Irán anunció el lunes el «cese» de su operación militar contra Israel, después de que ambos países se atacaran directamente por primera vez desde el inicio de un frágil alto el fuego, pero advirtió de que podría dar una respuesta aún más «contundente».
El presidente estadounidense, Donald Trump, había reclamado previamente a Irán, pero también a su aliado Israel, que detuvieran «de inmediato» los ataques, los primeros desde el 8 de abril, cuando entró en vigor la tregua en la guerra en Oriente Medio.
Después de semanas de negociaciones para intentar poner fin al conflicto, la región se incendió nuevamente a raíz de un bombardeo israelí sobre los suburbios de Beirut el domingo, al que Irán respondió con una salva de misiles.
El ejército israelí lanzó ataques contra varias ciudades iraníes, entre ellas Teherán, y apuntó contra sistemas de defensa y un complejo petroquímico.
«Israel e Irán deben dejar de disparar de inmediato», escribió Trump en su red Truth Social.
En un mensaje poco después, dijo que ambas partes buscan «alcanzar un ALTO EL FUEGO inmediato» y que las negociaciones avanzan «salvo que la ignorancia o la estupidez se interpongan en el camino».
El mando de las fuerzas armadas iraníes afirmó haber «infligido una respuesta contundente» a Israel y anunció «el cese de la operación».
Sin embargo, advirtió que, «si continúan los actos de agresión y hostilidad, incluido en el sur de Líbano, se adoptarán medidas mucho más severas y contundentes que las anteriores».
Poco después, el ejército israelí interceptó tres proyectiles lanzados desde Líbano, según un periodista de la AFP que se encontraba cerca de la frontera entre ambos países.
El ejército confirmó que los proyectiles iban dirigidos contra sus fuerzas que operaban en el sur de Líbano.
Lea también:
– Golpe al proceso diplomático –
Los ataques se produjeron en un momento delicado para los esfuerzos diplomáticos con vistas a poner fin al conflicto, en los que participa Pakistán como mediador.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, declaró tras el anuncio del cese de los ataques contra Israel que su país no había «abandonado ni el campo de batalla ni la mesa de negociaciones».
Previamente, el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, había afirmado el lunes por la mañana que las consultas diplomáticas seguían en marcha, pero que el proceso podría verse «afectado» por la escalada.
Mientras hablaba en la sede del Ministerio de Exteriores, en el centro de Teherán, una fuerte explosión hizo temblar el edificio, según un periodista de la AFP que asistía a la rueda de prensa.
Jerusalén también despertó el lunes en medio de ruido de explosiones y alertas antiaéreas. Las autoridades decretaron el cierre de escuelas en todo Israel.
La escalada tardó poco en reflejarse en los mercados, golpeados por la guerra y sus repercusiones en el estrecho de Ormuz, crucial para el comercio de hidrocarburos y bloqueado casi por completo por Irán.
El precio del barril de crudo Brent, la referencia internacional, se disparó alrededor del 5% y se acercó a los 100 dólares, aunque volvió a moderarse tras el anuncio de Irán.
En un nuevo motivo de inquietud para los mercados, los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Teherán, decretaron prohibir la navegación de buques israelíes por el mar Rojo, otra vía estratégica para el comercio mundial.
– «Solo intentamos sobrevivir» –
A lo largo de estas negociaciones indirectas, Teherán ha insistido en que cualquier acuerdo debe incluir el fin del conflicto paralelo en Líbano entre Israel y el movimiento proiraní Hezbolá.
Dos acuerdos de tregua bajo el auspicio de Estados Unidos no frenaron los combates, especialmente activos en el sur de Líbano, donde Israel lleva a cabo una incursión militar.
Irán había colocado como una línea roja un bombardeo contra Beirut, la capital libanesa.
Pero el domingo, la oficina de Netanyahu anunció un ataque contra «un centro de mando de combatientes en el distrito Dahiyeh de Beirut» que, según las autoridades libanesas, dejó dos muertos y 20 heridos.
Además del frente libanés, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán se topan con otras discrepancias sobre el control del estrecho de Ormuz, el alivio de las sanciones contra Teherán o su controvertido programa nuclear.
Esta incertidumbre, sumada al estancamiento económico, pesa sobre los iraníes.
«Hemos renunciado a todo: primero al ocio, luego a las compras, después las comidas se han reducido» a causa de la inflación, dijo a la AFP Elaheh, una preparadora física de 32 años en la ciudad de Ahvaz.
«¿Vida cotidiana? Es una broma. Todo está horrible, solo intentamos sobrevivir».
Con información de AFP