Habla del miedo, de la fe, del dilema espiritual de un trasplante y del renacer con un órgano que hoy le da una nueva vida
Alex Candal abre su historia más íntima: seis meses en cama, dos endocarditis, un corazón destruido y la espera angustiosa de un donante.
Alex Candal
También recuerda a sus padres, fallecidos con apenas 32 días de diferencia, y honra el legado de Lázaro “Papaíto” Candal, una figura irrepetible del deporte venezolano.
Hay apellidos que en Venezuela no se leen, se escuchan, resuenan con la fuerza de un gol, con la pasión de un estadio y con la nostalgia de una época. Alex Candal nació con un legado inmenso sobre sus hombros, pero aprendió honrar la historia de su padre sin dejar de narrar la suya.
Alex, bueno, primero que nada, darte la bienvenida a tu país, a esta ventana con la que muchos venezolanos se conectan con sus seres queridos a través de sus historias más entrañables, ¿no? Y que todavía viven en el subconsciente, en el consciente del venezolano, ¿no?

Al revés. Para mí es un placer, Luis. sabes que te quiero mucho, te aprecio mucho y además haces un canal extraordinario. Yo creo que haces un canal que une a mucha gente que estamos afuera sobre todo y que nos trae muchos recuerdos, cuando tocas ese nervio de años pasados que para muchos sentimos que no volverán y que nos trae mucho recuerdo y hace bueno como una unión. Cuando vamos a lo mejor a una casa y nos reunimos y dice, «¿Viste el programa de Luis Olavarrieta?
Como el otro día, el de la chica de Viasa y viste el de no sé qué y viste el de Rio Teodelina y bueno. Eres un hilo de verdad que une a mucha gente que estamos afuera y los que están adentro también, por supuesto.
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