científicos que cambiaron el mundo.

Créditos al canal BBC News Mundo en YouTube

Descubrimientos científicos que cambiaron el mundo

Todos los grandes descubrimientos científicos se basan en algo que otros descubrieron antes. Tomemos como ejemplo a Isaac Newton. Su idea de que la misma fuerza que hace caer las manzanas es la que mueve los planetas se basó en los trabajos de Copérnico, Galileo y Kepler. Siglos después, Albert Einstein reformuló las teorías de Newton, cambiando la forma en que entendemos la gravedad.

Eso ayudó más tarde a la astrofísica estadounidense Andrea Ghez, descubrir un agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia. Y entre cada uno de estos hitos, y muchos otros, hay innumerables científicos que fortalecieron esta red invisible de conocimiento, allanando el camino para futuros descubrimientos. Te propongo explorar esta idea del “efecto dominó de la ciencia” a través de cuatro grandes avances.

Para empezar, ¿cómo sabemos la edad de las momias egipcias, cuándo cayó la civilización maya o cuándo se construyó Stonehenge? La respuesta está en la datación por Carbono-14, un método desarrollado por el químico físico Willard Libby a mediados de la década de 1940.

Descubrimientos científicos que cambiaron el mundo
Astrofísica estadounidense Andrea Ghez.
El Carbono-14, una forma inestable del carbono, había sido descubierto por Martin Kamen y Sam Ruben unos años antes. Libby se basó en este hallazgo al demostrar que está presente de forma natural en la atmósfera. Cuando el carbono se combina con oxígeno, forma dióxido de carbono o CO₂, que las plantas absorben mediante la fotosíntesis, y que los animales y los seres humanos incorporamos a través de los alimentos.

Todos los organismos vivos renuevan continuamente sus reservas de Carbono-14. Pero cuando mueren, el Carbono-14 comienza a disminuir a un ritmo constante, como un reloj en cuenta regresiva. Libby se dio cuenta de que podía determinar el momento de la muerte de un ser vivo midiendo el Carbono-14 que quedaba almacenado en sus restos.

Libby esperaba que los excrementos humanos contuvieran una buena cantidad de este material, así que realizó un experimento con gas en muestras de aguas residuales. Y funcionó. Luego, el científico lo probó en artefactos antiguos, y los resultados coincidieron con las edades estimadas, revolucionando la arqueología.

Libby recibió el Premio Nobel de Química por su trabajo en 1960, pero la historia no terminó ahí. La datación por Carbono-14 ha revelado detalles sobre ecosistemas antiguos, mejorando nuestra comprensión de cómo la actividad humana está afectando al planeta.

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