CHONGQING, CHINA — La mañana del viernes 17 de julio de 2026 transcurría de manera habitual en el condado de Pengshui, una región de imponentes montañas kársticas y terrazas agrícolas talladas junto al río Wujiang. Sin embargo, a las 9:08 a. m., un estruendo sordo interrumpió la rutina: una enorme masa de rocas, lodo y tierra se desprendió de la ladera, sepultando en segundos más de una decena de viviendas residenciales.
La catástrofe ha dejado hasta el momento 8 personas fallecidas, 34 desaparecidas y ha obligado a la evacuación de urgencia de más de 1.100 residentes.

El colapso y la respuesta inmediata
El alud descendió con una fuerza devastadora sobre un área residencial cercana a la ribera. Dos edificios de gran altura (uno de unos 5 pisos y otro de aproximadamente 15) sufrieron graves daños estructurales, aunque lograron mantenerse en pie. Otras viviendas unifamiliares e instalaciones más pequeñas quedaron completamente sepultadas bajo toneladas de escombros.
Para prevenir explosiones o incendios secundarios que agravaran el desastre, las autoridades interrumpieron de inmediato el suministro de agua, electricidad y gas en un radio de un kilómetro a la redonda.
Más de 800 rescatistas equipados con excavadoras y herramientas de búsqueda canina se desplegaron rápidamente en la zona cero. Vestidos con sus característicos uniformes naranjas, los rescatistas lograron extraer con vida a diez personas de entre los escombros, dos de las cuales fueron trasladadas al hospital en estado de gravedad.

Un rescate bajo la amenaza del clima
La labor de los equipos de rescate es una carrera de resistencia física y mental. El terreno sigue siendo altamente inestable, y los geólogos advierten sobre el riesgo inminente de nuevos deslizamientos de tierra debido a la saturación del suelo. El pronóstico meteorológico tampoco ayuda: se prevén tormentas eléctricas y ráfagas de viento en las próximas horas, lo que ha obligado al Ministerio de Gestión de Emergencias a elevar la alerta nacional a nivel II.
El gobierno central ha enviado más de 8.000 artículos de ayuda humanitaria a la región, incluyendo tiendas de campaña, camas plegables y kits de emergencia para asistir a las familias desplazadas que han tenido que abandonar sus hogares con lo puesto.
Contexto de una temporada extrema: Este trágico suceso en Chongqing se suma a una serie de fenómenos climáticos extremos (tifones, lluvias torrenciales e inundaciones masivas) que han azotado diferentes regiones de China durante las últimas semanas, poniendo a prueba los sistemas de prevención y la infraestructura del país.
Mientras las excavadoras continúan removiendo con cautela bloques de piedra caliza junto al río Wujiang, las familias evacuadas esperan en refugios temporales, con la mirada puesta en la montaña y el anhelo de recibir noticias de los 34 vecinos que la tierra aún mantiene cautivos.
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