Por qué Kim Jong-un no teme un ataque de EE.UU. a Corea del Norte como el que sufre Irán

Kim Jong Un debe estar siguiendo con atención lo que ocurre en Irán tras la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel que ha desencadenado un conflicto regional.

Corea del Norte se apresuró a condenar los ataques, calificándolos como una «injustificable guerra de agresión».

Al fin y al cabo, Pyongyang y Teherán han forjado una «alianza de sangre en el frente antiamericano» desde 1979 y, posteriormente, una asociación en el desarrollo de misiles.

Irán es también el principal destino de las exportaciones de armas de Corea del Norte, según un exdiplomático de este país que habló con la BBC bajo condición de anonimato.

Sin embargo, dos factores sitúan a Corea del Norte en una posición mucho más ventajosa que la de Irán, señalan los analistas.

Estos son las armas nucleares y China.

Durante la guerra de Irak de 2003, el hoy difunto líder Kim Jong-il desapareció durante 50 días. Según la inteligencia surcoreana, pasó la mayor parte de ese tiempo escondido en un búnker dentro del complejo de Samjiyon, a unos 600 km de la capital.

Por el contrario, su hijo Kim Jong-un no se ha apartado de la esfera pública ni siquiera después de que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, muriera en los ataques.

Una respuesta tan distinta refleja, en cierto modo, la creciente confianza de Corea del Norte en su propia fortaleza, afirma Jang Yong-seok, ex director del equipo de análisis sobre Corea del Norte del Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur.

Una potencia nuclear de facto

Corea del Norte es un Estado nuclear de facto. De hecho, incluso el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó en 2025 que era «una especie de potencia nuclear» que poseía «muchas armas atómicas».

Un misil de crucero estratégico de largo alcance es disparado en la oscuridad durante un ejercicio militar de Corea del Norte en diciembre de 2025.
Corea del Norte lleva a cabo pruebas de misiles con regularidad bajo el liderazgo de Kim Jong-un.

Según un informe de 2025 del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), Corea del Norte acumula unas 50 ojivas nucleares y material fisible suficiente para producir otras 40.

En julio de 2024, Corea del Sur advirtió que su vecino del norte se encontraba en las «etapas finales» del desarrollo de un arma nuclear táctica, la cual tiene un alcance más corto y está destinada a ser utilizada en el campo de batalla.

El año pasado, el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, también afirmó que el régimen norcoreano estaba cerca de desarrollar un misil balístico intercontinental capaz de impactar el territorio de Estados Unidos con un arma nuclear, pese a que hay dudas sobre el sistema de guiado del misil y su capacidad para proteger la ojiva durante la reentrada atmosférica.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) de la ONU declaró que Irán poseía «un programa nuclear muy grande y ambicioso», pero que no había hallado pruebas que sugirieran la existencia de un «programa estructurado para la fabricación de armas nucleares».

Tras la firma de un histórico acuerdo nuclear en 2015, Irán accedió a imponer restricciones adicionales a su programa de enriquecimiento de uranio.

También se ampliaron las inspecciones de la AIEA, lo que contribuyó a ralentizar el programa nuclear iraní, explica Jang Ji-hyang, experta en Oriente Medio del Instituto Asan de Estudios Políticos.

No obstante, tras la retirada unilateral de Trump del acuerdo nuclear en 2018, Irán comenzó a restringir el acceso de la AIEA a sus instalaciones nucleares.

El organismo de control indicó en un informe confidencial que Irán había suspendido toda la cooperación tras su conflicto bélico con Israel en junio de 2025, según informó el mes pasado la agencia de noticias AP.

Por su parte, Corea del Norte llevó a cabo su primera prueba nuclear en 2006 y tres años más tarde expulsó a todos los inspectores de la AIEA. Desde entonces ha realizado otras cinco pruebas nucleares, la última en 2017.
A la izquierda, Kim Jong-un, ataviado con un traje oscuro de estilo "Mao"; a la derecha, Trump, vistiendo un traje negro y corbata roja. Ambos líderes aparecen sonriendo y estrechándose la mano frente a las banderas de Estados Unidos y Corea del Norte.
Trump y Kim mantuvieron un encuentro histórico en Singapur en 2018.

En aquel entonces, Corea del Norte estaba muy interesada en interactuar con Estados Unidos, lo que dio lugar a dos reuniones históricas entre los líderes de ambos países en 2018 y 2019.

