El teléfono dejó de ser para llamar: el video se queda con la conversación en América Latina

Videollamadas en América Latina

Lo esencial respecto al crecimiento de las Videollamadas en América Latina:

  • Las tecnologías móviles generaron en 2025 un valor económico de 600.000 millones de dólares en América Latina. Esto es el 8,6% del PIB regional, según el informe La Economía Móvil de la GSMA.
  • El uso social del video en vivo crece en dos frentes: llamadas familiares a distancia y plataformas para conversar con personas nuevas según intereses.
  • La barrera ya no es la cobertura. 32% de la población tiene red disponible y aún no usa internet móvil, por costos y falta de habilidades digitales.

La escena con las videollamadas se repite en cualquier ciudad de América Latina: alguien camina por la calle sosteniendo el teléfono en alto, no para hablarle al oído sino para mostrarle la cara — y la calle entera — a alguien que está en otro país.

La llamada de voz, esa que definió al teléfono durante un siglo, cede terreno frente al video en tiempo real como formato preferido de la conversación cotidiana.

Los datos regionales ayudan a dimensionar el fenómeno.

De acuerdo con el informe La Economía Móvil en América Latina de la GSMA, las tecnologías y servicios móviles generaron en 2025 unos 600.000 millones de dólares de valor económico. Esto equivale al 8,6% del PIB de la región, con proyección de 700.000 millones hacia 2030.

Detrás de esas cifras macro hay un cambio de hábitos: más de 30 operadores en 13 países ya ofrecen 5G comercial, y la videollamada — el servicio que más ancho de banda exige al usuario común — es una de las grandes beneficiadas.

Dos usos, un mismo formato.

El primer motor del video social es conocido: la familia a distancia. La migración reciente convirtió a millones de hogares en hogares transnacionales, y la videollamada diaria o semanal pasó a ocupar el lugar de la sobremesa.

El segundo motor es más nuevo y crece con menos ruido: conversar por video con gente que uno todavía no conoce.

Plataformas de videollamadas con mujeres y hombres de otros países permiten elegir interlocutor por afinidad — idioma, música, deporte, series — y sostener una conversación en vivo, con cámara, de a dos.

El formato reproduce en digital un hábito social muy anterior a internet: la charla con caras visibles, donde el gesto vale tanto como la palabra.

Analistas del sector suelen describir este segundo uso como la evolución natural del chat de texto. Cuando la conexión deja de ser un obstáculo, la conversación tiende a buscar el formato más completo disponible. Y ese formato es el video en tiempo real.

La brecha que queda

El mismo informe de la GSMA advierte que el crecimiento no es parejo. Un 32% de la población regional vive en zonas con cobertura de internet móvil y aun así no la utiliza, principalmente por el costo de los dispositivos y del servicio, y por falta de habilidades digitales. En otras palabras, la barrera dejó de ser la antena y pasó a ser el bolsillo.

Para el sector, ahí está la próxima frontera. Los servicios sociales de video — de la videollamada familiar a la conversación con alguien nuevo al otro lado del continente — ya demostraron demanda. Falta que el acceso alcance a quienes todavía miran la pantalla desde afuera.

También te puede interesar…

El enemigo invisible: los insólitos saboteadores de tu Wi-Fi

Deja un comentario

Únete