El diario venezolano El Nacional ha formado parte del registro político, cultural y social del país desde su fundación
En esta entrevista, su director y presidente, Miguel Henrique Otero, analiza desde el exilio la trayectoria de la institución, el legado editorial de su padre, Miguel Otero Silva, y la postura que mantuvo el periódico frente a las distintas administraciones gubernamentales.
Miguel Henrique Otero
El nacional no es solo un periódico, es parte de la historia política, cultural y democrática del país. Por sus páginas pasó Venezuela, sus gobiernos, sus crisis, sus intelectuales, sus denuncias y sus censuras. Miguel Henrique Otero heredó de Miguel Otero Silva algo más que una empresa familiar, heredó la idea de que un periódico debe incomodar al poder.
En esta conversación habla de su padre, de Pérez Jiménez, de Carlos Andrés Pérez y de Hugo Chávez, también del exilio y de una decisión clave cuando le ofrecieron 140 millones de dólares por el diario, el cual decidió no vender.

Señor Miguel Henrique, bueno, agradecido por su tiempo, por conversar sobre la importancia que tiene para el país El Nacional, ese recurso que los venezolanos hemos tenido por tantas décadas como respaldo informativo y conocer de primera mano la visión de su gestión bajo la mirada crítica de un diario que se convirtió en una forma incómoda que el poder encontró en sus páginas.
Primero preguntarle, ¿cómo está usted?
Bien, gracias. Gracias por estas palabras. Bueno, hablar del Nacional es remontarnos en los tiempos de su abuelo y de su padre Miguel Otero Silva.
Quisiera conocer desde su experiencia, cómo lo recuerda, cómo piensa en su padre, qué imagen aparece, la del escritor, la del periodista, la del político o el del padre.
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