Kim deseaba que le levantaran las sanciones internacionales y ofreció desmantelar la central nuclear de Yongbyon. Sin embargo, Trump exigía más y las conversaciones terminaron en fracaso.

En la actualidad Corea del Norte parece mostrarse confiada, ya que la guerra en Ucrania la ha acercado a Rusia, país que le brinda una cooperación económica y militar sumamente necesaria, afirma Jenny Town, directora del programa sobre Corea del centro de estudios estadounidense Stimson Center.

No obstante, Trump y Kim parecen mantener una buena sintonía; de hecho, el presidente estadounidense elogió a su homólogo norcoreano hace tan solo un año.

Kim reconoce que existen «oportunidades únicas al tratar con Trump», pero no está dispuesto a «hacer sacrificios para reactivar esa relación», señala Town.

A pesar de ello, Corea del Norte no lanzó críticas abiertas contra Trump en su condena a la guerra en Irán.

Asimismo, durante el congreso del partido celebrado el mes pasado, Corea del Norte declaró que mantendría una buena relación con Estados Unidos siempre y cuando se respetara su estatus, dejando así, en esencia, la puerta abierta al diálogo.

China, Rusia y los «rehenes nucleares»

La geografía también juega a favor de Corea del Norte, ya que comparte frontera con China, país que la considera un baluarte fundamental frente a Estados Unidos y su aliado Corea del Sur.

Además, si el régimen norcoreano colapsara, China podría enfrentarse a una masiva afluencia de refugiados.

Por esta razón, históricamente la relación entre ambos países comunistas ha sido descrita como tan estrecha como la que existe entre «los labios y los dientes»: desde 1961 China se ha comprometido a proteger a Corea del Norte en caso de invasión mediante un tratado de defensa mutua, en el único pacto de este tipo que ha suscrito Pekín.

Esto no significa que China considere siempre a Corea del Norte como un perfecto aliado, dado que la expansión de su arsenal nuclear desestabiliza la región.

Es posible también que a China no le agrade demasiado ver el estrechamiento de los lazos entre Corea del Norte y Rusia, especialmente después de que ambos países firmaran un pacto de defensa en 2024, comenta Jang Yong-seok, investigador visitante de la Universidad Nacional de Seúl.

Con todo, afirma que «Corea del Norte tiene un interés estratégico para China, y China se muestra muy firme en la defensa de sus intereses estratégicos, algo de lo que Kim Jong-un es plenamente consciente».
mapa

Corea del Norte también mantiene a Corea del Sur y a Japón como «rehenes nucleares» debido a su proximidad geográfica, afirma Jang, del Instituto Asan.

Las dos Coreas están separadas únicamente por la Zona Desmilitarizada, que tiene unos 250 km de largo y 4 km de ancho, y cuyas capitales distan entre sí apenas unos 200 km.

Esto significa que el área metropolitana de Seúl —que abarca también Incheon y la provincia de Gyeonggi— se encuentra dentro de la zona de ataque directo de Corea del Norte, aclara Jang, exmiembro del Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur.

«Resulta cuestionable que Corea del Sur tenga la capacidad de interceptar misiles de Israel, Estados Unidos u otros países de Medio Oriente», añade.

Japón también se sitúa dentro de la zona de ataque directo de Corea del Norte. De hecho, durante sus ensayos, el régimen norcoreano ha disparado misiles con regularidad hacia el mar de Japón.

Estos dos países asiáticos albergan a cerca de 80.000 soldados estadounidenses, mientras que en Oriente Medio hay desplegados alrededor de 50.000 efectivos militares de EE.UU.

Es probable que la guerra con Irán haya reforzado en Kim la percepción de que Alí Jamenei se encontraba en una situación de «indefensión por carecer de armas nucleares» y de que las negociaciones con Estados Unidos no garantizarían la supervivencia del régimen, sostiene Ellen Kim, del Instituto Económico Corea-EE.UU., un centro de estudios con sede en Washington D. C.

Town coincide con esta opinión: «Es posible que Corea del Norte haya sufrido enormemente a lo largo de los años en su empeño por desarrollar una capacidad de disuasión nuclear».

«Sin embargo -prosigue-, en momentos como este es casi seguro que Kim Jong-un considere haber tomado la decisión correcta, consciente de que los riesgos que conlleva atacar a un país dotado de armamento nuclear son, probablemente, demasiado elevados como para que dicha opción resulte viable».

Información adicional y edición a cargo de Grace Tsoi y Mark Shea.

Curadas / Vía BBC

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