Teherán / Washington — Mayo de 2026 El Estrecho de Ormuz, la yugular energética por donde transita aproximadamente la quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo, ha dejado de ser solo un angosto paso de navegación para convertirse en el epicentro de un audaz y peligroso rediseño geopolítico. En un desafío directo a la presencia naval de los Estados Unidos y la soberanía de sus vecinos árabes, la República Islámica de Irán ha oficializado la expansión radical de la zona marítima bajo su estricto control militar, eliminando de facto el corredor de aguas internacionales en la zona.
La medida, articulada a través de la recién creada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA) de Irán, institucionaliza y expande un bloqueo que comenzó de manera intermitente a finales de febrero de este año, tras el estallido de las hostilidades abiertas entre Teherán, Washington e Israel.

La nueva cartografía del bloqueo
Los mandos navales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) publicaron una nueva cartografía oficial que reconfigura las dimensiones del conflicto. Lo que antes era un pasaje de control de apenas 20 a 30 millas náuticas de ancho, ha sido ampliado unilateralmente a un «creciente militarizado» de más de 22,000 kilómetros cuadrados de supervisión armada.
Los nuevos límites operacionales fijados por Teherán se extienden:
- En el acceso este: Desde la localidad iraní de Kuh-e Mubarak hasta el sur del estratégico puerto de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
- En el acceso oeste: Desde la isla iraní de Qeshm hasta las costas del emirato de Umm Al-Quwain.
La PGSA ha sido tajante en sus transmisiones radiales y comunicados oficiales: «Cualquier tránsito por esta zona con el propósito de cruzar el Estrecho de Ormuz requiere de manera obligatoria la coordinación y la autorización expresa de la Autoridad del Estrecho». Con este dictamen, Irán busca forzar a la marina mercante global a someterse a sus regulaciones y, de paso, legitimar el cobro de peajes de hasta dos millones de dólares por embarcación que implementó en semanas previas.

«Fragmentos de sueños»: La furia del Golfo y el choque legal
La respuesta regional no se ha hecho esperar. Desde Abu Dabi, el asesor presidencial emiratí, Anwar Gargash, condenó enérgicamente la publicación del nuevo mapa y las pretensiones de Teherán, catalogándolas como una flagrante violación a la soberanía marítima de su país.
«El régimen intenta consagrar una nueva realidad nacida de una clara derrota militar, pero los intentos de controlar el Estrecho de Ormuz o de violar la soberanía de los Emiratos Árabes Unidos no son más que fragmentos de sueños», sentenció Gargash.
Por su parte, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) y el secretario de Estado, Marco Rubio, han instado a las líneas navieras internacionales a ignorar las directrices de Teherán. El Pentágono sostiene que el derecho de «paso en tránsito» —consagrado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEDMAR)— es una norma de derecho internacional consuetudinario inalienable que garantiza la navegación libre e irreversible por estrechos internacionales, una postura que incluso China respaldó durante una reciente cumbre bilateral en Pekín al oponerse a la militarización y al cobro ilícito de peajes en Ormuz.
Sin embargo, en el terreno de los hechos, Irán aprovecha el vacío de no haber ratificado formalmente dicha convención para aplicar sus propias reglas de «paso inocente», bajo las cuales argumenta que puede suspender el tránsito si considera que su seguridad nacional está amenazada por el bloqueo portuario que el gobierno de Donald Trump impuso sobre las costas iraníes el pasado 13 de abril.
Una crisis sobre el agua, un impacto global
Mientras la diplomacia internacional y mediadores como Pakistán intentan buscar un respiro al conflicto, la realidad en las aguas del Golfo es asfixiante. Fuentes del CENTCOM confirman que más de 1,500 buques comerciales de casi noventa nacionalidades se encuentran prácticamente varados en la región ante el temor de ser asaltados por comandos iraníes o impactados por drones y minas marinas, tal como ocurrió en los primeros meses de la crisis.
Las aseguradoras globales han multiplicado hasta por seis las primas de riesgo para las embarcaciones que se atreven a cruzar, y agencias internacionales como la FAO ya advierten que un estrangulamiento prolongado de esta ruta podría traducirse en un «choque agroalimentario global» debido al encarecimiento súbito del transporte de suministros y combustibles.
El pulso por el mapa de Ormuz ya no es solo una batalla técnica sobre coordenadas en el mar. Es la demostración de cómo Irán recurre a tácticas de «zona gris» —mezclando despliegue de misiles, cobro de aranceles forzosos y nuevas demarcaciones geográficas— para equilibrar la balanza frente al abrumador poderío militar estadounidense, transformando el paso marítimo más importante del planeta en su principal carta de supervivencia y presión internacional.
Para comprender mejor los detalles geográficos de este conflicto y el impacto económico global que genera el cierre de este paso marítimo, resulta muy esclarecedor el análisis en video realizado por corresponsales en la región. Puedes profundizar en esta cobertura a través del informe de Al Jazeera sobre la autoridad de Irán en el Estrecho de Ormuz, donde se detalla visualmente el mapa de la zona de control reclamada y la situación de los buques varados.
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