El «Parto de Rey»: Por qué seguimos pariendo de espaldas pese a la ciencia
CIUDAD DE MÉXICO – Durante milenios, la gravedad fue la mejor aliada de las mujeres. Desde cuclillas hasta sillas de parto, la posición vertical era la norma evolutiva. Sin embargo, hoy en día, la imagen universal del nacimiento es una mujer acostada sobre su espalda en una camilla hospitalaria. ¿Cómo terminó una de las posiciones más ineficientes convirtiéndose en el estándar médico global?
Un origen de alcoba, no de ciencia
La historia del cambio de posición no comenzó en un laboratorio, sino en la corte de Luis XIV en la Francia del siglo XVII. Según historiadores médicos, al «Rey Sol» le fascinaba observar el nacimiento de sus numerosos hijos.
Sin embargo, las posiciones tradicionales (como la silla de parto) dificultaban su visión. Para complacer el fetiche y la curiosidad del monarca, se promovió que las mujeres de la corte dieran a luz acostadas. Lo que comenzó como un capricho real se filtró a las clases altas y, eventualmente, a la práctica médica generalizada.
La comodidad del médico vs. la fisiología materna
Con la institucionalización del parto en el siglo XX, la posición de litotomía (acostada con las piernas en estribos) se consolidó por una razón práctica: la comodidad del obstetra.
- Visibilidad: Permite al personal médico ver el proceso sin tener que agacharse.
- Intervención: Facilita el uso de fórceps, episiotomías y monitoreo fetal electrónico.
- Higiene: Es más sencillo mantener un campo estéril en una mesa quirúrgica que en el suelo o en una silla.
Lo que dice la ciencia: El precio de la horizontalidad
A pesar de ser la norma, la evidencia científica contemporánea sugiere que parir de espaldas es, en muchos sentidos, «ir contra la corriente». Estos son los principales inconvenientes:
- Efecto de la Gravedad: Al estar acostada, el bebé debe ser empujado «hacia arriba» por el canal de parto, en lugar de descender naturalmente.
- Compresión de Vasos Sanguíneos: El peso del útero puede comprimir la vena cava inferior, reduciendo el flujo de oxígeno hacia el bebé y provocando hipotensión en la madre.
- Reducción del Canal: En posición vertical o de cuclillas, el diámetro de la pelvis puede expandirse hasta un 30% más que estando acostada.
- Mayor Dolor: Los estudios indican que las contracciones son más dolorosas y menos efectivas cuando la madre está inmóvil.
«No hay ninguna base fisiológica para el parto en posición supina. Es una posición que beneficia al observador, no a la protagonista», señalan colectivos de parto respetado.
El camino hacia el parto respetado
Hoy en día, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan encarecidamente que las mujeres tengan libertad de movimiento y puedan elegir la posición que les resulte más cómoda durante el trabajo de parto.
Afortunadamente, muchos hospitales modernos están reintroduciendo pelotas de yoga, barras de apoyo y bañeras de parto, permitiendo que la medicina avanzada conviva con la sabiduría instintiva del cuerpo humano. El reto actual no es solo médico, sino cultural: desaprender siglos de una práctica impuesta por la comodidad ajena para devolverle a la mujer el control sobre su propio proceso biológico.
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