Alejandra no era una criminal, sino una víctima cuya vida dio un giro trágico tras haber tocado el cielo con las manos en el cine
Era el 11 de junio de 2011 y en el barrio de Agronomía, ubicado en la capital de Argentina, se sentía un fétido olor que provenía de una de las casas. Los vecinos alertaron a la policía, que se apersonó rápidamente en el lugar de los hechos. El caso de Alejandra Podestá.
El caso de Alejandra Podestá
El caso de Alejandra Podestá es una de las historias más melancólicas y crudas del espectáculo argentino. Representa la alienación de la fama efímera: el abismo que existe entre haber sido una estrella de cine internacional y terminar en el olvido, vulnerable ante la oscuridad de la calle.
De la Gloria al Olvido: «De eso no se habla»
En 1993, Alejandra fue la protagonista de la película «De eso no se habla», dirigida por la gran María Luisa Bemberg. Así, en ella, actuó nada menos que junto a la leyenda Marcello Mastroianni.
- Su papel: Interpretó a Charlotte, una joven con enanismo que vivía en un pueblo donde todos fingían no ver su condición.
- La Ironía: El título de la película se convirtió en una profecía de su propia vida. Tras el éxito, Alejandra no volvió a actuar. La industria la «alienó» por su físico y terminó trabajando en una zapatería y viviendo una vida solitaria en el barrio de Agronomía.

El Crimen: Mayo de 2011
El cuerpo de Alejandra, de 37 años, fue encontrado en su departamento de la calle Vilardebó después de que los vecinos notaran un olor extraño y que ella no respondía a los llamados.
- La Escena: Fue un ataque de una ferocidad inaudita. Alejandra recibió múltiples puñaladas y su cuerpo estaba parcialmente quemado.
- El Método: El asesino intentó usar fuego para «borrar» la identidad de la víctima o las huellas del crimen, aunque solo logró quemar el torso y el cuello.
El Móvil: La vulnerabilidad del deseo
La investigación reveló que Alejandra solía contratar servicios de acompañantes masculinos o conocer hombres a través de avisos. Su soledad la hacía un blanco fácil para depredadores.
- El «Taxiboy»: Se cree que un hombre joven ingresó a su casa con su consentimiento. Una vez dentro, se desató una explosión de violencia, posiblemente para robarle o por un brote psicopático del agresor.
- El Robo: Se llevaron algunos objetos de valor, pero la saña de las puñaladas sugería un odio que iba más allá de lo material.
¿Te gustó el artículo? Como sabes, tenemos mucho más para ti. Únete a Curadas haciendo clic en este enlace
🗣️ Únete a la conversación
Inicia sesión con tu cuenta de Telegram en un clic para debatir esta noticia con la comunidad de Curadas, libre de spam.